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| Dedicada a Raúl Ortiz |
Tras sorprender al espectador con sus potentes dramas
mestizos, Contra la pared y Al otro lado, Fatih Akin relaja el drama
de sus argumentos con esta comedia de trazos gruesos y agrestes personajes que,
en todo caso, no supone ninguna novedad en su filmografía puesto que, entre
otras cosas, recupera alguno de sus motivos previos (la crudeza de la
inmigración de griegos y turcos en Alemania, los bajos fondos, los sueños de
triunfo, la danza del amor, la esperanza). El director se mantiene fiel a su
contundente forma de contar historias (con su inusual concepción del encuadre y
del montaje, Akin demuestra que es capaz de contar cualquier cosa, con
imágenes, en 5 segundos) y, además, consigue imprimir a una trama inverosimil y
absurda la fuerza y la emoción que necesita. Consigue, de hecho, varios
momentos antológicos, tanto visual como narrativamente. Por no hablar de un par
de escenas divertidísimas. Por su parte, además de una BSO exultante (repleta
de temas Soul, Funk y electrónicos), Birol Ünel y Udo Kier realizan dos soberbias
apariciones mientras que el resto de actores cumple con su cometido aunque, algunas veces, de
una forma exagerada, algunas veces enfática.








