Un individuo sube a un autobús se
sienta en la parte de atrás. De repente, saca una metralleta desmontable y
liquida, sin inmutarse, a todos los pasajeros. El autobús se accidenta y él se
da a la huída. La policia, por su parte, se encuentra con varias víctimas,
entre las cuales está un inspector de homicidios, con lo que, muy intrigada,
comienza las pesquisas y la investigación. Walter Mattau (en uno de sus
primeros thrillers) y Bruce Dern
lideran un grupo de buenos actores USAmericanos para este desconocido thriller de Stuart Rosenberg, el
director de La leyenda del indomable
o Brubaker, por ejemplo. ¿Qué se
puede encontrar el espectador? Pues un policíaco en el que aparecen casi todas
las constantes del género, especialmente de aquellas películas que se ha rodado
en San Francisco (como Vértigo, Bullit o Harry el sucio): brutales asesinos, policías obsesivos, bajos
fondos, tiroteos y peleas, persecuciones, etc. Por lo demás, es una película ambientada
en una ciudad liberal y progresista pero que también esconde sombríos y
depravados secretos. Precisamente, la perspectiva moral del film parece rozar el conservadurismo más
gratuito (asociando diferencia con perversión) pero pequeños matices aquí y
allá, pequeños golpes de humor y alguna que otra mirada irónica, hacen relativamente
entretenido su visionado.
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martes, 11 de marzo de 2014
San Francisco, ciudad desnuda (Aka The Laughing Policeman)
2.5*
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Stuart Rosenberg.,
Thriller,
Walter Matthau
martes, 18 de febrero de 2014
Nebraska
3.5*
Si Larry Fink hubiera rodado
una película, le hubiera salido muy parecida a la última obra del gran
Alexander Payne, Nebraska. Pero no
nos referimos al Larry Fink glamouroso y high
class, sino al Fink provinciano, costumbrista, al que visita las granjas rurales en busca del tuétano USAmericano. Payne vuelve a su estado natal
para contar una historia emocionante y cómica, con sus momentos descorazonadores y también con sus
momentos tiernos, todo fifty-fifty. El casi senil Woody Grant (Bruce Dern) recibe uno de esos
timos clásicos por correo que nos anuncian que hemos ganado un millón de
dólares. El pobre viejo se lo cree y decide hacer el viaje desde Montana hasta
Nebraska para “cobrar” el premio. Le acompañará su bondadoso hijo, cerrándose así
el círculo that will be unbroken. La
dirección de Payne está llena de humilde sabiduría, de una pulcritud propia de una vieja
camisa Pendleton y, sobre todo, de
una ironía tan fina como el mejor de los carpaccios.
Con el espíritu de los films de los
cincuenta/sesenta (plasmado en una fotografía de Papamichael gloriosa y en una
música folk, sencilla y emotiva, de
Mark Orton), Payne suelta por el Medio Oeste al viejo Grant y a sus Sancho
Panzas, prestos a descubrir al espectador la maravilla de las ilusiones y de
los sueños rotos. Contaba Italo Svevo la tristeza de Mefistófeles cuando una
vez intentó comprar el alma de un viejo y éste, abatido, esperando la muerte,
le dijo que no necesitaba nada, que no quería nada. Payne nos enseña que
siempre se puede soñar, que siempre se puede desear y que, por tanto, siempre
se está a tiempo de conseguir algo, aunque tu vida parezca la de un mero
espectador, pasivo, decrépito, anciano. Por cierto, esta vieja camisa tiene un par de pequeñas arrugas. Casi no se ven pero hacen que el resultado final no alcance la perfección.
