El piloto Maverick intenta emular
las hazañas heroicas de su padre, a bordo de un caza F-14, y en el marco de una
escuela de aviación en Miramar, California, conocida como TopGun, un reducto para entrenamientos de élite. Por supuesto,
habrá rivalidades con sus compañeros, que acabarán reconociendo la pericia del
piloto, así como elementos melodramáticos (con la muerte de un personaje) y
románticos (con Kelly McGillis de por medio). Patochada ultra machista propia
de la era Reagan, que funciona como una campaña de la oficina de reclutamiento
del gobierno USA de la época (y, de hecho, así lo fue en la práctica) y un
espectáculo videoclipero apabullante, en particular respecto de las escenas
aéreas. No por casualidad, detrás de tamaño despropósito adolescente, está el
productor Jerry Bruckheimer (y la propia Fuerza Aérea USAmericana, sin cuya
implicación esta película hubiera resultado del todo imposible de rodar). Un
buen reparto, una BSO icónica y una fotografía nostálgica terminaron de
redondear el producto. Como era de esperar, un éxito enorme de público, a ambos
lados del Océano Atlántico, y todo un hito del Blockbuster contemporáneo. Como decía El Roto en una viñeta de El País, “lo llaman videojuegos pero yo
creo que nos están enseñando a matar. Dispara, dispara”.
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lunes, 7 de noviembre de 2016
Top Gun (Ídolos del aire)
2.5*
Etiquetas:
1986,
Anthony Edwards,
Aviones,
Drama,
Kelly McGillis,
Romance,
Tom Cruise,
Tom Skerrit,
Tony Scott,
Top Gun (Ídolos del aire),
Val Kilmer
lunes, 10 de febrero de 2014
Heat
4*
El teniente Vincent Hanna (Al Pacino) persigue
con ahínco al equipo de Neil McCauley (Robert de Niro), un grupo de ladrones
sofisticados, en una ciudad envilecida y rodeados, asimismo, de un paisanaje
donde no faltan los más atroces depredadores, tanto en las altas esferas (Van
Zant) como en las cloacas (Waingro). Michael Mann filma su propio guión de plomo (un guión que ya había rodado en ese borrador de Heat que fue L.A. Takedown), con la ayuda de una fotografía crepuscular de Dante Spinotti, una BSO
épica de Eliott Goldenthal y un abultado presupuesto. 60 millones de euros pueden dar para mucho: para firmar 170’
de implacable narración de género, para rodar en más de 95 localizaciones en
Los Ángeles, para desarrollar un guión absorvente y trágico, para contratar a
un buen puñado de excelsos profesionales y actores, para no tener que deber
nada a ninguno de los grandes estudios, etc. Es verdad que la escena de la
conversación entre McCauley y Hanna podría haber dado más de sí ya que
decepciona un poco, le falta intensidad e ingenio. Es verdad que algún
personaje, algún diálogo, alguna escena podrían haber sido eliminados del
montaje final. Pero tambien es verdad que la película funciona maravillosamente
bien allí donde Michael Mann quería que funcionase: en el retrato abstracto
pero apasionado de dos mundos enfrentados —de dos “profesiones” límite, el de
los ladrones y el de heat, con sus
respectivos códigos de honor—, engarzado en el espacio y el tiempo de una
epopeya urbana que se mueve, además, en los límites del thriller y del drama romántico. Aunque, finalmente, todo acaba
siendo trágico porque nadie gana nada. Mientras que Amy Brenneman, Diane
Venora, Val Kilmer y Jon Voight están perfectamente fusionados con sus
personajes y Al Pacino está desbocado, Robert de Niro y Ashley Judd se llevan
la película de calle: dos actores como la copa de un pino que, muy a menudo,
alcanzan el techo de sus capacidades interpretativas. Todo el mundo recordará a
Neil McCauley, ese perfeccionista y solitario ladrón enamorado, y a Charlene
Shiherlis, esa madre ex prostituta que solo quiere llevar una vida normal. Ambos
actores están maravillosamente comedidos, entregados, convincentes. Y el film les rodea y les quiere aunque, al
final, les abandona.
Etiquetas:
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Policía,
Robert de Niro,
Robos,
Thriller,
Val Kilmer
miércoles, 26 de septiembre de 2012
A primera vista
2.5*
Una noble película acerca de la aceptación de las carencias propias (en este caso, de la ceguera) y sobre la capacidad del
amor para despertar las ganas de superación personal. Está basada en un relato
del conocido psicólogo Oliver Sacks que, a su vez, está basado en hechos
reales. Sin embargo, ni las interpretaciones (bastante mediocres) ni la
dirección (bastante convencional) logran transformar en excelencia
cinematográfica las buenas intenciones morales de la historia, la cual, aún
siendo más sofisticada de lo que cabría esperar, se alarga innecesariamente. A
la dirección, el premiadísimo productor Irwin Winkler, autor de ese convincente
retrato del macarthismo que fue Caza de brujas. En la línea, por tanto,
de ese cine posibilista y bienintencionado como Esencia de mujer. Y nada que ver, por otro lado, con la admirable El milagro de Ana Sullivan (del
minusvalorado Arthur Penn), o con Un retazo
de azul, de Guy Green. Como curiosidad, el film está salpicado de canciones interpretadas por Diana Krall.
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