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| Dedicada a Orit A. Amar |
Un ejecutivo de Madison Avenue (Cary
Grant) es confundido con George Kaplan, un agente de la CIA, lo que le coloca
en una trama rocambolesca y perfectamente olvidable en la que será secuestrado,
perseguido, atacado e, incluso, se enamorará de una hermosa mujer. En esta
trama, Grant será acompañado por sus partenaires, James Mason, Eva Marie Saint y
Martin Landau. Durante las más de dos horas de película, Hitchcock irá
zarandeando al protagonista del film y
a los millones de espectadores del mundo entero que han sido arrastrados por
esta presa desbordada de puro entretenimiento. Como decía el propio Hitchcock, North by Northwest es una broma contínua,
inverosímil, que prefiere hacerse pasar por una película de intriga y de suspense.
Por eso, pertenece a esa parte de su filmografía que Truffaut denominada “los
tormentos de un inocente perseguido”: un auténtico “melodrama de la caza del
hombre”. Hitchcock sigue con sus tramas pesadillescas, repletas de casualidades
y misterios, donde la “lógica de los sueños” se desarrolla mediante una historia
que pretende asirse a lo verosímil desde postulados fílmicos bastantes abstractos.
De ahí la importancia de la imagen y del montaje, más que del guión, así como
de algunas secuencias clave. El resultado es un cine de situaciones, del que
hablara Truffaut, más que de personajes (una de las grandes carencias del trabajo
del orondo director, según sus propias palabras). Por eso, en la memoria del
espectador siempre estará ese Cary Grant corriendo por una carretera polvorienta mientras un aeroplano intenta matarle pasándole por encima. O a ese
mismo Cary Grant, en su casi despedida del cine, descendiendo por las caras
presidenciales del monte Rushmore. O la escena de la ONU.


















