Monumento cinematográfico a la
clase obrera y segunda parte del díptico fordiano sobre los desheredados del
capitalismo contemporáneo, levantado por un aliento social(ista) tan
justificado como emotivo. En un pequeño pueblo de Gales, la arraigada familia Morgan
se mata a trabajar en las minas de los Evans pero, poco a poco, como la escoria
que va cubriendo las verdes laderas del valle donde viven, las condiciones laborales de los trabajadores comenzarán a ennegrecerse y a sufrir los
vaivenes de los nuevos tiempos. Como es habitual en el cine del maestro, el
director se apoya en un guión escrito por otra persona (Philip Dunne, en este
caso, a partir de la semiautobiográfica novela de Richard Llewelyn), al que
Ford insufla vida gracias a una sabia concepción de la puesta en escena y del tempo fílmico, donde alternan las
escenas musicales y de humor con alguna de las más trágicas representaciones de
“la fábula de las abejas”. Al mismo tiempo, el retrato de las condiciones de
vida de los mineros, de sus tradiciones y de sus momentos de ocio así como la
actualidad de sus planteamientos, redondean una película que bordea el
melodrama pero que, finalmente, acaba emergiendo como uno de los más potentes
dramas del cine reciente. Ahh, no, si el film es de 1941. Aunque, a la postre, como escribe Tag Gallagher, “la memoria idílica
triunfa sobre la realidad trágica”. En todo caso, y en último lugar, hay que
destacar el sofisticado y nada complaciente análisis tanto del papel de la
religión como de los valores de las clases propietarias en la configuración de
una sociedad injusta desde sus mismas raíces.
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sábado, 7 de marzo de 2015
¡Qué verde era mi valle! (Aka How Green was my Valley)
4.5*
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¡Qué verde era mi valle!,
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Walter Pidgeon
sábado, 9 de marzo de 2013
Curso 1984
3*
Mark Lester
dirige la historia de Andy Norris, un profesor de música que debe enfrentarse a
una pandilla de malhechores estudiantes, en su propio instituto. El clima de
miedo y agresión irá incrementándose hasta un violento y truculento tramo
final, con resultados ultra gore. Nada que ver, por tanto, con la "ingenua"
cinta de Sidney Poitier, Rebelión en las
aulas, y sí mucho más con La naranja
mecánica o, incluso, con Semilla de
maldad, si bien la heredera directa de esta historia es Battle Royale. Una fórmula que mezcla
cine sobre los conflictos en el sistema educativo con alguna convención del slasher; una trama de suspense con una
pizca de giallo; y, todo ello,
aprovechando la psicosis social sobre las pandillas callejeras (en especial el punk), propio de la ultraconservadora
década de los ochenta. Aunque el film,
finalmente, funcione más bien como una película de acción con algún elemento de
terror. No por casualidad, el guión (basado en hechos reales) está escrito por
Tom Holland y el propio Lester, especializado en películas de mamporros. Por su
parte, Roddy Macdowall compone un excelente retrato de esa clase de profesor
frustrado y desesperado que tiene que cortar por lo sano. Una de las primeros
películas de Michael J. Fox, en el papel de temeroso estudiante. Apropiadamente,
la música es de Alice Cooper y el score
de Lalo Schifrin. Años más tarde, el director canadiense se atrevería a
perpetrar una especie de remake: Clase de 1999.
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