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viernes, 2 de junio de 2017

Jennnifer's Body

1.5*

Terror satánico adolescente de high school, perpetrado para lucimiento de la transformada Megan Fox y con menos interés cinematográfico que un capítulo de Melrose Place. Un grupo de chavales trastornados por la sociedad competitiva actual, secuestras y sacrifican a una joven que afirma ser virgen. El ritual sale mal y la muchacha vuelve de la tumba, simplemente, para regocijo propio. Con algún que otro homenaje a Carrie y a El exorcista, el film avanza sin pena ni gloria por el camino de la rutina y la simpleza, con una iluminación nocturna hiper convencional (al igual que los encuadres), diálogos de festival musical de verano, CGIs infestos e interpretaciones Razzie. En fin, un producto hecho con adolescentes, para adolescentes y, con seguridad, realizado por los mismos adolescentes. No da miedo, no provoca risa, no produce tensión. Solo da vergüenza ajena.

miércoles, 27 de julio de 2016

Donde viven los monstruos (Aka Where the Wild Things Are)

2*

Maurice Sendak es uno de los autores de literatura infantil más vendidos y más leídos del mundo. Su obra ilustrada es una auténtica delicia, al igual que sus diferentes textos y ensayos sobre las más diversas cuestiones (por ejemplo, los recopilados en Caldecott & Co.). Sendak es una institución mundial en el campo de la creación visual. Por eso, cuando Spike Jonze decidió adaptar Where the Wild Things Are, su clásico de 1963, las expectativas estaban creadas. Sin embargo, el resultado deja mucho que desear, especialmente desde el punto de vista del guión, que no satisface ni a los espectadores más jóvenes ni a los más mayores y nostálgicos. De hecho, la película es tan poco sentimental como el libro pero la historia original se pierde en mil y un vericuetos y la imagen real no ayuda a entrar en una historia protagonizada por actores y monstruos reales que no conmueve ni emociona. El carácter simbólico del cuento, donde cada monstruo representa un miedo infantil, está bien representado pero Dave Eggers, autor de The Circle y guionista ad hoc, no consigue empatizar con la inmensa mayoría del público. Es una lástima. Mucho más interesante es el cortometraje que dirigió Gene Deitch, en 1973, sobre la misma base creativa. O la personalísima versión que Jim Henson hizo de otra obra de la misma trilogía, Outside Over There, que se transformó en Dentro del laberinto.

lunes, 29 de febrero de 2016

Mis 5 imprescindibles de James Cameron:


-       Terminator  (1984).
-       Aliens (1986).
-       Terminator 2 (1991).
-       Mentiras arriesgadas (1994).
-       Avatar (2009).

martes, 12 de enero de 2016

El cónsul de Sodoma

3*

Jaime Gil de Biedma es una figura apasionante: un hombre de letras insustituible, un ensayista seductor, un gran poeta, un vividor, un burgués “divino” pero “con conciencia de lunes” y con grandes contactos con el capitalismo familiar, un mejor diarista, un hombre que vivió su tiempo y que sufrió su época. En 2008-2009, uno de los productores más versátiles del cine español, Andrés Vicente Gómez, dió luz verde a un antiguo proyecto biográfico y le cedió el control a Sigfrid Monleón, un director con la suficiente empatía simpática y lo suficientemente implicado con la vida y la obra del protagonista y con la historia que necesitaba el personaje, sin censura y sin autocensura. Se ha hablado mucho sobre las escenas explícitas de sexo de la película, un rasgo típico de la recepción superficial y paleta de unos determinados medios de comunicación y, quizás, de un país hipócritamente remilgado. Lo mismo le pasó, por cierto, al gran Eloy de la Iglesia. En todo caso, es la España franquista así como la poesía, curiosamente, los dos protagonistas absolutos del film. Y, bueno, también el propio Jaime: ese Jordi Mollá que, una vez más, vuelve a situar a la “farándula española” en cotas de admirable entrega y profesionalidad. Una película fiel a los diarios del poeta, informada por la propia experiencia de sus guionistas y por el documentado retrato de Dalmau. En definitiva, una maravilla visual, con ciertos arreglos de puesta en escena nada típicos en esta clase de cine que no es comedia, que no es drama, que no es invención, que no es mainstream. Es un espejo, imperfecto, pequeño, parcial, puesto enfrente de la vida. De una vida, por lo menos. La de Jaime Gil de Biedma.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

