Inmenso documental sobre la historia reciente USAmericana y
sobre cómo el país de las libertades se ha convertido (tras la Segunda Guerra
Mundial y la eclosión nuclear), en el policía del mundo, pero en un policía
temeroso e intransigente. Oliver Stone, cuya trayectoria como historiador
cinematográfico está fuera de toda duda, escribe (junto a Matt Graham y Peter
Kuznick), narra (con su característica capacidad de seducción) y rubrica (es
decir, se responsabiliza de) una original visión del pasado reciente de su
propia nación, en la línea de historiadores progresistas como Howard Zinn,
Richard Rorty o Tim Clark. Stone monta casi 10 horas de imágenes, textos y
grabaciones con la intención de ofrecer una representación crítica de la actividad pública del
gobierno USAmericano, especialmente de su proyección exterior, de su
imperialismo. Para ello, Stone utiliza fuentes desclasificadas y
desacreditadas, mezcla imágenes de archivo con declaraciones coetáneas, ofrece
el lado oscuro de varios héroes nacionales, rescata figuras progresistas
olvidadas y denuncia las enormes y crueles injusticias cometidas por una parte
importante de las élites del país. Cada imagen y cada segundo dicen algo al
espectador: todo está cargado de sentido y cada parte cumple su papel en el discurso
final, a diferencia de cientos de documentales repletos de secuencias de
relleno. En su contra, hay que citar su duración, su polémico contenido (aunque
consistentemente contrastado) y la rapidez con la que se narran los hechos, lo
que reserva la visión del documental (y su adecuada comprensión) a una estrecha
pléyade de iniciados, ya convencidos. Al Tea
Party, a los Republicanos y a los Demócratas conservadores, Stone los
dejará de piedra: una lástima, porque el resto del público mirará con desdén
esta obra hasta que el tiempo le de la razón a Oliver Stone. Por cierto, no es mala idea comparar este domumental con The American Future: A History, de Simon Schama.
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sábado, 2 de noviembre de 2013
lunes, 16 de abril de 2012
Network (Un mundo implacable)
3.5*
Despiadado retrato de los tejemanejes televisivos y de la
forma en que las cadenas de TV sacan brillo a los intereses económicos de las
corporaciones que hay detrás de ellas. Sidney Lumet sirve en bandeja de plata
un drama sobre las ambiciones de un selecto grupo de hueros y despiadados
ejecutivos en su lucha por los índices de audiencia. Y lo hace a costa de caer
algunas veces en una ridícula farsa. Sin embargo, la profundidad general del
planteamiento y la entregada interpretación del cuarteto protagonista salvan con
creces la función. A destacar el sobrio papel de William Holden, una
histriónica pero glacial Faye Dunaway, un avaricioso Robert Duvall y, por
encima de todos, un mesiánico y subversivo agitador –interpretado con mil y un registros por
un Peter Finch en su último papel-, el cual, a la postre, es descarnadamente utilizado para los propios fines corporativos. Unos fines corporativos
representados por el personaje de Mr. Jensen, que pronuncia una de las frases
más famosas del film: “el mundo es un negocio”. La dirección es sutil, fluida,
televisiva, con una excelente fotografía fija de Owen Roizman (el mismo de Libertad Condicional o de la magnífica Los tres días del cóndor). 4 años más
tarde, en 1980, Bertrand Tavernier rodaría La muerte en directo, una alegoría futurista sobre un mundo en el que filmar
la muerte es todo un acontecimiento televisivo. Por cierto, uno de los 2
asesinos que salen en la película es Tim Robbins.
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miércoles, 19 de octubre de 2011
Sex and the City
1.5*
Una chorrada, de verdad, para que nos vamos a engañar: típica, falsa, edulcorada, llena de marcas comerciales, eslóganes y modelitos. Y, todo ello, sobre la base de una historia trillada y absurda donde hay algo de sexo y muy poco de amor. Amor y sexo que son tan falsos como esa amistad que sobrevive a base de tarjetas de crédito. Nada que ver con algún que otro capitulo sagaz y emocionante de la serie... Curiosamente, se rodó en el doble de tiempo que Gran Torino.
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