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jueves, 6 de julio de 2017

Pánico en la residencia (Aka The Stay Awake)

2*
Uno de los slashers más curiosos y atmosféricos de finales de los ochenta, en parte gracias al carácter sobrenatural de todo el film (en la línea de El muñeco diabólico o de Shocker) pero también en parte a que se trata de una película sudafricana. Con claras influencias del Suspiria de Argento, John Bernard, el director, se marca un estupendo thriller de asesinatos sangrientos (que es, más menos, lo que quiere decir slasher), en el marco de un colegio europeo y católico para señoritas. La excusa argumental consiste en que un serial killer, “el ángel de las tinieblas”, es ajusticiado por la ley pero vuelve de la tumba para cobrarse su personal venganza. Mucha cámara subjetiva, una banda sonora apropiada a la trama, buena iluminación, un buen grupete de potenciales víctimas, buenos momentos atmosféricos, fuerzas del mal descontroladas y varios de los elementos del subgénero... Pero poco más… De hecho, la película puede defraudar por varias razones, incluyendo su extraño montaje y su deficitario guión, así como varios maquillajes y efectos... Atención, por cierto, a la escena del corazón volador o a las protagonizadas por el “monstruillo” de ojos rojos! ¡Tremendas! ¡“matadla”!
 

jueves, 15 de junio de 2017

Mis 5 imprescindibles de Kelly McGillis:


-       Único testigo (1985).
-       Top Gun (1986).
-       Ha-Holmin (1987).
-       Acusados (1988).
-       El coleccionista de muñecas (1998).

domingo, 30 de abril de 2017

Mis 5 imprescindibles de Brian Dennehy:


-       Acorralado (1982).
-       F/X, efectos mortales (1986).
-       El vientre de un arquitecto (1987).
-       En busca de la justicia (1994).
-       Death of a Salesman (2000).

miércoles, 29 de marzo de 2017

Killing Spree

1.5*


Una auténtica aberración fílmica, maldita y de culto, dirigida por un tal Tim Ritter. Caspa nociva y ochentera, medio slasher medio drama social que, para más INRI, se intenta hacer pasar a sí misma por una obra de arte, por una obra cultureta (atención a los planos, a la iluminación, al guión y a las interpretaciones). La verdad es que le falta un poco de más de desnudos (¡por decir algo coherente con la clase de película que tenemos delante!) pero los efectos son acartonadísimos, sanguinolentos y tronchantes. Y el argumento es mejor que lo descubra el propio espectador porque es la monda.



martes, 31 de enero de 2017

Sufre mamón

1.5*
Manolo Summers pone en imágenes un disco cualquiera del grupo pijo burgués por excelencia de la década de los ochenta en España: los Hombres G. Un grupo que copó las discotecas y las radios de las post movida madrileña, con una música pseudo gamberra de niños de papá (como la de Los Ronaldos o la de Mecano, por ejemplo). Y el resultado es la materialización de uno de los millones de romances superficiales y absurdos de la época, una mezcla de pop coyuntural, cardados de clases medias bajas y aspiraciones juveniles trasnochadas. Una bazofia fílmica (y también musical), en suma, que hará las delicias, eso sí, de múltiples nostálgicos cincuentones recién separados y/o divorciados, pero que, cinematográficamente, deja mucho que desear. Por no hablar desde el punto de vista ético-estético o ético-político. Esta es una de esas PastillasCríticas cuya función fundamental es ahorrar al espectador una excrecencia fílmica, repletita de bandas juveniles, diálogos de encefalograma plano y buena parte de los hits de la banda. Sin embargo, el éxito del grupo, del film y de la post movida pija fué tal que se rodó (y se estrenó) una especie de secuela sentimental.









martes, 15 de noviembre de 2016

Mis 5 imprescindibles de Basilio Martín Patino:


-       Nueve cartas a Berta (1966).
-       Canciones para después de una guerra (1976).
-       Queridísimos verdugos (1978).
-       Los paraísos perdidos (1985).
-       Madrid (1987).

domingo, 13 de noviembre de 2016

Frenesí sangriento (Aka Blood Frenzy)

