Woody Allen se vuelve a copiar a
sí mismo. Es lo que hacen todos los directores, sí. Pero a Woody es un director
al que se le nota mucho. Para este premiado film,
el autor neoyorquino ha agarrado esa maravilla musical que es Todos dicen I love you, lo ha pelado, se
ha quedado la estructura (con su chiste burlesco final incluido) y ha rodado
una comedia nostálgica sobre la búsqueda de l’age
d’or. En realidad, la mitad del cine de Allen es nostálgico, desde La rosa púrpura de El Cairo hasta La maldición del escorpión de Jade o Café Society, pasando por Días de radio. El valor añadido de esta
nueva versión es el superficial pero entretenido intento por reconstruir el
París de los años treinta (el de la “generación perdida”) y el de la Belle Epoque (el de Toulouse Lautrec) y,
todo ello, para enseñar al espectador (con un retruécano irónico digno de
mención) que el presente es lo único que vale. Todo el mundo sabe que Allen es
un neurótico, como el personaje que interpreta esa especie de Robert Redford allenizado que es Owen Wilson. Pero, desde hace unas cuantas décadas, Allen es,
además, un enamorado del amor. De ahí esa obsesión por encajar, en finales
felices clonados, a distintos seres humanos, en ese tio vivo emocional que es la relación de pareja.
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jueves, 15 de diciembre de 2016
Midnight in Paris
3*
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jueves, 24 de noviembre de 2016
Mi proyecto cientifico (aka My Science Project)
2.5*
En 1985, los cines de todo el
mundo estrenaron Regreso al futuro, Escuela de genios o La mujer explosiva, 3 exitosas películas que mezclaban ciencia con adolescencia
en el marco de la cultura USAmericana. Entre los estrenos de ese año, Mi proyecto científico no dejó una
huella especial. Ni siquiera se recuerda más de 30 años después. Sin embargo,
tiene casi todos los ingredientes para que hubiera podido disfrutar de un reconocimiento
mayor. A una comedia de adolescentes típicamente High School, en la que un par de frikies tienen que presentar un proyecto científico, se le añade un
trama de fantasía, donde un cacharrito encontrado en un desguace militar
permite a sus usuarios abrir una puerta espacio-temporal a dimensiones
desconocidas, tanto del pasado como del futuro. Además, la película tiene 3
elementos muy curiosos. Primero, el hecho de que muestra que el gobierno
USAmericano conoce de la existencia de otras razas alienígenas y se lo mantiene
en secreto a la población. Segundo, que Dennis Hopper hace un papel casi autobiográfico,
con Woodstock de por medio. Tercero, que algunos de los FX están realizados mediante la técnica del Stop Motion, lo cual le da un encanto especial al film. En conclusión, una historia para
todas esas personas interesadas en el lado imaginativo y fantasioso del espacio
y del tiempo. Y con una cierta curiosidad por el pasado y la historiografía.
viernes, 30 de septiembre de 2016
Dead of night
3*
Otra de las trilogías de terror
rodadas por Dan Curtis para la televisión y, en este caso, con la ayuda
inestimable del gran Richard Matheson, que escribe el guión de las tres
historias aunque la primera de ellas sobre una novela de Jack Finney. Curtis
demuestra que es un maestro en la planificación y en el montaje y rueda con la
elegancia de un artesano cuyo ego está supeditado a las necesidades de cada
historia. La primera parte trata sobre un coche de 1926 que permite viajar al
pasado (en un retruécano maravilloso que parece adelantarse a Regreso al futuro). La segunda, la más
floja de las tres, trata sobre un vampiro. Y, por último, el tercer capítulo
del film gira en torno al obsesivo
deseo de una madre por recuperar a su hijo muerto, lo que le llevará a realizar
un rito satánico y, con él, a desencadenar un regreso realmente infernal. No
falta quien afirma que de esta última historia, titulada “Bobby”, el gran John
Carpenter podría haberse inspirado para su maravillosa La noche de Halloween. En definitiva, una curiosa oportunidad de
ver en acción una forma efectiva y digna de hacer cine para la caja tonta.
jueves, 14 de mayo de 2015
En algún lugar del tiempo (Aka Somewhere in Time)
3*
Film de aliento fantástico, que aprovecha los viajes en el tiempo
para contar una historia de amor que, a la postre, trasciende la cuarta
dimensión y que está basada en una novela del enormemente creativo Richard Matheson, Somewhere in Time. Comienza en clave de
comedia pero va mudando al romance y, finalmente, al drama. La película cuenta
con una puesta en escena distinguida, una cuidada ambientación y una dirección
de Jeannot Szwarc que reluce por sus varios aciertos visuales y de
planificación. La fotografía se mimetiza, en ocasiones, con la luz de los
pintores impresionistas. La BSO, de John Barry, está muy endulzada pero ayuda a
crear un clima de romanticismo atemporal que puede ser del gusto de muchas
personas. Y, en último lugar, las interpretaciones (de Christopher Reeve, Jane
Seymour, Chistopher Plummer y Teresa Wright) son más que correctas. Sin
embargo, la materialización del viaje en el tiempo, si bien no deja de ser una
propuesta ingeniosa, deja al espectador con dudas sobre su verosimilitud, a lo
que no ayuda ciertos agujeros del guión. Casi no se sabría decir por qué pero
esta historia recuerda a la comedia romántica de Alan Alda, El próximo año a la misma hora o,
incluso, a esa maravillosa Sandcastles,
de Ted Post. Por cierto, estamos ante una de las películas favoritas de la
directora Miranda July.
