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miércoles, 29 de junio de 2016

Silverado

2.5*

El Western USAmericano ha enseñado a millones de espectadores de todo el mundo que el mal solo puede combatirse con el revólver. Que la injusticia solo puede erradicarse a golpe de pistola. Es una gran enseñanza, sobre todo para un país que tiene una Segunda Enmienda y un inalienable derecho a portar y usar armas. Sin embargo, en buena parte del resto del mundo, las armas no sirven de mucho. Y las películas que nos cuentan los enfrentamientos de un país mediante duelos, tiroteos y refriegas subsisten en el lado mítico de la vida. Debido a ello, esta historia sobre un grupo heterodoxo de luchadores individualistas, que se unen para luchar contra una banda de corrompidos matones de tres al cuarto y salir todos ilesos y con sus respectivas mujeres (el germen de la familia yankee), ya no nos la creemos. Sobre todo cuando los personajes sonríen al espectador y se mueven por la trama con claros efectos, movimientos y gestos teatrales. Lawrence Kasdan intenta remitificar el género, removiendo un poco las ascuas donde siempre se mantiene calentito, con un film para toda la familia, con un humor ramplón y socarrón y con una estrategia de marketing tan avispada como tramposa: llenar el reparto de caras más o menos conocidas pero completamente ajenas al mundo épico de los centauros del desierto (Kevin Kline, Kevin Costner, Scott Glenn, Danny Glover, Brian Dennehy, Rosanna Arquette, Brion James, John Cleese, Linda Hunt, Jeff Goldblum, Lynn Whitfield, etc.). Como diría Joseph McBride, “the myth of the frontier would not die”, pero, para ello, tiene que disneylarizarse. El resto de elementos técnico-artísticos parecen calcados de un anuncio de Marlboro. Lo cual no es malo pero, evidentemente, tampoco es un piropo.

martes, 19 de noviembre de 2013

Reencuentro (Aka The Big Chill)

3.5*

Con la muerte de Alex, unos viejos amigos de la universidad se reencuentran tras varios años de contactos esporádicos para pasar un fin de semana en la casa de una pareja amiga del difunto, en Carolina del Sur. Con el reencuentro, se recuperan las relaciones cruzadas y, con ellas, aparecen la nostalgía, los sueños perdidos y las dificultades y exigencias de la madurez. Aunque, al final, el tono del film se muestra positivo y reconciliador, aún teniendo en cuenta algunas subliminales críticas al capitalismo. El argumento y la intención de la historia se sitúan en la tradición del retrato generacional cuyas más recientes manifestaciones podrían ser Las invasiones bárbaras, Los amigos de Peter o Metropolitan. La película cuenta con un excelente reparto, unos diálogos que condensan profundidad psicológica y sutilidad emocional y una fotografía del DP de Gente corriente, que contextualiza a la perfección el ambiente sureño en el que se desarrolla la historia, un ambiente que representa las raíces que se consiguen con la edad. La BSO está repleta de viejas y admiradas canciones, desde los Rolling Stones (atención a la escena del entierro con el You can’t always get what you want de fondo) y Percy Sledge a Procol Harum y Aretha Franklin, entre otros. Laurance Kasdawn consigue uno de sus más límpios trabajos, curiosamente alejado de ese tórrido Fuego en el cuerpo, su anterior película.




sábado, 2 de junio de 2012

La decisión de Sophie

3*

La cultura occidental ha sido capaz de producir a Beethoven y a Walt Whitman pero también la cámara de gas y el Holocausto. Incluso muchos nazis (como ha subrayado George Steiner), leían a Rilke o tocaban a Schubert por la mañana y torturaban y masacraban por la tarde. Y son muchos los esfuerzos que se han realizado para explicar y comprender el exterminio provocado por los nazis durante la 2ª Guerra Mundial. Esta película es uno de esos esfuerzos. William Styron, tras su controvertida novela The Confessions of Nat Turner, escribió la historia de Sophie, una polaca católica no judía que, tras la guerra, emigra a los USA, donde conoce a Nathan (del que se enamora) y, posteriormente, a Stingo, un escritor en ciernes que se transforma en el mejor amigo de la pareja. Alan J. Pakula dirigió (unos pocos años antes del Historikerstreit alemán) este intenso drama sobre la experiencia de los campos de concentración y sobre el recuerdo traumático e imborrable que deja en las personas que lo han vivido, especialmente cuando han tenido que realizar trágicas elecciones y han sobrevivido tanto a ellas como a la barbarie. Meryl Streep realiza una interpretación antológica (no solamente con las distintas lenguas o acentos que debe hablar sino también a nivel emocional, gestual), apoyada por una solvente pareja masculina, Kevin Kline y Peter MacNicol. El guión juega bastante bien sus bazas (aunque se vea lastrado por un elemento folletinesco, melodramático, sentimental) pero la película se alarga innecesariamente hasta los 150’.