2.5*

El
piloto Maverick intenta emular
las hazañas heroicas de su padre, a bordo de un caza F-14, y en el marco de una
escuela de aviación en Miramar, California, conocida como
TopGun, un reducto para entrenamientos de élite. Por supuesto,
habrá rivalidades con sus compañeros, que acabarán reconociendo la pericia del
piloto, así como elementos melodramáticos (con la muerte de un personaje) y
románticos (con Kelly McGillis de por medio). Patochada ultra machista propia
de la era Reagan, que funciona como una campaña de la
oficina de reclutamiento
del gobierno USA de la época (y, de hecho, así lo fue en la práctica) y un
espectáculo videoclipero apabullante, en particular respecto de las escenas
aéreas. No por casualidad, detrás de tamaño despropósito adolescente, está el
productor Jerry Bruckheimer (y la propia Fuerza Aérea USAmericana, sin cuya
implicación esta película hubiera resultado del todo imposible de rodar). Un
buen reparto, una BSO icónica y una fotografía nostálgica terminaron de
redondear el producto. Como era de esperar, un éxito enorme de público, a ambos
lados del Océano Atlántico, y todo un hito del
Blockbuster contemporáneo. Como decía
El Roto en una viñeta de
El País, “lo llaman videojuegos pero yo
creo que nos están enseñando a matar. Dispara, dispara”.


