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martes, 4 de julio de 2017

La mansión de Cthulhu

2*

Recreación personalísima del mundo de Lovecraft, perpetrada por el todoterreno Juan Piquer Simón, con la estructura característica de buena parte del cine de terror USAmericano de la ultraconservadora década de los ochenta y con algunas sorpresas interesantes. El argumento trata de un grupo de macarras que secuestran a un mago y a su ayudante (que es su hija) en su huida de la policía. Acaban en la mansión del mago, una terrible construcción que esconde varios secretos malignos relacionados con las artes oscuras que practica. Estamos ante una producción de Serie B, rodada en mes y medio pero con la suficiente solvencia técnica para hacer pasar un buen rato a los espectadores más desprejuiciados. El resto de elementos de la película son los característicos de este tipo de productos: interpretaciones justitas, una trama poco brillante, curiosos FXs y una música apropiada complementan la función. En última instancia, y como ultimo comentario, la verdad es que la película tiene poco del mundo o del imaginario del gran creador de Providence, todo hay que decirlo.

jueves, 15 de junio de 2017

The Void

3*

En una estructura narrativa que recuerda al Carpenter de Asalto a la comisaría del distrito 13 y, por lo tanto, al de El príncipe de las tinieblas, The Void ha desarrollado una historia de terror realmente primigenio, muy sangrante y purulento, entre La cosa, Hellraiser y Silent Hill, con la inspiración lovecraftiana de fondo y, por supuesto, con varias referencias cinéfilas (como la de El más allá fulciano). El film está aceptablemente interpretado y rodado pero tiene errores básicos de guión (como el del cruiser del sheriff, por ejemplo) y alguna que otra inconsistencia en la puesta en escena (sobre todo en el hospital). En cualquier caso, es una producción curiosa de serie b, con unos maravillosos efectos especiales a la vieja usanza y que ha creado una iconografía terrorífica que puede dar juego en manos más cuidadosas y experimentadas (la figura del mad doctor infernal, esos trajes blancos tipo burkas, los triángulos negros, la puerta triangular, etc. Por cierto, el uso de los triángulos paladistas recuerda mucho a La séptima víctima, una producción Val Lewton/Mark Robson para la RKO que, además, tiene una escena que serviría de inspiración a Alfred Hitchcock/Saul Bass para su Psicosis). Estaremos pendientes para ver a dónde nos lleva este terrorífico filón.

sábado, 10 de enero de 2015

Granja maldita (Aka The Curse)

2.5*

Un meteorito cae en un pequeño pueblo de la América profunda e infecta el agua que beben sus habitantes. En la granja de los Hayes, dirigida con mano firme por el severo Nathan Crane (Claude Akins), padre, agricultor y fanático religioso, comienzan a aparecer extraños comportamientos que, poco a poco, se van trasladando al pueblo entero. Irregular versión de un cuento de H.P. Lovecraft (The Colour Out of Space), con elementos eróticos y sociológicos y cuyo máximo mérito consiste en no aburrir excesivamente. Además, tiene una interpretación excelente del propio Akins. Por otro lado, los efectos especiales y la escena final, en plan The Fall of the House of Usher, son bastante potables. En algunos puntos, curiosamente, recuerda a la segunda parte de la serie de Amityville. Y, por ultimo, y al parecer, el director de la segunda unidad fue el mismísimo Lucio Fulci, nada menos.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Miedo en la ciudad de los muertos vivientes

2.5*

En un pueblo llamado Dunwich, cuyos orígenes se remontan a Salem, un párroco se ahorca en una iglesia, hecho que abre de par en par las puertas del infierno y, con ello, el mal se apodera del lugar. Por eso, un nutrido grupete de flesh-eating zombies comienza a salir de sus tumbas, lo que extraña y asquea por igual a los habitantes del lugar. Por su parte, un periodista y una joven (Catriona MacColl), inmersos en una investigación policial, llegan hasta el pueblo con la intención de descubrir el misterio, cerrar las puertas malignas y salvar al pueblo y a la humanidad entera. Segunda parte de la pentalogía USAmericana de Lucio Fulci (junto con Nueva York bajo el terror de los zombies, El más allá, Aquella casa al lado del cementerio y El descuartizador de Nueva York) y de la trilogía de los morti viventi (con El más allá y Aquella casa al lado del cementerio), con más de lo mismo (de hecho, por ejemplo, el comienzo de esta y el de El más allá, son calcaditos), pero con un poco más de pericia, tanto desde el punto de vista del guión como desde el trabajo de planificación y dirección. Por otro lado, como escribe Kim Newman, se trata de un producto que se refiere temática y espiritualmente a la obra de Lovecraft, Clark Ashton Smith y Henry James y eso, por sí solo, ya es una virtud. En un momento determinado del desarrollo cinéfago de cualquier persona (pero, eso sí, con un gusto determinado por el terror), películas como esta pueden causar cierta impresión pero, pasado el tiempo y con un cierto bagaje cinéfilo a sus espaldas, productos así no hacen sino despertar la nostalgia del espectador o, en su defecto, una sonrisa indulgente. En todo caso, un producto gore a tope y con algunas escenas que, por derecho propio, forman parte del top trasher del director.

