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viernes, 11 de diciembre de 2015

Tarón y el caldero mágico (Aka The Black Cauldron)

3*

Atípica y cuasi desconocida película de Disney, estrenada en pleno éxito de Los Cazafantasmas, Legend, La historia interminable e, incluso, Merlin el encantador y Excalibur, de todas las cuales se toman prestados ciertos elementos aunque, en todo caso, estamos frente a una adaptación animada de Las Crónicas de Prydain de Lloyd Alexander, elaboradas al calor de la obra de Tolkien, Shakespeare y del ciclo artúrico. Lo prodigioso es que en la película hay oscuridad, magia, erotismo, extraños personajes, muertos vivientes, comportamientos insólitos en el cine de la compañía, etc. Lo menos prodigioso, por tanto, es descubrir el poco éxito que tuvo en su época, tanto de critica como de público. De hecho, tardó varios años en llegar al mercado del video. Estéticamente, el diseño de personajes es el que se podría esperar de la Disney en esa época aunque hay evidentes conexiones con la estética de las obras de Ralph Bakshi, en particular con las dibujadas por Frank Frazetta. Por cierto, el film posee una hermosísima partitura de Elmer Bernstein y entre las voces de los principales personajes podemos encontrar las de John Hurt, Freddie Jones, Nigel Hawthorne o John Byner así como la del propio John Huston. Con probabilidad, la película más underground de The Walt Disney Company.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Alicia en el país de las maravillas

3.5*
 
Uno de los clásicos de la época dorada de The Walt Disney Company, dirigido por el autor de varios éxitos de la productora, Clyde Geronimi, con la colaboración de dos pesos pesados de la compañía, Hamilton Luske y Wilfred Jackson. Si en todas las historias de la Disney aparece la típica concepción conservadora de la vida, propia del fundador de la compañía (llegando al estereotipo femenino y al machismo de Blancanieves y los siete enanitos y La bella durmiente o a la glorificación de la ética protestante del trabajo en Tiempo de melodía), en esta narración es relativamente difícil (aunque no imposible) encontrar una cierta visión conformista de la realidad detrás de la fachada subversiva y surrealista de la trama, respetuosa, eso sí, con el espítiru de las dos novelas originales de Lewis Carroll (Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo), aunque amputadas en más de una parte. Así, se quedan fuera múltiples trabalenguas, los poemas nonsense (defendidos por Chesterton), varios personajes y capítulos, los juegos lógicos, las referencias ajedrecísticas, algunas reflexiones retorcidas sobre la realidad y los sueños, etc. Además, el argumento de las dos novelas está mezclado y la trama tiene varios añadidos, cosecha de la casa. En todo caso, el trabajo de animación es impresionante aunque el diseño de personajes esté inspirado, claramente, en la obra del ilustrador original, John Tenniel. Por otro lado, la popularidad de los caracteres (ese sombrerero loco que recuerda a Bertrand Russell), la riqueza de los colores (filmados en Technicolor) y los sorprendentes gags visuales (como el que señala Martin Gardner sobre la Oruga) hacen de la película una experiencia inolvidable (mucho más que la reciente y saturada opera burtoniana), una experiencia que el ritmo y la música no hacen sino acompañar deliciosamente. Y todo ello en poco más de 70’. Hay partes, por cierto, que serán recuperadas por el imaginario de Jim Henson mientras que otras recuerdan a El mago de Oz.