The Lovely Bones

2*

Una de esas caras B que rueda, de vez en cuando, el megalómano Peter Jackson y que ha salido rana, al contrario que esa maravilla que es Criaturas celestiales. A un thriller estilo Perdidos, se le une una historia de fantasmas tipo El sexto sentido, Ghost o Silent Hill pero el paquete final rezuma grasa por todos los lados. Una grasa que sale de aplastar las ceras plastidecor® con las que se han hecho la película. Por otro lado, lo que hace deslizarse al film hasta el fondo del cubo de la basura es la ñoñería épico-narrativa constante así como una estética grandilocuente e innecesaria. Es decir, la propuesta no es demasiado original ni demasiado consabida pero es que, además, el plot está constantemente salpicado de incongruencias y sentimentaladas varias a las que hay que añadir un aspecto visual que rinde pleitesía a esas típicas saturaciones digitales tan queridas en Hollywood, tipo La vida de Pi (artísticamente hablando) o a El señor de los anillos (industrialmagic hablando). Asímismo, los actores parecen clabados con chinchetas por el croma visual del film: nadie se puede creer a la Sarandon, al Tucci, a la Weisz o al Wahlberg, cada uno con un personaje más tópico y plano que el anterior. En definitiva, una obra mediocre y, por tanto, decepcionante. Ahora bien, la muchachada puede fliparlo con ella.

sábado, 15 de agosto de 2015

Bienvenidos a Zombieland (Aka Zombieland)

3*
Siguiendo a Guy Debord, la premisa de esta película bien podría ser la siguiente: si vivimos en lo que se denomina “la sociedad del espectáculo”, ¿por qué todo es tan aburrido? ¿Por qué el espectáculo nos produce tanto sopor? ¿Y por qué nos aburrimos tanto en nuestros escasos momentos de ocio? Pues bien, para que esto no nos ocurra, y siguiendo esta premisa, Rubén Fleischer (el director de la homóloga 30 minutos o menos), factura la penúltima parodia de ese soñado Apocalipsis zombi que es el sino de los habitantes-freaks de la sociedades Occidentales contemporáneas. En la línea de Zombies Party, Desmembrados, Memorias de un zombi adolescente o Juan de los muertos, la película está plagada hasta la saciedad de homenajes/guiños cinéfilos y momentos de coña. Pero tiene algo que la diferencia del resto de zombiemovies: un cameo francamente gamberro de Bill Murray. Lo que el espectador va a contemplar es una auténtica montaña rusa de acción, vandalismo y disfuncionalidades sociales con unas gotas de humor post traumático y el protagonismo de un Jesse Eisenberg pre La red social. Un film recomendable para una de esas dead nights que todo el mundo sufre entre semana, en esa carrera hacia la muerte cuyos boxes son los fines de semana. Por cierto, como era de esperar, ya se ha anunciado una segunda parte.


sábado, 4 de julio de 2015

Celda 211

3.5*

El ex-crítico fotogramático Daniel Monzón, tras su estimable El corazón del guerrero y sus semi decepcionantes La caja Kovak y El robo más grande jamás contado, vuelve a la pantalla grande por todo lo grande, valga la redundancia. En este caso, elabora un thriller complejo, con un motín carcelario como leitmotiv principal pero donde también hay espacio para una crítica del estamento político y policial, con los de la ETA de por medio. Con un guión muy bien hilvanadoy desarrollado, que juega a las mil maravillas con el tempo y con el suspense narrativos, Monzón elabora un drama fatal que comienza abriéndose las venas y que se las deja abiertas, al final, con un estilo muy pulido y un montaje casi perfecto (aunque a veces algo tramposo), si bien deja todo el peso del film a una cuadrilla de actores en estado de gracia. En este sentido, hay que destacar el estratosférico trabajo de Luis Tosar, Carlos Bardem y Luis Zahera. Alberto Ammann, por su parte, consigue codearse con estos grandes papeles con suficiente convencimiento aunque sin destacar. Y Antonio Resines, como el Henry Fonda de Leone, muestra su lado más perverso e hijoputista. Lo cual sorprende, convence y recuerda que el espectador aun no lo ha visto todo. Manuel Morón, por su parte, con una pose susurrante y comedida, subraya la naturaleza chaquetera e hipócrita de su personaje pero no convence del todo. Cosa que sí hace “el tachuela”, con la cara, el cuerpo, los gestos y la voz de Vicente Romero. Uno de los mayores éxitos del cine español reciente, respetado por la crítica y admirado por el público.
 

martes, 7 de abril de 2015

Más allá del tiempo (Aka The Time Traveler's Wife)

2.5*

Absurdo e inverosímil drama romántico, levantado sobre una idea tan atractiva como malograda: una modificación genética (sic) obliga a un bibliotecario de Chicago, de forma incontrolada, a vagar por el continuo espacio-tiempo (sic), aun a costa de que esté casado e intenta formar una familia (sic). La entregada esposa aporta el elemento melodramático puesto que, pese a la anómala circunstancia, prefiere vivir así a buscarse otra media naranja o a estar sola (no como la Kate Blanchett de El curioso caso de Benjamin Button). Eso es amor, de eso no hay duda. No obstante, en el libro hay alguna escena que contradice esta tenacidad del film, por cierto. Ternura incombustible, una producción impecable y lagrimazos cursis para una cinta dirigida por el pulcro Robert Schwentke. Por lo demás, los espectadores encontrarán poco más que una versión metafísica de El diario de Noa, sin más interés que ver en pantalla a la encantadora Rachel McAdams, pegándose sustos cada vez que su amante amado desaparece y vuelve a aparecer. Por cierto, la película tiene tantos agujeros negros en el guión que cualquiera corre el riesgo de caer dentro de uno de ellos, siempre y cuando se “piense” en lo que se esté viendo, de forma crítica y activa, claro está. Para terminar, justo 3 años después, McAdams volvió a trabarse en un argumento parecido en la resultona Una cuestión de tiempo.

