Atípica y cuasi desconocida
película de Disney, estrenada en pleno éxito de Los Cazafantasmas, Legend,
La historia interminable e, incluso, Merlin el encantador y Excalibur, de todas las cuales se toman
prestados ciertos elementos aunque, en todo caso, estamos frente a una
adaptación animada de Las Crónicas de Prydain
de Lloyd Alexander, elaboradas al calor de la obra de Tolkien, Shakespeare y
del ciclo artúrico. Lo prodigioso es que en la película hay oscuridad, magia, erotismo, extraños personajes, muertos vivientes, comportamientos insólitos en
el cine de la compañía, etc. Lo menos prodigioso, por tanto, es descubrir el
poco éxito que tuvo en su época, tanto de critica como de público. De hecho,
tardó varios años en llegar al mercado del video. Estéticamente, el diseño de
personajes es el que se podría esperar de la Disney en esa época aunque hay
evidentes conexiones con la estética de las obras de Ralph Bakshi, en
particular con las dibujadas por Frank Frazetta. Por cierto, el film posee una hermosísima partitura de
Elmer Bernstein y entre las voces de los principales personajes podemos
encontrar las de John Hurt, Freddie Jones, Nigel Hawthorne o John Byner así como
la del propio John Huston. Con probabilidad, la película más underground de The Walt Disney Company.
Mostrando entradas con la etiqueta The Walt Disney Company. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta The Walt Disney Company. Mostrar todas las entradas
viernes, 11 de diciembre de 2015
viernes, 14 de diciembre de 2012
Alicia en el país de las maravillas
3.5*
Uno de los clásicos de la época dorada de The Walt Disney Company, dirigido por el
autor de varios éxitos de la productora, Clyde Geronimi, con la colaboración de
dos pesos pesados de la compañía, Hamilton Luske y Wilfred Jackson. Si en todas
las historias de la Disney aparece la típica concepción conservadora de la
vida, propia del fundador de la compañía (llegando al estereotipo femenino y al
machismo de Blancanieves y los siete
enanitos y La bella durmiente o a
la glorificación de la ética protestante del trabajo en Tiempo de melodía), en esta narración es relativamente difícil (aunque
no imposible) encontrar una cierta visión conformista de la realidad detrás de
la fachada subversiva y surrealista de la trama, respetuosa, eso sí, con el
espítiru de las dos novelas originales de Lewis Carroll (Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo), aunque amputadas en más de una parte. Así, se
quedan fuera múltiples trabalenguas, los poemas nonsense (defendidos por Chesterton), varios personajes y capítulos, los juegos lógicos, las
referencias ajedrecísticas, algunas reflexiones retorcidas sobre la realidad y
los sueños, etc. Además, el argumento de las dos novelas está mezclado y la
trama tiene varios añadidos, cosecha de la casa. En todo caso, el trabajo de
animación es impresionante aunque el diseño de personajes esté inspirado, claramente,
en la obra del ilustrador original, John Tenniel. Por otro lado, la popularidad de
los caracteres (ese sombrerero loco que
recuerda a Bertrand Russell),
la riqueza de los colores (filmados en Technicolor) y los sorprendentes gags visuales
(como el que señala Martin
Gardner sobre la Oruga)
hacen de la película una experiencia inolvidable
(mucho más que la reciente y saturada opera burtoniana), una experiencia que el
ritmo y la música no hacen sino acompañar deliciosamente. Y todo ello en poco
más de 70’. Hay partes, por cierto, que serán recuperadas por el imaginario de
Jim Henson mientras que otras recuerdan a El
mago de Oz.
Etiquetas:
1951,
Adaptación,
Alicia en el país de las maravillas,
Animación,
Clyde Geromini,
Dibujos animados,
El mago de Oz,
John Tenniel,
Lewis Carroll,
Martin Gardner,
The Walt Disney Company
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








