Americana. En toda regla. Con todas sus
letras. Un espectáculo vacío de ideas pero repleto de esa clase de patriotismo
de banderita y pulserita, tan propio de personas sofisticadas y adultas. Por
ello, el producto está diseñado e hiper producido para cualquier buen citizen soldier USAmericano, sus
familiares, sus amigos o para cualquier otro espectador henchido de pensamiento
acrítico y de una emotividad enlatada e infantil. Desde el punto de vista
cinematográfico, poco se puede destacar: el film
lanza a la cara del espectador, cual metralla ponzoñosa, dramatismo made in Corín Tellado, hiperbombásticas
escenas de acción y ramplonería histórica, todo ello con un estilo visual a
medio camino entre el videoclip, la
publicad y un panfleto de la oficina de reclutamiento. Parece diseñado por el
ejército más poderoso del mundo, o por la máquina de propaganda más efectiva
del planeta, para perpetuar la supuesta misión salvífica del país: la de
intentar “liberar” a todo el mundo manteniéndose él mismo esclavo de sus
prejuicios, de sus ambiciones y, sobre todo, de su ignorancia. Como era de
esperar, un hit en toda regla. Aunque
sin campañas de publicidad como la que precedieron a su estreno, productos como
éste no resistirían un fin de semana de proyección. Banalidad, propaganda y redundancia.
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martes, 28 de marzo de 2017
martes, 18 de noviembre de 2014
Perdida (Aka Gone Girl)
3*
Perdida podría ser definida como
El proceso Paradine actual: un juego de luces y de sombras entre un hombre
y una mujer, con la policía, la sociedad y la justicia de por medio. Como la
obra de Hitchcock, Perdida se sostiene
con el característico alarde técnico del director así como con su exquisito groove narrativo, a lo que Fincher añade
esa atracción y querencia por el mal, por la crueldad, por la imp of perversity, todo ello volcado,
como un pianista drogodependiente, sobre las teclas de la institución
matrimonial y sus aledaños (la seducción, la conquista, la vida marital, el ego
en pareja, el sometimiento, la familia, etc.). Todos estos elementos, junto con
una despiadada y sutil crítica de los mass
media y de la sociedad del espectáculo (las apariencias como sustituto de
la realidad), componen un thriller memorable, y un tanto highsmithiano, que coquetea con el melodrama, con el telefilm y con la comedia negra. Pero
también es un puzzle. Un puzzle que es igualmente un pequeño laberinto. De ahí
viene, quizás, el final. No hay final. No puede haberlo. Como en Zodiac. No por casualidad, al comienzo
del film se puede ver, en la casa de
Ben Affleck, un libro de Piranesi. Por otro lado, aunque el casting no sea nada del otro mundo, la película tiene algún que otro latigazo de violencia rabiosa y muy, muy gráfica, que sorprenderá al espectador, como alguno de los que tenía ese extraño film que fue El placer de los extraños, de Paul Schrader.
jueves, 22 de agosto de 2013
Ciudad de ladrones (Aka The Town)
2.5*
Un thriller
convencional, que mantiene claras relaciones con la trama de Heat, de Michael Mann, pero pasado por el tamiz fenomenológico de los
barrrios bajos bostonianos, tan dura y convincentemente retratados por el Clint
Eastwood de Mystic River y por la
serie The Wire (Baltimore, en realidad).
Sin embargo, el film tiene algo y ese
algo es Rebeca Hall. Y la presencia de Pete Postlethwaite. Y la aparición de
Chris Cooper. Lo demás (historia, diálogos, dirección, montaje, música e
interpretaciones) sigue el ritual de lo habitual, como dirían Jane’s Addiction, aunque con algo más de
oficio y convicción que el previo trabajo del director, Adiós pequeña, adiós (también ambientado en Boston). Por cierto, Ben Affleck nunca deja de hacerse guiños a sí mismo en escenas y en secuencias claramente narcisistas.
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