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lunes, 31 de octubre de 2016

Proyecto Brainstorm (Aka Brainstorm)

3*

Douglas Trumbull es conocido, principalmente, por ser el responsable de los efectos visuales de clásicos como 2001: una odisea del espacio, Stark Trek: La película o Encuentros en la tercera fase. Pero también es autor, por derecho propio, de algunos pequeños clásicos de la ciencia ficción de los setenta y de los ochenta. Entre estos clásicos, hay que destacar Naves misteriosas, por ejemplo; o esta Brainstorm, centrada en una temática de tantísima actualidad como de no problemáticas implicaciones: ¿pueden registrarse los pensamientos, las emociones y las experiencias de las personas para que cualquiera pueda “vivirlas” tiempo despuéss? Tema tan phillipkadickiano encuentra en el tratamiento que le otorga Trumbull (provocativo, profundo, áspero) un canal maravilloso para que los espectadores reflexionen sobre las posibilidades y los límites de tamaña hazaña. El equipo de investigadores y científicos, formado por Louise Fletcher y por Christopher Walken, realiza un trabajo conmovedor, al igual que el equipo de empresarios y militares (con Cliff Robertson a la cabeza), y el mensaje final del film hace el resto. Excelentemente ambientada, rodada y montada, y producto de un rodaje infernal en los estudios de la MGM, estamos ante una de esas joyas, propias de la ultraconservadora década de los ochneta, medio olvidada por el tiempo. Y eso no tiene perdón de Dios. Como valor añadido, estamos ante el ultimo papel, fascinante, de la siempre hermosa y siempre talentosa Natalie Wood.

lunes, 11 de enero de 2016

Malone

2*

En De profesión duro, Patrick Swayze es un gorila de discotecas country que ha de enfrentarse con un potentado local que tiene a todo un pueblo en su mano. Este esquema es tan típico que se han hecho cientos de películas sobre él. Como este film de Harley Cokeliss sobre un ex agente de la CIA que quiere dejar el servicio secreto para jubilarse tranquilamente en el campo. Al estropearse su Ford Mustang del 69, conoce a un humilde mecánico y a su hija, habitantes de un valle de Oregón que es dirigido con puño de hierro por un enigmático líder semi fascista. Un Burt Reynolds ya entradito en años, luciendo panzita cincuentona y bigote teñido ha de plantar cara a un oscuro personaje con extraños objetivos políticos. Y, además, ha de retozar con su magnética compañera y casi casi con la hija del mecánico. Si en la historia de Swayze el potentado local era Ben Gazzara, en ésta es nada menos que Cliff Robertson, en un personaje que recuerda un poco al que ofrecería en el 2013: rescate en L.A. de John Carpenter. Pero aquí no acaban las coincidencias: el director de Carthage había trabajado con Cokeliss en la estupenda Luna negra. Nada más que subrayar salvo, quizás, la presencia de Lauren Hutton. Y es que estamos ante una obra mediocre y nada original, con una puesta en escena rutinaria y unas interpretaciones cuasi televisivas.