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miércoles, 6 de marzo de 2013

El atlas de las nubes

3*

Cloud Atlas es el regreso de los creadores de Matrix a la dirección, tras el fracaso de Speed Racer. El resultado es una ambiciosa película, orquestada por los Hermanos Wachovski y por Tom Tykwer, sobre la novela de David Mitchell. ¿Qué se cuenta? Seis historias entrelazadas que se desarrollan en varios momentos históricos y cuyos personajes básicos son interpretados, en la mayoría de los casos, por los mismos seis actores, lo que da pie a un juego de caracterizaciones mediocres y casi paródicas (Tom Hanks, Halle Berry, Hugo Weaving, Jim Broadbent, Jim Sturgess, Doona Bae). ¿Cómo lo cuenta? De una forma convencional (con su comienzo, su nudo y su final) aunque montando todas las historias alternativa pero cronológicamente, como si fueran capas de una historia más profunda, para que el espectador vaya buscando las claves que las unen. Sin embargo, el experimento termina resultando grandilocuente (y, en algunos momentos, un tanto ridículo), algo típico del mesianismo new wave wachowskiano, por otro lado. En la historia hay cabida para varios poderosos mensajes (todo está conectado, las pasiones humanas son las que mueven el mundo), aunque el fundamental es el del amor como sentimiento revolucionario y como práctica redentora. Visualmente, el film es intachable (de hecho, es impresionante), al igual que el montaje (como no podría ser de otra manera), y la historia, irregular y simplista en algunos segmentos, se sigue con cierto interés durante sus casi 3 horas gracias a la fértil mezcla de filosofía idealista (aunque un tanto contradictoria), suspense, drama, acción, comedia, cine histórico, ciencia ficción y distopía, con varias referencias cinematográficas sorprendentes (como a Soylent Green, por ejemplo), basadas en la obra de Marvin Harris. Sin embargo, la intención épica del film se difumina constantemente. Tanto el comienzo como el final, por cierto, implican una apuesta por la tradición narrativa oral y están rodados con una fuerza similar a la que empleó Carpenter en La niebla. El problema de esta película es que no va a satisfacer a los paladares medianamente cultivados y va a aburrir soberanamente a los fans del blockbuster de turno.