El conde Jan Potocki es el autor
de una de las obras cumbres de las letras polacas, El manuscrito encontrado en Zaragoza, que ha gozado de una
excelente difusión entre los aficionados a la literatura fantástica (incluyendo
España, que ha contado con varias y excelentes ediciones, en Valdemar, en Palas
Atenea o en El Acantilado, por ejemplo). Sobre el texto de dicha obra, el gran director
polaco Wojciech J. Has urdió la que, probablemente, sea la joya más
resplandeciente de toda la filmografía del país, una joya admirada por Luis
Buñuel, Jerry García (de los Grateful
Dead) o por Martin Scorsese, entre otros muchos, sobre una concepción
laberíntica de los incidentes de la trama y del argumento (como una muñeca
rusa, vamos), de un retorcimiento y una complejidad considerables (y
admirables), en la línea de las maniobras narrativas de Las mil y una noches, del El
Decamerón o de las peripecias vitales del mismísimo Gil Blas. Una extraña y fascinante mezcla de cine histórico, de aventuras y picaresco, con multitud de
elementos del fantástico y del costumbrismo patrio. Sin embargo, requiere un
tipo de espectador que no es, en absoluto, abundante.




