Magnífico drama primerizo del
gran Douglas Sirk, construido alrededor de Pylon,
una iconoclasta novela de William Faulkner. Tanto la una como el otro desbordan
pasiones, sordidez y elementos trágicos, aunque la trama de la película de Sirk
no sea tan arriesgada como la obra de Faulkner. Sin embargo, el propio escritor
quedó satisfecho con esta magnífica adaptación. La historia se centra en la
admiración que despierta la forma de vida y el heroísmo de un piloto de acrobacias (Robert Stack), que vive junto con su mujer (Dorothy Malone) y su
hijo, en la conciencia torturada de un innominado periodista alcohólico que, no
por casualidad, anda a la caza de la “historia de interés humano” definitiva y
que, por otro lado, se siente inexorablemente atraído por estas extrañas
personas que sobreviven al margen del sueño americano. Este papel es
interpretado con admirable dignidad por un Rock Hudson que merece una
definitiva reevaluación. Solo un año antes, el cirujano Sirk había rodado otra
de sus obras maestras con el mismo terceto protagonista. Magnífica fotografía
en B&W y en Cinemascope, a propósito.
Y, por cierto, resultaría interesante rastrear las conexiones de este film con el dramático Los temerarios del aire, dirigida por otro de esos enormes directores USAmericanos eclipsados por los 4 o 5 grandes: John Frankenheimer.
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martes, 28 de abril de 2015
Ángeles sin brillo (Aka The Tarnished Angels)
4*
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Ángeles sin brillo,
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William Faulkner
sábado, 28 de junio de 2014
Solo el cielo lo sabe
4*
Una mujer viuda de clase media se
enamora de su vitalista jardinero pero el corsé socio-familiar le impiden
abandonarse a su nuevo amor. Con un comienzo que recuerda al del film Hoy
como ayer, el “príncipe del melodrama”, Douglas Sirk empieza a despuntar en
el análisis de la clase media USAmericana de los cincuenta y en la crítica de
su opresiva forma de vida burguesa, atiborrada de convenciones, prejuicios y deseos frustrados, por lo que deja poco espacio para el desarrollo personal,
especialmente para las mujeres. En este sentido, no está de más nombrar la
crítica brechtiana de la burguesía europea o el despiadado análisis de Peter
Gay en La experiencia burguesa, un
estudio de las costumbres de clase desde la reina Victoria a Sigmund Freud. Solo el cielo lo sabe es un melodrama
prototípico, ya que, siguiendo a Sidney Lumet, el melodrama es una teatralidad
sobreelevada, que hace plausible lo increíble, como en esta película, aunque sin
llegar a las cotas de delírio e inverosimilitud de Obsesión. A propósito, esta película se titula originalmente All that Heavens Allows y, curiosamente,
el género ha sido recuperado por Todd Haynes en la magnífica Lejos del cielo. Por otro lado, Jane
Wyman ya había interpretado el papel de viuda en No estoy sola, de Curtis Bernhardt (1951), donde llenaba su vacía
vida ocupándose de niños huérfanos. Por último, sobre el genio de Sirk, son
imprescindibles sus conversaciones con John Halliday, así como el conjunto de
ensayos de Ángel Faretta sobre el “melo”, La pasión manda.
domingo, 21 de abril de 2013
¿Alguien ha visto a mi chica?
3*
El
multimillonario Samuel Fulton (Charles Coburn) decide dejar su fortuna a los
herederos vivos de quien fue su único amor. Previamente a la formalización del
testamento, se hace pasar por John Smith, un pobre pintor, para averiguar la
forma de vida y el carácter de sus legatarios, dando pie a todo tipo de situaciones
en las que la enseñanza moral mutua será la regla y no la excepción. Una
estupenda comedia de comienzos de los cincuenta (con ligeros toques musicales
aquí y allá) pero que se desarrolla a finales de los años veinte, con ese
espíritu propio del cine de Frank Capra. Douglas Sirk comienza a despuntar en
la disección de las clases medias y altas usamericanas (especialmente de sus
vicios, defectos e imperfecciones) y en el tratamiento de los decorados, la luz
y el color como transmisores de emociones y de significado. No por casualidad,
Sirk había sido alumno aventajado del gran teórico Erwin Panofsky y había
elaborado un trabajo sobre las relaciones iconológicas entre la pintura
medieval y los miracle plays. Tres
curiosidades: en la película se menciona un film de William Wyler de 1928, Anybody Here Seen Kelly?; la BSO tiene
una melodía que recuerda a El Mago de Oz;
y James Dean aparece fugazmente en una escena de la película.
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