El Western USAmericano ha enseñado a millones de espectadores de todo
el mundo que el mal solo puede combatirse con el revólver. Que la injusticia
solo puede erradicarse a golpe de pistola. Es una gran enseñanza, sobre todo
para un país que tiene una Segunda Enmienda y un inalienable derecho a portar y
usar armas. Sin embargo, en buena parte del resto del mundo, las armas no
sirven de mucho. Y las películas que nos cuentan los enfrentamientos de un país
mediante duelos, tiroteos y refriegas subsisten en el lado mítico de la vida.
Debido a ello, esta historia sobre un grupo heterodoxo de luchadores
individualistas, que se unen para luchar contra una banda de corrompidos
matones de tres al cuarto y salir todos ilesos y con sus respectivas mujeres
(el germen de la familia yankee), ya
no nos la creemos. Sobre todo cuando los personajes sonríen al espectador y se
mueven por la trama con claros efectos, movimientos y gestos teatrales. Lawrence
Kasdan intenta remitificar el género,
removiendo un poco las ascuas donde siempre se mantiene calentito, con un film para toda la familia, con un humor
ramplón y socarrón y con una estrategia de marketing
tan avispada como tramposa: llenar el reparto de caras más o menos conocidas pero
completamente ajenas al mundo épico de los centauros del desierto (Kevin Kline,
Kevin Costner, Scott Glenn, Danny Glover, Brian Dennehy, Rosanna Arquette,
Brion James, John Cleese, Linda Hunt, Jeff Goldblum, Lynn Whitfield, etc.). Como
diría Joseph McBride, “the myth of the frontier would not die”, pero, para ello, tiene que disneylarizarse. El resto de
elementos técnico-artísticos parecen calcados de un anuncio de Marlboro. Lo cual no es malo pero,
evidentemente, tampoco es un piropo.
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miércoles, 29 de junio de 2016
martes, 19 de noviembre de 2013
Reencuentro (Aka The Big Chill)
3.5*
Con la muerte de Alex, unos viejos amigos de la universidad
se reencuentran tras varios años de contactos esporádicos para pasar un fin de
semana en la casa de una pareja amiga del difunto, en Carolina del Sur. Con el
reencuentro, se recuperan las relaciones cruzadas y, con ellas, aparecen la nostalgía,
los sueños perdidos y las dificultades y exigencias de la madurez. Aunque, al
final, el tono del film se muestra
positivo y reconciliador, aún teniendo en cuenta algunas subliminales críticas
al capitalismo. El argumento y la intención de la historia se sitúan en la tradición
del retrato generacional cuyas más recientes manifestaciones podrían ser Las invasiones bárbaras, Los amigos de Peter o Metropolitan. La película cuenta con un
excelente reparto, unos diálogos que condensan profundidad psicológica y sutilidad
emocional y una fotografía del DP de Gente corriente, que contextualiza a la
perfección el ambiente sureño en el que se desarrolla la historia, un ambiente
que representa las raíces que se consiguen con la edad. La BSO está repleta de
viejas y admiradas canciones, desde los Rolling Stones (atención a la escena
del entierro con el You can’t always get
what you want de fondo) y Percy Sledge a Procol Harum y Aretha Franklin,
entre otros. Laurance Kasdawn consigue uno de sus más límpios trabajos,
curiosamente alejado de ese tórrido Fuego en el cuerpo, su anterior película.
sábado, 2 de junio de 2012
La decisión de Sophie
3*
La cultura
occidental ha sido capaz de producir a Beethoven y a Walt Whitman pero también
la cámara de gas y el Holocausto. Incluso muchos nazis (como ha subrayado
George Steiner), leían a Rilke o tocaban a Schubert por la mañana y torturaban y
masacraban por la tarde. Y son muchos los esfuerzos que se han realizado para
explicar y comprender el exterminio provocado por los nazis durante la 2ª
Guerra Mundial. Esta película es uno de esos esfuerzos. William Styron, tras su
controvertida novela The Confessions of
Nat Turner, escribió la historia de Sophie, una polaca católica no judía
que, tras la guerra, emigra a los USA,
donde conoce a Nathan (del que se enamora) y, posteriormente, a Stingo, un
escritor en ciernes que se transforma en el mejor amigo de la pareja. Alan J.
Pakula dirigió (unos pocos años antes del Historikerstreit alemán) este intenso drama sobre la
experiencia de los campos de concentración y sobre el recuerdo traumático e imborrable
que deja en las personas que lo han vivido, especialmente cuando han tenido que
realizar trágicas elecciones y han sobrevivido tanto a ellas como a la
barbarie. Meryl Streep realiza una interpretación antológica (no solamente con
las distintas lenguas o acentos que debe hablar sino también a nivel emocional,
gestual), apoyada por una solvente pareja masculina, Kevin Kline y Peter
MacNicol. El guión juega bastante bien sus bazas (aunque se vea lastrado por un
elemento folletinesco, melodramático, sentimental) pero la película se alarga innecesariamente hasta los 150’.
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