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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Irrational Man

¿?*
Dedicada a ABDM

Zineface va a hacer algo que nunca ha hecho: Pastillear una película que todavía no ha visto. ¿Y por qué lo hace? Para demostrar que también se puede hacer crítica de lo por venir. De hecho, hay una parte de la crítica que leva anclas en la corriente que arrastra a cada comentarista a una película en particular. Y lo aleja de otra. De ahí que esta película merezca una PastillaCrítica precoz. Y es que el tema es atractivo. De hecho, Zineface disfrutó con las tribulaciones de Herzog y de Mr. Sammler. Y con Ravenstein. Y con las campus novels de David Lodge. Y con las desaventuras de esos profesores novelescos del Sr. Roth, que Hayden White considera un tanto aburridos e intempestivos, y que Isabel Coixet tan bien ha recreado al poner en imágenes esa crisis sexuovital de Ben Kingsley en Elegy. Incluso con los vaivenes emocionales de Grady Tripp en Jóvenes podigiosos. O con los de Luppi en Lugares comunes (por motivos económicos e ideológicos de más peso). En fin, que por todas estas apostillas, una historia protagonizada por Joaquin Phoenix, dirigida por Woody Allen y que se centra en la crisis existencial de un atormentado profesor USAmericano en su hábitat natural, el típico campus universitario, y que, además, parece que pretende cometer un crímen (y castigo), no puede ser más atractiva. Veremos a ver, como se dice redundantemente, cómo ha quedado el cocktail final.
Próximamente: la PastillaCrítica post visionado.


jueves, 10 de abril de 2014

Her

4*

En 2010, Spike Jonze estrenó I'm here, un mediometraje sobre una relación de pareja bastante insólita: se trataba de dos robots que se conocen y se “enamoran” en Los Ángeles. Una idea conceptualmente similar es la que el director USAmericano ha intentado plasmar en este film, basado en un inteligente y emotivo texto propio. Y he aquí la primera maravilla. Tras la marcha de Charlie Kaufman, la obra de Jonze parecía que se había quedado sin su fuente de inspiración. Sin embargo, con Her, ha quedado demostrado que, literariamente hablando, aún hay vida después de Kaufman. Y, visualmente, también hay vida después de Jonze (y ahí está Synecdoche New York para demostrarlo). Sobre el papel, el argumento de la película es una simple anécdota (un hombre en crisis sentimental se enamora de un sistema operativo) pero, en la pantalla, todo adquiere un especial aura de verosimilitud gracias al profundo, divertido y veladamente reflexivo guión (aunque no es tan penetrante como parece a primera vista). Sin embargo, el conmovedor resultado final se debe también a la acertada customización ecofuturista (¡atención a ese cielo estrellado sobre un inmenso L.A.!), a una música de Arcade Fire (con toques de DCFC y Satie) que encapsula, como en un spot, escenas de una gran intensidad emocional y, sobre todo, gracias al trabajo de unos extraordinarios Joaquin Phoenix y Amy Adams. El estilo visual del film, de una modernidad icónica evidente, podría ser el hijo putativo del matrimonio con Sofía Coppola (humildad en la dirección, una puesta en escena sobria pero muy cuidada, narrativa sternesiana, una estetización absolutamente trendy, etc.). La película tiene, además, dos momentos que rozan lo sublime: la primera es la escena “sexual” entre Theodore y OS Samantha. La segunda, bueno la segunda es mejor que la descubran ustedes mismos.

 

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Earthlings

3*


Joaquin Phoenix pone la voz en off a una película documental, dirigida por Shaun Monson, sobre la explotación animal en las sociedades contemporáneas, en los cinco ámbitos en los que el resto de los animales sirven a nuestros intereses, unas veces de manera más o menos justificada, otras veces arbitaria e innecesariamente. Sin embargo, la película muestra que dicha explotación se levanta sobre una crueldad que ejercemos de manera rutinaria, maquinal y casi inconscientemente sobre nuestros semejantes animales. Esos cinco ámbitos son: la industria alimentaria, la de pieles, la de las mascotas, la del entretenimiento y la de la experimentación científica o comercial. Una película realmente terrible y desagradable pero muy necesaria. El material básico está constituido por videos rodados en cada una de esas cinco industrias, durante seis años, que están convenientemente montados para conformar un todo dramático en el que la BSO de Moby cobra un valor añadido. Hay que ver esta película: nuestro futuro moral depende de ello porque todavía existen muchas personas que se niegan a reconocer su complicidad con alguno de estos ámbitos de explotación animal. Como decía Richard Rorty, uno de los más influyentes filósofos del siglo XX, el problema moral más acuciante de nuestro planeta es cómo reducir al mínimo la crueldad existente en el mundo. Para empezar, conociendo y denunciando su existencia. Para continuar, ofreciendo a los animales una vida digna y una muerte compasiva. Y para seguir, por ejemplo, adoptando el vegetarianismo. Argumentos parecidos son también los de Elizabeth Costello de Coetzee.