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viernes, 6 de mayo de 2016

En busca del avión perdido (Aka Race for the Yankee Zephyr)

2.5*

Everett de Roche es uno de los guionistas más reputados y respetados de las antípodas. Sin embargo, no siempre ha contado con un director a la altura de sus historias. En esta ocasión, el actor David Hemmings se pone tras la cámara para contarnos una fábula de aventuras sobre el Yankee Zephyr, un avión de la 2ª G.M. que se perdió repletito de oro. El trío formado por Donald Pleasence, su hija (Lesley Ann Warren) y su socio (Ken Wahl) pretenden llegar al avión pero también lo pretenden un grupo de gángsters liderados por el señor Brown (George Peppard). Ente ellos, las imponentes montañas de Nueva Zelanda, hermosamente fotografiadas. El principal punto flaco de la película es la incapacidad del director para equilibrar los componentes cómicos y de acción de la historia. En este sentido, Hemmings se equivoca al rodar y al montar las escenas de acción, que resultan inverosímiles, ilógicas y un poco ridículas. Por su parte, el compositor australiano Brian May (no confundir con el guitarrista de Queen) vuelve a regalar al cine una BSO atractiva y bien orquestada en la que, incluso, hay algún que otro guiño al trabajo de Malcolm Arnold en El puente sobre el tío Kwai. Como curiosidad, en un papel secundario encontramos a Bruno Lawrence, el protagonista de ese pequeño clásico de la ciencia ficción austral que es El único superviviente. En definitiva, un entrañable pero imperfecto divertimento pre peterjacksonero.

jueves, 14 de abril de 2016

Laberinto mortal (Aka Liens de sang Aka Blood Relatives)

3*

Un thriller canadiense del gran Claude Chabrol, con la estimable presencia de Donald Sutherland como investigador de la policía que trata de desentrañar un misterio tras el asesinato de una joven y las declaraciones de una superviviente (la bella del momento). La película comienza como un slasher (guiño al propio Donald Pleasance), continua como un policíaco y hace un par de paradas en el giallo (no por casualidad aparece David Hemmings). Es decir, algo así como un Don’t Look Now pero sin esa extraña aura de misterio y suspense que caracteriza a la obra maestra de Nicholas Roeg. Precisamente por esto mismo, estamos ante una de esas correctas adaptaciones que el director gabacho ha realizado de textos clásicos de la literatura negra USAmericana pero sin salirse mucho del género, salvo por los derroteros mencionados, totalmente coyunturales por otro lado (tanto por el slasher como por el giallo). Como dice Caparrós Lera, estamos ante un film de intriga policíaco-psicológica, “en la línea morbosa del último Hitchcock, pero sin la categoría artística de éste”.

jueves, 10 de septiembre de 2015

En busca del águila

2.5*

El típico hipócrita egocéntrico (Powers Boothe) acepta el encargo de un ricachón coleccionista (Donald Pleasance) para conseguir los dos únicos huevos de águila calva que quedan en el mundo y que faltan en su colección. Para ello, habrá de viajar hasta la isla Cherokee, donde habita una especie de guardián ecologista, Jim (Rutger Hauer) que, en realidad, es un veterano del Vietnam traumatizado por la muerte de su familia. Boothe se ganará la confianza de Jim para poder conocer la ubicación de su objetivo y para poder hacer uso de sus dotes de escalador y acceder al nido del águila en cuestión. Conseguidos los huevos, el águila, evidentemente, se extinguirá, lo que le inyecta a toda la trama un componente bien mezquino pero, también, bien conservacionista. Para terminar de sazonar todo el producto, aparecen dos mujeres: la viuda salvaje Kathleen Turner y la procaz periodista Jayne Bentzen. Tras el éxito de Blade Runner, Rutger Hauer se ha prodigado en todo tipo de producciones baratas, algunas con cierto éxito (Furia ciega o Segundo Sangriento), otras con ninguno. El presente film es una muestra de este último caso: una historia de buen corazón, narrada con un estilo cercano a las producciones de la Cannon, casi absolutamente olvidada, de fantásticas localizaciones y que entretiene de una forma grata y sin demasiadas pretensiones. Aceptable para una tarde tontorrona o para una noche de insomnio con nostalgia ochentera.

sábado, 30 de mayo de 2015

La noche de Halloween (Aka Halloween)