2*

Slasher cuasi casero, dirigido por y que trata sobre un grupo de personas con problemas psicológicos que van a pasar unos días al desierto, para hacer una especie de “terapia confrontativa”, sin saber que un asesino ronda cerca. Incluso uno de ellos puede ser un asesino. Entre los personajes hay un veterano del Vietnam, una ninfómana, un alcohólico, etc. Todos llevamos máscaras y la mejor forma de quitarlas es poner a la gente entre la espada y la pared. Eso por no hablar de los traumas infantiles, que pueden transformar a las personas en psicópatas sociópatas. Con múltiples errores y defectos (de guión, de ambientación, de actuación), el film avanza sin pena ni gloria como una serpiente por entre las dunas, torrándose de calor y sin ninguna dirección clara. De hecho, los asesinatos, por ejemplo, que suelen ser uno de los principales reclamos de este tipo de cine, son repetitivos a más no poder (casi todos son degollamientos o pinchazos estilo Tom Savini). Con estos mimbres está elaborada esta cestita sanguinolenta y costrosa. Encima, se propone un jueguecito del whodunit de lo más curioso. Dirigida por Hal Freeman, un experto creador de caspa porno direct to video.

viernes, 15 de julio de 2016

Mis 5 imprescindibles de Alfredo Landa:


-       Vente a Alemania, Pepe (1971).
-       El crack (1981).
-       Los santos inocentes (1984).
-       El bosque animado (1987).
-       La marrana (1992).

miércoles, 11 de mayo de 2016

Robocop

3.5*

Extremadamente violenta y explícitamente gráfica (Orion está detrás), Robocop es una excelente radiografía de la sociedad USAmericana de los ochenta, tintada con los colores y los tonos de la ciencia ficción distópica. Es algo así como una versión quimérica y policial del Wall Street de Oliver Stone. Ambientada en un Detroit futuro, el izquierdista Paul Verhoeven vertebra su película sobre la representación que el capitalista medio tiene (y propaga) acerca de los males sociales: en una sociedad corrompida por abajo, debido a la delincuencia común (¡cómo si la corrupción no viniera desde arriba!), hace falta un policía 7-Eleven, que trabaje 24 horas al día para que la gente adinerada se sienta segura. Sin embargo, Verhoeven (guionistas mediantes) desperdiga por la trama un conjunto de corolarios y glosas claramente anti capitalistas y sobre los más diversos temas (la corrupción política, la gentrificación, la manipulación de los media, la burbuja inmobiliaria, la competitividad y avaricia capitalistas, la atracción del dinero, etc.), lo cual engrandece la trama y sus resonancias sociológicas. No por casualidad, el proyecto se le había ofrecido antes a Alex Cox. Por otro lado, conviene insistir en la valentía (y el morbo) a la hora de mostrar la violencia, llegando al gore. Aunque, por otro lado, es una característica básica de la sociedad del espectáculo, en la que el público se acostumbra a la violencia como mecanismo planificado para su aceptación. De esto saben muchos los grandes mass media. Como curiosidad, y en el plano técnico-artístico, estamos ante una de las últimas películas mainstream en usar el stop-motion, tan vulgarmente sustituido por la saturación infográfica más glacial.

viernes, 15 de enero de 2016

Mis 5 imprescindibles de Patricia Arquette:


-       Pretty Smart (1987).
-       Amor a quemarropa (1994).
-       Más allá de Rangún (1995).
-       Human Nature (2001).
-       Boyhood (2014).

