C.S. Lewis ha escrito sobre distintas formas de amor en su libro sobre Los
cuatro amores: el cariño, la amistad, el eros y la caridad. Y subrayó que
muchas veces se confunden y superponen varios de ellos. En todo caso, cuando Charles
Perrault escribió La piel de Asno
para su Cuentos de mamá Ganso, no tenía
en mente estas disquisiciones sino la vieja y decadente costumbre de casarse
entre familiares. Jacques Demy dirige una película infantil que, como todas las
grandes películas infantiles, dice más sobre los adultos que sobre el mundo de
los niños ¿Por qué? Porque los cuentos infantiles, destinados a enseñar y a
educar, denuncian las deformaciones y los prejuicios del mundo de los adultos,
como muy bien sabía Jean Cocteau cuando rodó La bella y la bestia o Neil Jordan cuando rodó la magnífica En compañía de lobos. El film es un trabajo realmente bello, muy
bien ambientado y bastante bien rodado, lleno de esa fantasía, belleza y
crueldad presente en algunos de los mejores cuentos de hadas y que, además,
destila ese espíritu profundamente conservador de muchas de las fábulas
clásicas, aunque sugiera y presente temas tabú como el complejo de Electra y el
incesto. Demy vuelve a ese cinéma
enchanté musical (que tan bien
conoce desde Los paraguas de Cherburgo) y, una vez
más, con el protagonismo de la angelical Catherine Deneuve. La BSO, a la que le
sobra orquestación y a la que le falta más melodías festivas, es del gran Michel Legrand. Es una
lástima que sea una película tan desconocida para el gran público. Pero no es
de extrañar, ya que no la ha producido ni distribuido Walt Disney.
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martes, 4 de marzo de 2014
Piel de asno
3*
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Piel de asno
sábado, 29 de septiembre de 2012
Verano del 42
3.5*
Hermie, Oscy y Benjie, tres jóvenes amigos, pasan las
vacaciones con sus padres en una isla de Nueva Inglaterra y viven un verano en
el que conocen toda clase de experiencias lúdicas y formativas. Muchas veces se
ha contado en el cine el despertar sexual de un grupo de adolescentes. Sin
embargo, nunca se ha hecho con la elegancia y la sensibilidad características
del estilo cinematográfico de Robert Mulligan. Respetando con escrupulosa fidelidad
la novela original de Herman Raucher, Mulligan retrata los dubitativos
escarceos amorosos de Hermie (Gary Grimes), quien descubre la experiencia
erótica en un mundo lleno de prejuicios masculinos sobre el sexo y las mujeres
(los de Oscy, por ejemplo), con la única ayuda de su imaginación. La presencia
de Dorothy (Jennifer O’Neill), destrozada por la guerra, terminará por abrirle
la puerta a la madurez. Respecto de la fotografía, hay que señalar que el
trabajo de Robert Surtess es de una belleza plástica admirable, consiguiendo
extraer muchos matices lumínicos a las localizaciones californianas. Además, se
hace un uso muy apropiado de los filtros, para subrayar ese carácter mítico y nostálgico
del recuerdo del protagonista, ya que la historia nos es narrada,
retrospectivamente, en voz en off.
Con evidentes homenajes al cine USAmericano de los años cuarenta, la película
recuerda a otro trabajo de la época, La
última película, de Peter Bogdanovich, que, como este film, también tuvo una secuela. Por último, la hermosa BSO de
Michel Legrand ha entrado a formar parte de la historia de la música.
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