4*
 
John Carpenter inauguró oficialmente el subgénero del psicho killer metafísico, es decir, esa clase de películas donde el asesino es más bien una idea que una persona. Y esa idea es el mal, la representación de la maldad. La idea de Carpenter se subraya por el hecho de que Michael Myers, el psicópata, no pronuncia ni una sola palabra en todo el film, resaltando así su naturaleza inhumana. Mucho es lo que se ha escrito sobre este clásico del slasher contemporáneo, auténtica carta de presentación del director de Carthage. Y poco más se puede añadir. Sin embargo, poco se sabe sobre sus antecedentes y descendientes. Entre los primeros, hay que nombrar Haunts (de Herb Freed), When a Stranger Calls (de Fred Walton), Navidades negras (de Bob Clark) y Are You in the House Alone? (de Walter Grauman). Incluso la historia pergeñada por Carpenter recuerda al argumento de Fright, de Peter Collison. O al capítulo "Bobby" de Dead of Night, del gran Dan Curtis. Eso por no mencionar el propio cortometraje que, en 1969, dirigió el propio director de Carthage, Captain Voyeur, un aclaro antecedente estilístico y temático de este film. En todo caso, hay que señalar que Are You in the House Alone? es también el precedente directo de la saga Scream. Entre los segundos, hay que citar No respondas al teléfono (de Robert Hammer), The Silent Scream (de Denny Harris) o He Knows You’re Alone, que es una auténtica mimicry de la obra maestra de Carpenter, a la vez que un antecedente directo de Scream II (la escena de inicio en el cine es un precedente directo de la del film de Craven). En definitiva, un film que, debido a la cantidad de elementos anteriores que consiguió reunir, y, sobre todo, debido a la cantidad de imitadores que ha desatado desde su estreno, puede ser considerada como un auténtico bedrock of order del terror contemporáneo.

lunes, 3 de junio de 2013

Wake in Fright (Aka Despertar en el infierno; Aka Outback)

4*

Hay películas que sacuden al espectador, que le agarran del cuello y le revuelven en su butaca. Hay películas que bajo una capa de extraña bizarría y aparente simplicidad parece esconderse un profundo significado. Un significado que, sin embargo, se nos escapa o permanece abierto. Hay películas que nos llegan de países remotos (Australia en este caso), con culturas similares a las nuestras pero con formas y costumbres que nos separan por siglos. Hay películas que desasosiegan al espectador al retratar individuos violentos, entregados a la destrucción y ajenos al mundo de las emociones y de la empatía. Hay películas que muestran una forma de vida con la que no queremos trato pero que nos ofrece una extraña hospitalidad. Hay películas sucias por fuera y por dentro, llenas de polvo, pasiones y alcohol. Hay películas que requieren la entrega absoluta de sus actores (Donald Pleseance y Gary Bond en este caso), la lucidez de sus artífices (Ted Kotcheff) y la sensibilidad de una fotografía que no tiene miedo a mostrar la claustrofobia a plena luz del día (Brian West). Hay películas que resisten el paso del tiempo y se transforman en pequeñas joyas que la historia del cine poco a poco se esfuerza en recuperar. Pues bien, hay películas que son todo esto y mucho más. Wake in Fright es una de ellas.


jueves, 13 de septiembre de 2012

1984

3.5*

En un mundo post nuclear controlado por Big Brother, Winston Smith (Edmond O’Brien) es un privilegiado que trabaja en el Ministerio de la Verdad, en el departamento de registros históricos, reescribiendo y alterando la historia para servir a los intereses ideológicos y prácticos del Partido. Pero siente que algo no está bien. Michael Anderson ofrece una de las mejores adaptaciones fílmicas de la novela 1984, de George Orwell (junto con la de Rudolph Cartier), con una intensidad dramática a la altura de la denuncia antitotalitaria del original, aunque con varios cambios y simplificaciones. Y con un final árido y desesperanzador como pocos (en sus dos versiones, tanto en la usamericana como en la británica), en la línea de otro clásico de la sci-fi, La invasión de los ladrones de cuerpos, estrenada el mismo año (1956), y dirigida por el progresista Don Siegel. Lo que parece claro es que la obsesión por el orden y por una igualdad mal entendida sacrifica las aspiraciones individuales de libertad, como señaló Karl Popper a propósito de su concepción de las sociedades abiertas. Por momentos, determinados aciertos escenográficos parecen el antecedente directo de Matrix así como el insurrecto guión parece estar en la base de V de Vendetta. Excelente interpretación de un cuasi debutante Donald Pleasance, al igual que la caracterización de Michael Redgrave, el padre de toda una dinastía de grandes actores ingleses. Por su parte, Edmond O’Brien compone un convincente protagonista, al igual que su partenaire, la estupenda Jan Starling. La película puede verse con el recuerdo de El cero y el infinito de Arthur Koestler de fondo.



viernes, 23 de marzo de 2012

Will Penny (El más valiente entre mil)

3.5*

Will Penny (Charlton Heston, en una de sus mejores interpretaciones) es la historia de un cowboy que es contratado por Alex (Ben Johnson) con la misión de vigilar el ganado de una enorme extensión de rancho, para lo cual debe pasar el invierno en una cabaña en las montañas. Tan modesta como coherentemente, Tom Gries dirigió su primer presupuesto abultado en torno a una historia de soledades y supervivencias, en la línea de Las aventuras de Jeremiah Johnson, con la que comparte –además del espíritu de frontera- una excelente fotografía, tanto del paisaje como de los interiores, obra del peckimpahiano Lucien Ballard. Hay que destacar también la BSO de David Raksin. La Paramount estrenó este magnífico Western justo una semana después de la presentación USA de El planeta de los simios, en abril de 1968, también con el protagonismo de Charlton Heston. Completaron el reparto Joan Hackett, Donal Pleasence, Bruce Dern y Slim Pickens, entre otros.