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Vida rural
viernes, 31 de enero de 2014
Canción de cuna para un cadáver (Aka Hush... Hush, Swett Charlotte)
3.5*
Charlotte Hollis (Bette Davies), una vieja solterona y antigua niña mimada del Sur, ha de abandonar su vieja mansión porque en sus terrenos se va a construir una autopista. Sin embargo, se niega a aceptar el deshaucio y, con la ayuda de su prima (Olivia de Havillad) y de un amigo de ambos (Joseph Cotten), intentará luchar contra la expropiación pero se enzarzará en una trama de engaños y rencillas personales. El director de Doce del patíbulo, rueda una historia tortuosa con una puesta en escena que combina una dirección clásica con un diseño de producción y una iluminación casi gótica, de un retorcimiento lumínico casi expresionista, obra del operador habitual del director, Joseph Biroc. Cautro años después de Psicósis, dos de ¿Qué fue de Baby Jane? y estrenada el mismo año que Una mujer atrapada, Robert Aldrich ilumina con hermosos claroscuros morales y una buena dosis de brutalidad fílmica (precursora del giallo y del slasher) una historia que mezcla drama sureño, investigación criminal y cine de misterio, con su correspondiente trauma juvenil. La atmósfera está excelentemente conseguida y el film cuenta con varias espectaculares interpretaciones, tanto del trío protagonista como de Agnes Moorehead, Bruce Dern, George Kennedy y Mary Astor, en el último papel de su carrera. Una película estimulantemente sórdida, una mixtura neogótica entre Tennessee Williams y Dario Argento.
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Tennessee Williams
jueves, 8 de agosto de 2013
Naves misteriosas
3.5*
Douglas Trumbull
fue el director de los efectos especiales de la controvertida 2001: una odisea del espacio y el
creador de los efectos visuales de Encuentros
en la tercera fase. Además, ha dirigido algún pequeño clásico de la ciencia
ficción, como Brainstorm y, sobre
todo, esta película, Naves misteriosas,
de 1972. Una nave espacial, la Valley
Forge, conserva una buena cantidad de las especies vegetales de la tierra,
ya que ésta ha sido arrasada por la superpoblación y por desastres ecológicos.
El encargado de cuidar tamaña riqueza biológica es el doctor Freeman Lowell
(Bruce Dern). Sin embargo, el resto de la tripulación no comparte la filosofía
del doctor, por lo que aparecerán los problemas. De hecho, Lowell recibe la
orden de destruir toda la carga vegetal de la nave y de regresar a la tierra,
hecho que le enfrentará con sus compañeros. El guión, en este sentido, mezcla
inteligentemente los problemas ecológicos con cuestiones psicológicas,
siguiendo una estructura dramática en la que también hay espacio para ciertas
reflexiones morales e, incluso, para preguntas sobre la humanización de los
robots. El film cuenta con un
entrañable diseño de producción y con unos efectos especiales un poco
anticuados pero muy efectivos. Además, la BSO está salpicada de temas de Joan Baez, nada menos. Para terminar, Silent running es una curiosa obra de Sci-Fi, producida por la Universal, y que recuerda a El abismo negro, de la factoria Disney. Curiosamente,
Roland Emerich debutó en la dirección de largometrajes con una extraña y desconocida
pieza de ciencia ficción, The Noah's Ark Principle, de 1984, que también recuerda ligeramente a esta historia.
miércoles, 1 de febrero de 2012
The Driver
3.5*
Hipnótico thriller,
escrito y dirigido con magnética simplicidad por Walter Hill, en 1978, y con una
pareja de actores perfectos para los papeles de The Driver y The Detective,
Ryan O’Neal y Bruce Dern, respectivamente (el papel de O’Neal, sin embargo, fue
escrito originalmente para el propio Steve McQueen). Por cierto, Monte Hellman rodó, en 1971, una película en la que los nombres de los portagonistas se referían directamente a su función en la trama (Carretera asfaltada en dos direcciones). La historia es sencilla:
un extremadamente talentoso conductor, especializado en huidas y parco en
palabras, es perseguido por una especie de sheriff,
obsesionado con darle caza, como si de un forajido se tratara. El conductor
contará con la ayuda de una testigo, Isabelle Adjani, que hace gala de un inglés
tan mediocre como su interpretación. Las escenas de persecuciones
automovilísticas están estupendamente planificadas, rodadas y montadas, en la
línea de Bullit (rodada 10 años antes) y, especialmente, en la línea de The Lineup de Don Siegel (20 años anterior).
La fotografía, del autor de A Quemarropa, es noctámbula, imantada, elegante (como la de Heat, de Michael Mann), así como su puesta en escena. El
productor y escritor de TV, Clyde
Phillips, pergeñó una versión novelada del conciso y excelente guión de Walter
Hill. Por otro lado, en 2011 se ha estrenado una especie de remake, Drive, con Ryan
Gosling, que está cosechando muchos éxitos y reconocimientos (pero que tampoco es gran cosa).
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