Mostrando entradas con la etiqueta Natalie Wood. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Natalie Wood. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de octubre de 2016

Proyecto Brainstorm (Aka Brainstorm)

3*

Douglas Trumbull es conocido, principalmente, por ser el responsable de los efectos visuales de clásicos como 2001: una odisea del espacio, Stark Trek: La película o Encuentros en la tercera fase. Pero también es autor, por derecho propio, de algunos pequeños clásicos de la ciencia ficción de los setenta y de los ochenta. Entre estos clásicos, hay que destacar Naves misteriosas, por ejemplo; o esta Brainstorm, centrada en una temática de tantísima actualidad como de no problemáticas implicaciones: ¿pueden registrarse los pensamientos, las emociones y las experiencias de las personas para que cualquiera pueda “vivirlas” tiempo despuéss? Tema tan phillipkadickiano encuentra en el tratamiento que le otorga Trumbull (provocativo, profundo, áspero) un canal maravilloso para que los espectadores reflexionen sobre las posibilidades y los límites de tamaña hazaña. El equipo de investigadores y científicos, formado por Louise Fletcher y por Christopher Walken, realiza un trabajo conmovedor, al igual que el equipo de empresarios y militares (con Cliff Robertson a la cabeza), y el mensaje final del film hace el resto. Excelentemente ambientada, rodada y montada, y producto de un rodaje infernal en los estudios de la MGM, estamos ante una de esas joyas, propias de la ultraconservadora década de los ochneta, medio olvidada por el tiempo. Y eso no tiene perdón de Dios. Como valor añadido, estamos ante el ultimo papel, fascinante, de la siempre hermosa y siempre talentosa Natalie Wood.

lunes, 17 de junio de 2013

Centauros del desierto

4.5*

Un personaje de la novela Cuerpos extraños, de Cynthia Ozik, sostiene que conocer los misterios y los entresijos del cine es una perfecta inutilidad. Y para el caso de las películas del director favorito de Orson Welles podría ser con más razón: pues entretienen y funcionan a la perfección sin necesidad de análisis alguno. En todo caso, aquí va esta PastillaCrítica. Ethan Edwards (John Wayne), un errante soldado confederado, regresa a su hogar en Texas 3 años después de acabada la Guerra de Secesión. Al poco de llegar, su familia es asaltada por los comanches y se lanza a la búsqueda de su joven sobrina, a la que creen única superviviente del ataque. La búsqueda, que le ocupará varios años, poco a poco, se irá transformándo en una auténtica odisea. La vida en Monument Valley, mientras tanto, sigue su curso. John Ford construye un western dramático sobre el racismo, la obsesión y el odio a base de decenas de pequeños detalles, casi imperceptibles para el tradicional epectador del género. Con algunos ligeros errores narrativos, de montaje y de continuidad, el film tiene la grandeza de la imperfección. Maravillosa en sus aspectos técnico-artísticos (excelente fotografía de Hoch y con una BSO de Max Steiner que abraza a la historia como un buen amante), el argumento se desarrolla tan retorzidamente como la mente y el corazón del protagonista, un auténtico centauro del desierto, por la cantidad de tiempo que pasa subido a su caballo. Los 120’ de película están salpicados con emotivos, festivos y musicales momentos, como es habitual en el cine del maestro, así como con esporádicos destellos de humor, todo fusionado con una sabiduría y con una pulcritud estética admirable. Por otro lado, los aspectos éticos son tan ricos y complejos como la propia interpretación de Wayne, con seguridad una de las mejores de su carrera, de una aspereza que convence, de una contención que admira. Por cierto, la ínclita editorial Valdemar tiene una excelente versión de la novela original, de Alan Le May, en su colección Frontera.