lunes, 11 de enero de 2016

Malone

2*

En De profesión duro, Patrick Swayze es un gorila de discotecas country que ha de enfrentarse con un potentado local que tiene a todo un pueblo en su mano. Este esquema es tan típico que se han hecho cientos de películas sobre él. Como este film de Harley Cokeliss sobre un ex agente de la CIA que quiere dejar el servicio secreto para jubilarse tranquilamente en el campo. Al estropearse su Ford Mustang del 69, conoce a un humilde mecánico y a su hija, habitantes de un valle de Oregón que es dirigido con puño de hierro por un enigmático líder semi fascista. Un Burt Reynolds ya entradito en años, luciendo panzita cincuentona y bigote teñido ha de plantar cara a un oscuro personaje con extraños objetivos políticos. Y, además, ha de retozar con su magnética compañera y casi casi con la hija del mecánico. Si en la historia de Swayze el potentado local era Ben Gazzara, en ésta es nada menos que Cliff Robertson, en un personaje que recuerda un poco al que ofrecería en el 2013: rescate en L.A. de John Carpenter. Pero aquí no acaban las coincidencias: el director de Carthage había trabajado con Cokeliss en la estupenda Luna negra. Nada más que subrayar salvo, quizás, la presencia de Lauren Hutton. Y es que estamos ante una obra mediocre y nada original, con una puesta en escena rutinaria y unas interpretaciones cuasi televisivas.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Erotic Ghost Story

2.5*

El cine erótico es un divertimento masturbatorio que no tiene nacionalidad. Y, además, es un género en el que Occidente poco o nada tiene que enseñar a filmografías de otros países. Los chinos, por ejemplo, al igual que los japoneses o los coreanos, son auténticos especialistas en la materia. Incluso mezclando el erotismo con otros géneros o subgéneros. En esta ocasión, el conocido director hongkonés Lam Ngai Kai (Ngai choi Lam) rueda una genuina cinta erótica, pero con elementos del cine fantástico y de terror. La fuente literaria parece que es una antigua fábula china pero, en realidad, la historia recuerda mucho a la novela de John Updike que George Miller llevó a la pantalla. Si no fuera por el cuidado con el que está rodada toda la historia así como por las magníficas escenas eróticas, estaríamos ante un ejemplo de cine psicotrónico en estado puro: y es que, a una historia fantástica en clave de comedia, el director añade 3 brujas un poco vixens, monstruos de tres cabezas, escenas sexuales de toda clase y condición, efectos de maquillaje stop motion descacharrantes, vudú, artes marciales, etc. Las actrices protagonistas son tres auténticas bellezas (encabezadas por la bien dotada Amy Yip), los decorados y el vestuario dan la talla y el erotismo, realmente convincente, deja paso con la mayor naturalidad a las escenas de acción más sorprendentes. En definitiva, una experiencia cinematográfica de lo más singular, sin duda. Y, por cierto, al parecer, la película fue estrenada en el Festival de Sitges de 1987. Stanley Tong rodaría, unos años más tarde, un film de título y temática similar.

jueves, 15 de octubre de 2015

La princesa prometida (Aka The Princess Bride)

3*

Contar un cuento, narrar una historia, ¡un arte universal! ¡Un arte atemporal! Muchos han sido los narradores y muchas las historias, a lo largo de los años, a lo largo de los siglos, a lo largo del ancho mundo. Michael Ende, por ejemplo, hacía que el joven Bastian leyera una historia que le transportaba al mundo de Fantasía y, además, le aislaba de la realidad, de una realidad en la que sufría una especie de proto bullying de la época. El propio Ende decía que “para encontrar la realidad hay que darle la espalda y pasar por lo fantástico”. La ultraconservadora década de los ochenta tuvo el privilegio de vivir una recuperación del cine fantástico, como evasión de la realidad, como mecanismo para contemplarla de una forma distanciada y crítica y, también, y precisamente por ello, para introducir una serie de valores morales. La princesa prometida, clásico indiscutible del cine fantástico y juvenil contemporáneo, no es una gran película. Pero tiene todas esas cosas. Tiene todo lo necesario para que mozalbetes de todas las edades disfruten con la irrealidad del amor eterno, aderezado con una amistad a prueba de bombas, con un variopinto grupo de antihéroes (¡ese Iñigo Montoya, por Tutatis!) que colaboran entre sí en pos de un fin colectivo y con un mundo irreal en el que los milagros pueden suceder. Y, por encima de todo, con la victoria del bien, que aplasta, sonriendo, a todas las costrosas y egoístas manifestaciones del mal. Una joya encantadora, para disfrutar de una tarde insulsa de sábado.