 

miércoles, 26 de febrero de 2014

Aquella casa al lado del cementerio

2*

En una vieja mansión de Nueva Inglaterra, un doctor y su familia se instalan para que el marido investigue el suicidio de un científico. Pronto comenzarán a sufrir los sustos y acosamientos de una extraña presencia. A partir de una historia que recuerda levemente al gran escritor de Providence así como a Henry James, la película tiene un aspecto visual que no esconde su inspiración argentiniana, especialmente de Suspiria. Aunque en este caso, la mansión no está encantada ni poseída sino más bien ocupada. Ocupada por el doctor Freudstein, nada menos. La dirección muestra muchos de los rasgos típicos del estilo Fulci: mucha cámara subjetiva, mucho desenfoque, mucha saturación de luz, muchos movimientos de cámara fulminantes y cosas así. Además, Fulci exprime hasta la náusea una contracción del tiempo y del espacio más propia del cartoon que del cine de terror convencional. La verdad es que la película es un poco costrosa en casi todos sus aspectos técnico artísticos (la iluminación, el montaje, las interpretaciones) y el argumento tiene más agujeros que un queso de Gruyère (lo mismo que en El más allá pero todo mucho más flojo). Por eso, es una lástima que Fulci no haya cuidado un poco más algunos aspectos: le hubiera salido un film basante más aceptable. En cuanto al factor gore, la película parece un puesto de casquería: mucha sangre, muchos cuerpos desmembrados, muchos gusanos y mucha putrefacción. Todo lo cual hará las delicias de un público barbilampiño o nostálgico pero el neófito sentirá repugnancia, aburrimiento o la risa floja. O las tres cosas. La música, por cierto, es una podredumbre aparte (salvo algún que otro corte).

viernes, 27 de diciembre de 2013

En la boca del miedo (Aka In the Mouth of Madness)

4*

Sutter Cane (un genial Jürgen Prochnow), el más famoso y popular de los escritores de terror, ha desaparecido y su editorial contrata los servicios del investigador de fraudes John Trent (otro sobresaliente Sam Neill) para que le encuentre y le entrege su último libro, In the Mouth of Madness. Con una premisa tan simple, John Carpenter rinde un homenaje a Stephen King, lanza una crítica contra el consumismo moderno y elabora una de sus más complejas y sofisticadas películas: una historia, de claras referencias lovecraftianas, sobre la fuerza del lenguaje para crear mundos y sobre las fronteras entre la realidad y la fantasía que, al fin y al cabo, es la materia de la que está hecha toda la literatura de horror. Pero Carpenter no solamente muestra, a base de sugerencias e insinuaciones constantes, que las fronteras entre la realidad y la fantasía son difusas sino que también son intercambiables. Y aquí radica el principal horror de la historia: que todo se materializa en la perdida de la razón y en el desdibujamiento de la identidad. Por cierto, Carpenter no solamente sugiere y bosqueja continuamente horrores indeterminados sino que, además, cuando muestra las abominaciones y los seres viscosos, no cae en el ridículo (salvo, quizás, la escena del tunel). Para redondear el carácter metaficcional e irónico de toda la propuesta, Carpenter convierte a John Trent, el más descreído y racional de todos los personajes, no solamente en el narrador de todo lo que ocurre sino, también, en el principal motor de la historia y, finalmente, en uno de los últimos seres humanos cuerdos sobre la faz de la tierra. Un final tan desolado y enloquecido no hace sino convertir a este film en la pieza terminal de la Trilogía del Apocalipsis (junto a La cosa y El príncipe de las tinieblas), encarnación del pesimismo carpenteriano por antonomasia. Por cierto, la película podría haber ganado un par de enteros con una música más apropiada.






