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lunes, 29 de febrero de 2016

El terror llama a su puerta (Aka Night of the Creeps)

3*

Imagínense el Vinieron de dentro de…, de David Cronenberg, pero rodado con la pulcritud de una comedia universitaria USAmericana de la época dorada. Si se le añaden algunas de las convenciones de las películas de zombies y una excusa argumental calcada de los Critters o, incluso, de Fuerza vital, entonces, solo entonces, tendremos esta estupenda creación de Fred Dekker, el mismo director de House, una casa alucinante. El film es un homenaje permanente al cine estudiantil de la ultraconservadora década de los ochenta, al que se le ha metido con calzador una trama de invasiones extraterrestres que transforman en descerebrados lo que ya, de alguna manera, está un poco descerebrado: la mente de un universitario medio. Y todo encaja perfectamente. Dekker ha dado con una fórmula muy atractiva. Hasta el punto que Robert Rodriguez (en The Faculty) y David Nutter (en Comportamiento perturbado) la explotarían unos cuantos años después. La única pega a la función es el ritmo de algunas secuencias, el retardo de algunas réplicas-contrarréplicas, así como el timing general de la narración. Por lo demás, una película estimable, que tiene una composición estética admirable (50% Lynch, 50% Bava) y unos FX como de clase de pretecnología, como debe ser.

viernes, 24 de octubre de 2014

Una pandilla alucinante (Aka The Monster Squad)

3*

Emotivo homenaje a las “fuerzas del mal”, a los monstruos clásicos del terror, a la "modernidad horrorífica", en particular a la imagen que ha dado de ellos la Universal (Drácula, Frankenstein, el hombre lobo, la momia y el monstruo de la laguna negra), rodada con cariño y buen gusto por el tándem Stan Winston-Fred Dekker (el director de El terror llama a su puerta). The Monster Squad supone un canto a la imaginación y al compañerismo adolescente. En todo caso, el film utiliza varios de los elementos del cine juvenil de la época en torno a una idea básica y muy repetida: un grupo de chavales que vivirán una prodigiosa y fantástica aventura en los límites de la realidad (como Los Goonies, Cuenta conmigo o Exploradores). Una idea que ha sido recuperada por J.J. Abrams en la reciente Super 8. La película va dirigida a un público inexperto, moldeable, y el guión aprovecha la ocasión (como es habitual en este tipo de producciones) para ofrecer estampas del american way of life propio de la ultraconservadora década de los ochenta.