sábado, 28 de marzo de 2015

Star Trek

3*

La primera incursión de J.J. Abrams en la saga creada por Gene Roddenberry es un auténtico tour de force tanto argumental como visualmente. De hecho, constituye un retruécano feroz en cuanto a lo que un espectador acostumbrado a la saga podría esperar: viajes en el tiempo, amenazas romulanas, la USS Enterprise sola ante el peligro, la vieja relación amor-odio de Kirk y Spock (una relación que, por cierto, ha sido superada tras las primeras 2-3 entregas originales de la filmografía trekkie). Pero, además, Abrams rellena todo ese viejo material con situaciones, diálogos y personajes recién forjados en el yunque de la novedad pero listos para ocupar su lugar en la trepidante trama: el origen de los principales personajes (especialmente de Spock y de James Tiberius Kirk), qué es la federación y cuál es su misión, qué son los viajes de curvatura y la teletransportación, etc. Por otro lado, Abrams actualiza la estética de la saga, con un diseño de producción apabullante, realmente a la altura de la inversión hecha por la Paramount. La película agradará a seguidores fieles y a nuevos adeptos por una mezcla bastante conseguida de profundidad temática y acción impetuosa, aunque algunas superficialidades y algunas redundancias convierten el resultado final en una película olvidable. Y solo con el visonado de su continuación puede sobrevivir.

jueves, 15 de enero de 2015

Mis 5 imprescindibles de Rachel McAdams:

-       Shotgun Love Dolls (2001).
-       El diario de Noa (2004).
-       Tipos con suerte (2008).
-       Más allá del tiempo (2009).
-       Passion (2012).


martes, 4 de noviembre de 2014

Brothers (Aka Hermanos)

3*

En 1978, Michael Cimino estrenó El cazador, un film sobre los efectos de la Guerra de Vietnam en un grupo de amigos marines que regresan a su ciudad natal en Pennsilvania, después de presenciar y de sufrir en sus propias carnes el horror de la guerra. Desde entonces, muchas son las películas que han intentado describir y explicar el trauma psicológico que ocasiona una experiencia tan brutal como la violencia vivida en una guerra. Desde Extraño vínculo de sangre hasta Taxi Driver, desde Johnny cogió su fusil hasta El regreso, el cine bélico tiene ramificaciones críticas que suponen casi su negación: igual que hay materia, también hay antimateria. Porque sí, porque hay películas bélicas (que ensalzan esta cruel e injusta realidad) y otras antibélicas. Y esta es una de ellas. Aunque se podría sostener lo contrario. Esa es, también, la terrible fuerza de las guerras: crear confusión. Detrás de este remake, el todoterreno Jim Sheridan, intentándose hacer un hueco en Hollywood, después de su dignísima carrera irlandesa. A destacar, por encima de todo, las excelentes interpretaciones de Jake Gyllenhaal, Natalie Portman, Tobey Maguire y Sam Shepard. En cuanto a todo lo demás, una historia que se sigue sin dificultad pero que se olvida con facilidad.
 

domingo, 3 de agosto de 2014

Avatar

3.5*

James Cameron vuelve al tema que mejor conoce para dar rienda suelta a su poderosa imaginación y a su sobresaliente control de medios en esta epopeya alegórica sobre la codicia humana y sobre otras formas de vida más solidarias y compenetradas con su medio ambiente, aunque también sean cazadores (como en Bailando con lobos). Siguiendo una estructura que el director ya ha utilizado en varias de sus películas (como en Aliens), Cameron despliega un puñado de personajes estereotipados y un argumento muy sencillo, que se basa en la perdida de la inocencia y en sus consecuencias morales (como en La selva esmeralda), para enfrentar dos formas de ver el milagro de la vida: la de quienes buscan lucrarse a toda regla (y quienes les defienden) y la de quienes deciden vivir en comunión con su hábitat (y quienes les estudian y comprenden) Aborígenes frente a comerciantes, por tanto. O cientificos frente a militares (como ya había tratado George Romero en El día de los muertos vivientes). Dos formas de vida que se concretan en los valores que han movido a Occidente en su expansión mundial (avaricia, racismo y poderío tecnológico-militar) y al resto de diferentes formas de vida. Cameron desarrolla una producción pionera (rodada con una cámara 3D), majestuosa en todos sus aspectos técnico-artísticos (atención al maravilloso despliegue visual en Pandora) pero que fracasa en redondear una historia de amplias resonancias éticas y políticas al elegir el camino más trillado y, sobre todo, al transitar por ese otro camino bienintencionado que puede terminar por amodorrar al espectador (lo mismo que hizo Star Trek: Insurrección). En este sentido, es un producto más parecido a un videojuego (WoW o Final Fantasy) que a un film maduro.