viernes, 27 de septiembre de 2013

Beyond Re-animator

1.5*

La Fantastic Factory, en lo que supone un loable intento por implantar una industria del cine de terror en España, ha coproducido 9 películas de género entre los años 2000-2006, rodadas en la piel de toro y con la colaboración técnico-artística de distintos profesionales patrios. El espectro se mueve entre la estimable Dagon, la secta del mar y las costrosas Arachnid o Rottweiler, por ejemplo. En este caso, la idea era continuar temáticamente el filón abierto con Re-animator, una auténtica cult movie de los ochenta que mezclaba con cierto tino el terror y la comedia bajo la apariencia de una historia lovecraftiana. Brian Yuzna (sí, el creador de las apreciables Society y La novia de Re-animator) dirige un excremento cinematográfico que no satisface ni a los seguidores del fantaterror ni a los seguidores de las comedias más descacharrantes. Para terminar de redondear este bochornoso film, la película acusa un humor soez (ciertamente apropiado para un público pustulante), unos efectos especiales mugrientos y unos actores particularmente desencajados como Elsa Pataky y Santiago Segura (más allá de la belleza interpretativa de la una y del desparpajo genético del otro). Sin embargo, y casi como único input, la película cuenta con la presencia del protagonista de la saga Herbert West, el propio Jeffrey Combs. En definitiva, una muestra más del infinito y pulutante infracine que se perpetra en uno y mil lugares de este, nuestro querido y sorprendente orbe.




martes, 18 de septiembre de 2012

The Call of Cthulhu (La llamada de Cthulhu)

3*

Sólo esta época en que vivimos, con la mitad de su cuerpo en el futuro y la otra mitad en el pasado, sería capaz de facturar un producto como este. Una película muda, rodada en Blanco y Negro, sobre uno de los más conocidos relatos de terror de Howard Philips Lovecraft, un escritor de “sombra, larga y esbelta”, en palabras de Stephen King. Un escritor que es el propietario de una obra que viene gravitando sobre una buena parte del cine fantástico contemporáneo, como ha señalado Slavoj Žižek a propósito de El bosque. Lo cual queda muy patente, además, en la excelente En la boca del miedo. Andrew Leman dirige un sentido homenaje visual, costeado por The H.P. Lovecrat Historical Society, y redondea una muy vintage adaptación de la obra del gran fabulador de Providence, con un respeto casi reverencial por la letra del autor (incluido su arcaico inglés), con una convincente recreación del tétrico ambiente de Nueva Inglaterra y con unas ganas locas de someter el primigenio material a las más modernas técnicas visuales. El resultado es, por momentos, fascinante, debido a su inquietante recreación del terror cósmico de la obra original. Sin embargo, hay multitud de momentos muertos, sin garra, estirados. Además, hay que resaltar la visión un tanto naïve de los FX y de los decorados, producto, sin duda, de las limitaciones económicas, así como la grandilocuencia de la BSO. En todo caso, constituye una adaptación a reivindicar, tanto por su fidelidad como por los resultados artísticos, así como por su respeto al añejo cine de la Universal y de la RKO.




miércoles, 18 de enero de 2012

Posesión infernal

3*
 
Posesión Infernal (Evil Dead en su gráfico título original), el debut como realizador del blockbustermaníaco Sam Raimi, es un clásico moderno del cine de terror, mitad gore mitad splatstick. Con claras referencias al imaginario de Lovecraft, Raimi reúne a cinco de sus amigos en una cabaña en mitad de un bosque de Tennesse, al que sólo se puede acceder por un puente. Accidentalmente, descubren un libro y una cinta magnetofónica que hace revivir a un espíritu demoníaco que intentará (y finalmente lo conseguirá) poseer a todos. Bueno, a todos menos al bueno de Ash (Bruce Campbell). La cinta destaca por su atmósfera (realmente conseguida), por unos efectos especiales chirriantes pero efectivos, por su humor negro, por unos travellings subjetivos imposibles y velocísimos, por una planificación ciertamente original, por aciertos escenográficos varios (como el del espejo que se hace agua), por unos efectos de sonido sorprendentes y por múltiples referencias al género (desde Wes Craven hasta La matanza de Texas, pasando por La noche de los muertos vivientes). Tuvo dos continuaciones: Terroríficamente muertos y El ejército de las tinieblas, ambas protagonizadas por el antihéroe Ash. Como curiosidad, el assistant editor de esta parte era nada menos que Joel Cohen.