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sábado, 28 de marzo de 2015

Star Trek

3*

La primera incursión de J.J. Abrams en la saga creada por Gene Roddenberry es un auténtico tour de force tanto argumental como visualmente. De hecho, constituye un retruécano feroz en cuanto a lo que un espectador acostumbrado a la saga podría esperar: viajes en el tiempo, amenazas romulanas, la USS Enterprise sola ante el peligro, la vieja relación amor-odio de Kirk y Spock (una relación que, por cierto, ha sido superada tras las primeras 2-3 entregas originales de la filmografía trekkie). Pero, además, Abrams rellena todo ese viejo material con situaciones, diálogos y personajes recién forjados en el yunque de la novedad pero listos para ocupar su lugar en la trepidante trama: el origen de los principales personajes (especialmente de Spock y de James Tiberius Kirk), qué es la federación y cuál es su misión, qué son los viajes de curvatura y la teletransportación, etc. Por otro lado, Abrams actualiza la estética de la saga, con un diseño de producción apabullante, realmente a la altura de la inversión hecha por la Paramount. La película agradará a seguidores fieles y a nuevos adeptos por una mezcla bastante conseguida de profundidad temática y acción impetuosa, aunque algunas superficialidades y algunas redundancias convierten el resultado final en una película olvidable. Y solo con el visonado de su continuación puede sobrevivir.

lunes, 10 de octubre de 2011

Super 8

2.5*

Cruce vintage entre Los Goonies y Alien con el toque benevolente y bienintencionado de una producción Spielberg. Todo ello escrito y dirigido por el perdido J.J. Abrams, con la sana intención de recuperar el cine de aventuras sci-fi de los cincuenta y los sesenta. Con una BSO de carton piedra y un doblaje al castellano infame (pero ¿qué héroe proto adolescente habla como los chavales de la peli?), el argumento, los personajes estereotipados (padre destrozado por la muerte accidental de la madre; padre destrozado por sentimientos de culpa acerca de la muerte accidental de la madre del compañero de su hija; hijos respectivos haciendo las cosas bien; soldaditos de plomo) y algunos diálogos parecen extraídos de una lata caducada de sopa de tomate Campbell con bicho retrofuturista incluído. Sin embargo, el resultado final merece disfrutarnos por los innumerables guiños cinéfilos y por el dinamismo sostenido de la narración. Del rollo de Stranger Things, la serie actual de Netflix, por ejemplo.