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martes, 7 de abril de 2015
Más allá del tiempo (Aka The Time Traveler's Wife)
2.5*
Absurdo e inverosímil drama
romántico, levantado sobre una idea tan atractiva como malograda: una modificación genética (sic) obliga a un bibliotecario de Chicago, de forma
incontrolada, a vagar por el continuo espacio-tiempo (sic), aun a costa de que
esté casado e intenta formar una familia (sic). La entregada esposa aporta el
elemento melodramático puesto que, pese a la anómala circunstancia, prefiere
vivir así a buscarse otra media naranja o a estar sola (no como la Kate Blanchett
de El curioso caso de Benjamin Button).
Eso es amor, de eso no hay duda. No obstante, en el libro hay alguna escena que
contradice esta tenacidad del film,
por cierto. Ternura incombustible, una producción impecable y lagrimazos cursis
para una cinta dirigida por el pulcro Robert Schwentke. Por lo demás, los
espectadores encontrarán poco más que una versión metafísica de El diario de Noa, sin más interés que
ver en pantalla a la encantadora Rachel McAdams, pegándose sustos cada vez que
su amante amado desaparece y vuelve a aparecer. Por cierto, la película tiene
tantos agujeros negros en el guión que cualquiera corre el riesgo de caer
dentro de uno de ellos, siempre y cuando se “piense” en lo que se esté viendo,
de forma crítica y activa, claro está. Para terminar, justo 3 años después,
McAdams volvió a trabarse en un argumento parecido en la resultona Una cuestión de tiempo.
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sábado, 14 de marzo de 2015
El vuelo del navegante (Aka Flight of the Navigator)
2.5*
Simpática producción de la Disney, dirigida por el creador de Grease, con una historia de ciencia
ficción familiar sobre un niño que parece haber estado ausente de la faz de la
tierra por un período de 8 años. Como no podría ser de otro modo, la NASA misma está interesada en el caso pero,
como casi siempre también, más que ayudar, lo que hace es entorpecer la
resolución del misterio. En la línea de E.T.
El extraterrestre, la película comparte con el Blockbuster de Spielberg intenciones, resultados, varios auto
homenajes y un complaciente final, que hace que la película sea aconsejable,
exclusivamente, para protoadolescentes bienintencionados (o para adultos nostálgicos). Participación de una ochentera
Sarah Jessica Parker y de una post alien
Verónica Cartwright. Como curiosidad: 5 años antes de la creación del estudio
de Steve Jobs, Max (el ordenador extraterrestre) menciona la palabra Pixar. El visionado de este film se puede acompañar con el de otros más
de los que nacieron a la sombra del éxito del mismo E.T.: Mi amigo Mac, El E.T. y el oto, Hermano del espacio, Nuestros
maravillosos aliados y Los nuevos
extraterrestres, por ejemplo.
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martes, 3 de marzo de 2015
X-Men: Días del futuro pasado
3.5*
Impresionante adaptación fílmica
de una de las tramas más populares de la Patrulla
X, creada en los años ochenta por Claremont y Byrne. Además de cuestiones
apocalípticas y de guerras entre hombres y mutantes, el argumento entronca con
la maravilla de los viajes en el tiempo, tan queridos para el cine fantástico,
en general, y de ciencia ficción, en particular. Siguiendo la inspiración de
los propios guiones de Claremont así como de Regreso al futuro y Star Trek: misión salvar la tierra, Bryan Singer elabora un espectáculo
poderosísimo sobre un retruécano cuántico: viajar al pasado para evitar que
algo ocurra en el futuro, trastocando con ello todo el continuo espacio-tiempo
y produciendo no pocas paradojas. Los espectadores relativamente novatos
asistiran a una auténtica escabechina de superhéroes, gracias a los siniestros
Centinelas, lo cual es ya, de por sí, una auténtica sorpresa, y, además, permite
que esta historia sea, hasta cierto punto, una epopeya épica. Además, la película
se sigue con mucho interés ya que la emoción, la tensión y la acción consiguen
un equilibrio muy templado. Por otro lado, en los aspectos técnico-artísticos,
conviene destacar que el montaje de las diversas líneas temporales es magnífico
y que, por ello, todos los matices de las tramas se siguen con claridad; que los
efectos especiales son prodigiosos (aunque, en varios aspectos, lo digital
todavía no supera a lo analógico); que las interpretaciones del elenco son tan ajustadas
como los propios trajes de los mutantes; y que el resultado global proporciona
un entretenimieno inteligente a millones de personas de una generación pop que se
educó tirada en el suelo y leyendo un comic-book
de grapa de 24 o 32 páginas, de la Marvel o de la DC. Pero también es un guiño
a otra generación, formada en las nuevas tecnologías, el acceso a Internet y la
realidad virtual. Y ahí es nada.
