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lunes, 5 de junio de 2017

Incidente en la esquina (Aka Incident at a Corner)

3*

Una auténtica pieza de relojería, milimétricamente escrita y montada para la televisión USAmericana, rodada por el orondo maestro el mismo año del estreno de Psicosis (y con el mismo equipo, nada menos), y con un reparto maravillosamente funcional (Vera Miles, George Peppard, etc.). Además, el tele film tiene esos destellos de genialidad cinematográfica del tito Alfred y tiene un comienzo impresionante, ya que supone la particular vuelta de tuerca del director inglés respecto de la genialidad de los puntos de vista en Rashomon, un ardid que, casi con seguridad, tuvo que estar en la mente de Quentin Tarantino cuando concibió la escena del centro comercial en Jackie Brown. Una sorpresa televisiva en toda regla que, aunque no esté a la altura de las grandes obras del maestro manipulador, sí que es una obra realmente estimable y que, además, se atreve a aleccionar sin moralizar.

viernes, 31 de marzo de 2017

Mis 5 imprescindibles de Hayley Mills:


-       Polyanna (1960).
-       Tú a Boston y yo a California (1961).
-       Nervios rotos (1968).
-       La noche sin fin (1972).
-       Encuentro mortal (1975).

sábado, 26 de marzo de 2016

Los que no perdonan (Aka The Unforgiven )

3*

Ben (Burt Lancaster) es el cabeza de familia Zachary y ganadero de éxito en un lugar abandonado de la mano de Dios, en medio de las llanuras de Texas y Nuevo México. Tiene una hermana pequeña de origen india, llamada Raquel (Audrey Hepburn), que es reclamada por su tribu, los Kiowa. Los socios y los vecinos de la familia Zachary no saben que Raquel es una “cría piel roja” y, cuando lo descubren, no lo aceptan con facilidad. Además, secretamente, Ben está enamorado de Raquel, lo cual condiciona todo el desarrollo de la historia. John Huston da forma y vida a un Western crepuscular, semi olvidado, acerca de uno de los pilares sobre los que se han levantado los EE.UU., el racismo. No por causalidad, la novela de origen es de Alan LeMay, el mismo autor que pergeñó The Searchers. Huston rueda con su ecléctico y efectivo estilo visual y narrativo pero manteniendo un elegante aliento fordiano, tanto en la puesta en escena de interiores como en la concepción de ciertas escenas de acción, tanto en la escritura de los diálogos como en la experimentación con el color. Acompañando a Lancaster y a Hepburn, nos encontramos con Audie Murphy, Lilian Gish, Charles Bickford o John Saxon. Una de esas trágicas historias “con final feliz” que no suelen gustar al público más standard pero que hará las delicias del espectador más sofisticado. Aunque conviene tener en cuenta que el propio Huston ha renegado de esta película en An Open Book, su maravillosa autobiografía.

martes, 15 de marzo de 2016

Mis 5 películas de ciencia ficción clásicas imprescindibles (1):


-       Metrópolis (1927).
-       Ultimátum a la tierra (1951).
-       Planeta prohibido (1956).
-       La invasión de los ladrones de cuerpos (1956).
-       El tiempo en sus manos (1960).




domingo, 31 de mayo de 2015

El hotel del horror (Aka Horror Hotel Aka The City of the Dead)

2.5*
Tras unos títulos de crédito similares a algunos del ciclo Corman/Poe y una primera escena calcadita de La máscara del demonio (curiosamente, del mismo año), se esconde una pequeña joya del cine de terror de los sesenta. Un cuento gótico contado con parsimonia y suficiente precisión narrativa, que usa sabiamente la brujería y el culto a Lucifer en un ambiente muy bien conseguido aunque limitado: un pueblo de Nueva Inglaterra que parece sacado del mismo siglo XVII: niebla, cementerios, pasadizos secretos y un Christopher Lee que se mueve con soltura en su sempiterno papel mefistofélico. La película no asusta ni desasosiega pero está muy bien dirigida por un autor a reinvindicar, el anglo-argentino John Llewellyn Moxey, que rodó este film para la primera encarnación de la mítica Amicus, la Vulcan Productions, antes de convertirse en la principal estudio rival de la Hammer.

 

sábado, 16 de mayo de 2015

Mis 5 imprescindibles de Federico Fellini:


-       Los inútiles (1953).
-       La dolce vita (1960).
-       Fellini 8½ (1963).
-       Satiricón (1968).
-       Amarcord (1973).

domingo, 15 de febrero de 2015

Mis 5 imprescindibles de Hazel Court:


-       Forbidden (1949).
-       Ghost Ship (1952).
-       La maldición de Frankenstein (1957).
-       The Shakedown (1960).
-       La máscara de la muerte roja (1964).

domingo, 31 de agosto de 2014

Mis 5 imprescindibles de Stanley Kubrick:

-       Espartaco (1960).
-       ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú (1964).
-       2001: Una odisea del espacio (1968).
-       Barry Lyndon (1975).
-       La chaqueta metálica (1987).

jueves, 31 de julio de 2014

El pueblo de los malditos (Aka Village of the Damned)

