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lunes, 14 de marzo de 2016

Made in USA (Aka The Kentucky Fried Movie)

3*

Made in USA (Aka The Kentucky Fried Movie) es una sucesión de sketchs de humor que vertebran un visión ácida y satírica de buena parte de los EE.UU. de finales de la irredenta década de los setenta: un país que ya le daba la espalda, definitivamente, a la liberación de los sesenta para encauzarse por el camino del convencionalismo neoliberal de la ultra conservadora década de los ochenta. John Landis pone en imágenes el guión de los hermanos Zuker y de Jim Abrahams (los creadores de Aterriza como puedas y Top Secret, entre otros) y presenta un conjunto de parodias, más o menos escatológicas, más o menos ingeniosas, sobre diferentes tópicos del American Way of Life, desde los noticiarios hasta las películas de karatekas, desde los anuncios de TV hasta los juicios televisados, pasando por todo tipo de sátiras y homenajes al cine y a su historia (incluso hay una escena en un estrambótico y personalizado Feel-a-Rama). Entre el equipo artístico, encontramos cameos de George Lazenby, Donald Sutherland, Rick Baker o Forrest J. Ackerman. Por momentos chispeante, por momentos erótica, por momentos sin gusto, por momentos muy divertida, el film conforma un buen díptico sobre algunos de los principales valores de la nación, con un humor basado en el gag y en el juego de palabras, y que, en la forma y en el fondo, se muestra coherente con el espíritu combativo del director y de los guionistas. Se aconseja visionar junto con American Raspberry y Tunnel Vision. Y, ¿por qué no?, también con Movie, Movie, de Stanley Donen, una obra en el que se parodian distintos subgéneros Hollywoodienses (los musicales de Broadway, las películas de boxeo y las cintas bélicas de la 2ª G.M.).

lunes, 20 de mayo de 2013

Un hombre lobo americano en Londres

3.5*


En la actualidad, salvo contadísimas excepciones, nadie suele hablar de los creadores de los FX digitales. Sin embargo, no hace mucho, los diseñadores de efectos especiales sí que conseguían hacerse un hueco en la industria cinematográfica cuando impresionaban con su trabajo a los espectadores. Este es el caso de Rick Baker, que ha pasado a la historia por algunos de los mejores maquillajes y animatronics de las últimas décadas. De hecho, en este film, consiguió una de las mejores transformaciones licántropas que se han visto en el cine. Por lo menos para la época, como siempre se ha de decir. Lo mismo que su discípulo, Rob Bottin, en Aullidos. En todo caso, Un hombre lobo americano en Londres supone una estimable y honesta actualización del mito del hombre lobo, rodada con mucho cariño y conocimiento de causa y gracias, sobre todo, a una adecuada fusión entre el género de terror y la comedia USAmericana de los ochenta, aderezado con una muy british historia de amor. John Landis rinde homenaje al mito de Larry Talbot aprovechando un guión bien compacto y una solvente producción. Por cierto, la película está repleta de guiños cinéfilos (Nosferatu, Sweeney Todd, La maldición del hombre lobo o El Álamo, por ejemplo). Además, el score acompaña a la historia con varias referencias irónicas a lo que pasa en pantalla (como las canciones Blue Moon o el tema de la Creedence Clearwater Revival, Bad Moon Rising).