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jueves, 29 de mayo de 2014
Los pasajeros del tiempo
3*
Fantasía inocente pero, a la vez, descarnada que
se atreve, nada menos, que a mezclar la vida y la obra de H.G. Wells con el
imaginarío mítico alrededor de la figura de Jack el destripador. Y con unas
gotas de Sherlock Holmes. Para ello, Nicholas Meyer propone un viaje en el
tiempo, hacía un San Francisco del futuro (el presente del espectador), que es,
a la vez, una huida y una persecución. Tamaño ardid argumental sería de nuevo
utilizado por el director en su estupenda cuarta entrega de la saga Star Trek, Misión: salvar la tierra. La película tiene encanto y se ve con
agrado pero hay varias cuestiones técnicoartísticas que podrían haber
redondeado más el producto. El fallo principal es, quizás, el guion, que en
muchas ocasiones no está a la altura de la propuesta, aunque John Kenneth Muir afirme que se trata de una mezcla casi perfecta de ciencia ficción, romance, humor y horror. Por otro lado, el film tiene graves fallos de montaje. Y,
para terminar, aunque el casting sea
agradable y los actores sean magníficos, uno no deja de pensar contínuamente
cómo hubiera quedado la producción con otras caras. Por cierto, como
curiosidad, la película lanza varios guiños muy agradables a la historia del
cine, especialmente a Regreso al futuro,
que se estrenaría casi seis años después y de ahí la paradoja, pero también a Vértigo, a ¿Qué me pasa, doctor? o a Las zapatillas rojas, por ejemplo.
martes, 13 de mayo de 2014
The Langoliers
2.5*
En un vuelo desde L.A.
a Boston, 10 pasajeros se han quedado dormidos y, cuando se
despiertan, comprueban que no hay nadie más a bordo. Preocupados por la extraña
situación, se hacen con el control del avión y aterrizan en un aeropuerto. Lo
que descubren allí no hace sino intranquizarles más, con lo cual tendrán que
pensar cómo salir de esta tesitura bastante intrigante. Adaptación de uno de
los mejores relatos de Stephen “Sutter Kane” King para la pequeña pantalla
pixelada que, con el mismo título, aparece recogido en Las cuatro después de la medianoche.
Conserva el aire misterioso y de ciencia ficción del texto original pero
también contiene todos esos tics característicos de las miniseries televisivas
sobre la obra del escritor de Maine, además de algunos guiños típicos del
propio King: la niebla, la supervivencia de un grupo de personajes, el niño con
poderes extrasensoriales, el pasado como clave para interpretar el presente, un
suspense muy dosificado, un montaje moroso pero que no llega a aburrir, escenas
artificialmente alargadas, un plantel de des/ o semi/ conocidos actores,
análisis sociológico y traumas infantiles, etc. Tom
Holland escribe y dirige esta simpática y respetable producción, de
dos episodios de 90’ cada uno, y consigue altas dosis de desasosiego e intriga,
especialmente con ese ruido horrible que parece estar acercándose
continuamente. Además, el telefilm
cuenta con la presencia siempre estimulante de Dean Stockwell, David Morse y
Bronson Pinchot, aunque el argumento descansa en esa premisa tan querida para
Howard Hawks: un grupo que ha de enfrentarse unido al peligro. Sin embargo,
todo hay que decirlo, la música, algunas
escenas chirriantes, los efectos especiales y el diseño de vestuario
son de una calidad francamente cochambrosa.
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viernes, 14 de marzo de 2014
El final de la cuenta atrás
3*
El ingeniero y armador Richard
Tideman envía a un analista de sistemas (Martin Sheen) al portaaviones USS Nimitz para supervisar la actividad
a bordo. La cuestión es que, tras una extraña tormenta surgida de la nada, el
portaaviones se traslada al pasado, concretamente a la víspera del ataque
japonés a Pearl Harbour, desencadenando toda una cadena de paradojas
espacio-temporales. Lo interesante de esta obra, además de la "arousing premise" (como la llama John Clute), es lo ingeniosamente que están resueltas
dichas paradojas, así como la presencia de distintos puntos de vista sobre la
situación, con elementos filosóficos-históricos y con el propio Einstein como
telones de fondo intelectual. Por suerte, el capitán (Kirk Douglas) lleva el
sentido común USAmericano al puente de mando aunque, en definitiva, la historia
sigue su curso inexorable, aun a costa de diversos anacronismos. El film constituye un pequeño y semi
olvidado clásico de la ciencia ficción sobre los viajes en el tiempo, con unos curiosos FX y un presupuesto más bien excaso (de hecho, utiliza material grabado de Tora Tora). La película fue rodada por un veterano de la TV, Don
Taylor, y plantea la duda de si los viajes en el tiempo son un sueño o una
pesadilla. Algo parecido (pero con la cronología invertida) a lo que esboza la
ochentera El experimento Filadelfia.
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