3*

En un pequeño pueblo del countryside inglés ha ocurrido una cosa muy extraña. Durante unas pocas horas, todos sus habitantes han perdido el conocimiento. Al despertarse, todas la mujeres parecen haberse quedado embarazadas y, tras el parto, los niños, rubios y con unos ojos brillantes, parecen constituir una comunidad muy particular. Los científicos, los doctores y los militares comienzan a investigar los hechos. Wolf Rilla dirige esta pequeña maravilla de la especulación científica de los sesenta (o Sci-Fi), que materializa la primera de las adaptaciones que de la novela de John Windham, The Midwich Cuckoos, se han llevado al cine. La segunda es del maestro del fantástico John Carpenter. Tal y como resume David Pringle, se trata de "un cuento sobre una invasión extraterrestre mediante inseminación artifical". La historia está muy bien narrada, con múltiples elipsis y abducciones narrativas (como diría Ch.S Peirce), que agilizan continuamente la acción. Además, está muy bien planificada y montada (como el film de Carpenter) y el desarrollo y el climax son bastante meritorios, tratándose de un argumento tan sorprendente y controvertido para la época (pensemos en el embarazo de mujeres vírgenes, por ejemplo). Por otro lado, la película presenta ligeras pinceladas, casi imperceptibles, de crítica socio-política (así como esporádicos homenajes al cine clásico de la Universal). No por casualidad, el film está rodado en plena Guerra Fría. George Sanders y la primera dama del terror británico, Barbara Shelley, bordan sus esquemáticos papeles. 4 años más tarde, Anton Leader rodaría una especie de continuación, Los hijos de los malditos.

lunes, 28 de julio de 2014

El robo al Banco de Inglaterra

3*
Arquetipo de muchas de las películas que sobre grandes robos se han realizado en las últimas 5 décadas, El robo al Banco de Inglaterra es una maravilla de meticulosidad y tensión, tanto en el plano narrativo como en el plano moral, al igual que la contemporánea Objetivo: banco de Inglaterra, de Basil Dearden, o Asalto al Banco de San Louis. John Guillermin orquesta una historia en la que el movimiento independentista irlandés contrata a un ingeniero USAmericano, Charles Norgate (Aldo Ray), para que les ayude a robar “la hucha de la reina”. Para conseguirlo, el ingeniero ha de hacerse camarada del oficial de la guardia del banco, el teniente Peter O’Toole, y, además, debe encontrar el telón de Aquiles del sistema de seguridad del banco. El guión desarrolla convenientemente los diversos pasos que se van siguiendo para elaborar el plan de robo, por un lado, y luego para ejecutarlo, por el otro, dejando en los márgenes de la trama tanto las implicaciones políticas del argumento como sus componentes sentimentales.


martes, 22 de julio de 2014

El fotógrafo del pánico (Aka Peeping Tom)

4*

Influenciado por las investigaciones de su propio padre (un cameo autoirónico del propio Michael Powell), el operador y fotógrafo erótico Mark Lewis (Carl Boehm) asesina mujeres para filmar su miedo ante la muerte. Película incomprendida en su momento, produjo tal escándalo cuando se estrenó que supuso el declive definitivo de la carrera del director, por la violencia y el sexo que mostraban sus fotogramas. Sin embargo, hoy en día constituye una de las más sutiles reflexiones sobre el acto de filmar, sobre el cine en general y sobre el voyeurismo mórbido que suele agazaparse detrás de nuestra necesidad de mirar (un comportamiento sublimado recientemente en la conquista de nuestras ciudades por parte de las cámaras de vigilancia). Estrenada el mismo año que Psicosis o La máscara del demonio, Peeping Tom (en su título original) constituye una producción con dos niveles bien diferenciados: el de un thriller con psicópata (nivel material) y el de una investigación sobre sus impulsos voyeurísticos y psicoanalíticos (nivel metaficcional). Con una enorme capacidad de resonancia, sus efectos completos solo suelen aparecer en el espectador tras varios visionados, por la naturaleza gaseosa y aparentemente trivial de la inmensa cantidad de detalles de que está compuesto el film. Michael Powell se adelanta a varias producciones míticas sobre el mundo del cine, desde El cuchillo en el agua o Impacto hasta Blow Up o Arrebato. Como curiosidad, la iluminación de Otto Heller ha influido poderosamente en directores como Mario Bava y en operadores como Ubaldo Terzano, por ejemplo. 

sábado, 21 de junio de 2014

Un extraño en mi vida (Aka Strangers When We Meet)

4*

Decía Oscar Wilde que el matrimonio es una carga demasiado pesada para que solo sea llevada entre dos. Es decir, Wilde subrayaba la irrenunciable compañía de la infidelidad en el seno de la institución familiar. Un arquitecto (Kirk Douglas) conoce a la madre de un amigo de su hijo (Kim Novak) y mutuamente se atraen y se enamoran. Pero ambos están casados, aunque no del todo felizmente. Rodada con esa puesta escena elegante y liviana, típicamente made in Hollywood, la película subraya muy bien los momentos melodramáticos y de duda, con unos juegos de espejo realmente ingeniosos. De hecho, el realismo figural que destilan sus fotogramas y su narración se transforma en una llamada a futuros adúlteros. Como ha escrito Bertrand Tavernier, estamos ante un auténtico “idilio de barrio”, como Juegos secretos. El film muestra dos tipos de personas, unas más convencionales y otras más exclusivas. Éstas últimas muestran su insatisfacción dando de nuevo una vuelta a la ruleta del amor, encendiendo las ascuas de la pasión con nuevos descubrimientos, con el juego del enamoramiento y de los escarceos sexuales. Pero, en un plano más inasible, la película es un canto interruptus a una forma de vida apasionada, anticonvencional y creativa, fuera de rutinas, hábitos y etiquetas. Sin embargo, la película muestra que esto es también un espejismo, una quimera: aunque el ardor y el entusiasmo sean imprescindibles en la vida, no duran infinitamente. Y Evan Hunter y Richard Quine lo saben a la perfección. Por eso es una obra adulta, madura, al margen de los ensueños juveniles sobre el amor y la vida en pareja.