El joven Walter Mitty trabaja
como corrector en una empresa editora de ficciones pulp. Entre el control de su madre, la opresión de su prometida y de
su suegra y las humillaciones de su trabajo, Mitty sueña despierto con todo
tipo de aventuras inventadas. Como diría Marcel Proust, “vale más soñar la
propia vida que vivirla, aunque vivirla es también soñarla”. Por eso, sí: todos
tenemos una “vida secreta”, detrás de nuestras convencionales rutinas y empleos.
Pero no todos la tenemos tan colorista y divertida como la de Mitty. Con la indulgencia
propia de esta clase de cine mainstream
de la época, Norman Z. McLeod dirigió esta comedia ingenua y de enredos,
protagonizada por el inmensamente popular y talentoso Danny Kaye y que cuenta
con algún que otro número musical en toda regla. La entrada de Boris Karloff en
escena, la secuencia de la operación imaginada y la belleza de Virginia Mayo
(nunca se la ha vuelto a ver tan hermosa como en esta película, salvo en El halcón y la flecha, por supuesto) son
algunos de los puntos álgidos de un film
que, sin tratarse de una obra maestra, ha resistido bastante bien el paso del
tiempo. En el año 2013 se ha estrenado un remake,
protagonizado por Ben Stiller y que ha tirado la casa por la ventana en cuanto
a la recreación digital de los sueños
de Mitty se refiere. Sin embargo, en cuanto a espíritu revoltoso se refiere,
esta versión es más interesante.
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lunes, 30 de mayo de 2016
miércoles, 3 de febrero de 2016
Scarface, el terror del hampa (Aka Scarface)
4*
El piloto de aviación y corredor
de coches de carreras, Howard Hughes, junto con Howard Hawks, son los artífices
de este clásico del cine negro USAmericano, estrenado en 1932, al comienzo de
la era del sonoro (por eso se pueden apreciar ciertos elementos del cine mudo,
como la teatralización de los actores), aunque rodado en 1930, de forma
independiente, como narra el mismo Hawks en el libro de entrevistas con Joseph McBride. En todo caso, los primeros 10-15 minutos del film pueden echar para atrás a cualquier espectador contemporáneo, alejado por completo del mundo de las polainas, tal y como llevaba el Tío Gilito. Sin embargo, una vez
que el conjunto de los acontecimientos se ve arrastrado por la ambición y por las
tropelías de Tony Camonte (en la modélica interpretación de Paul Muni), la
película se dispara y alcanza cotas de inigualable crudeza, algo impropio para
una época que había vivido la Gran Guerra, y que se disponía a vivir la 2ª G.M.,
pero que era incapaz de mostrar la violencia en el cine (salvo contadas
excepciones). Brian de Palma intentó hacer un remake 50 años más tarde pero no consiguió imprimir a la historia
ni el drama, ni la violencia ni la fuerza de las imágenes de este poderoso y
trepidante thriller de gángsters. Un
clásico del cine, modélico en su concepción del género y asombroso en su
ejecución técnico-artística. Aunque hayan pasado 85 años, la producción
mantiene intacta toda su frescura y toda su fuerza, tanto visual como
dramática. Resultaría maravilloso poder viajar en el tiempo para comprobar la
reacción de los espectadores el día de su estreno. Y los días y las semanas
subsiguientes.
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martes, 4 de agosto de 2015
El héroe anda suelto (Aka Targets)
3.5*
Producción Corman para la
Paramount, que recupera una historia que ya había plasmado cinematográficamente
el Edward Dymytrik post HUAC, en El francotirador: la de un joven, aparentemente normal pero
profundamente perturbado, que se dedica a matar gente en la calle, de forma
arbitraria y con un fusil (algo así como el Scorpio
de Harry el sucio). De hecho, ya Henry
Miller había dejado escrito que cuando un USAmericano se vuelve loco sale a plena
luz del día y se pone a matar a unos cuantos conciudadanos. Al contrario de lo
que ocurre en Europa, donde la gente opta por el suicido, como apostilla el
genio de Brooklyn. Ópera prima cuasi oficial de ese crítico y cinéfilo director
llamado Peter Bogdanovich que, como en La
última película, supone un sentido homenaje al propio cine y a los drive-in típicos de los cincuenta. Una
lectura del film podría centrarse en
la pérdida de la inocencia que supuso, de hecho, la década de los sesenta en
los EE.UU., y en el surgimiento de los monstruos modernos, en contraposición a
los monstruos clásicos, representados por el personaje del propio Karloff, Byron
Orlock. En todo caso, la ambigüedad del producto, especialmente en relación con
lo más que posibles desequilibrios mentales y con las motivaciones del asesino,
le acerca, como decimos, a esa oscura obra que fue El francotirador. Como curiosidad, aparecen citadas visualmente dos películas: una de Howard Hawks y la otra, The Terror, del propio Roger Corman. Como
complemento perfecto, se puede reunir el visionado de esta película con otra de
masacres en autocines, Drive-In Massacre,
de Stu Segall (1977).
miércoles, 5 de junio de 2013
El asesino poeta
3*
Lured, en su
título en inglés, es uno de los primeros thrillers en la historia del cine sobre una investigación policial que sigue
escrupulosamente las pistas enviadas por un serial
killer que, además, se inspira nada menos que en Charles Baudelaire. Un
asesino poeta que solo persigue a mujeres jóvenes y bonitas y frente al cual
está el inspector Harley Temple, interpretado nada menos que por Charles Coburn
(que volvería a trabajar con
Douglas Sirk en la comedia ¿Has visto a
mi chica?) y, a su lado, Sandra Carpenter, una joven, bonita y recién
contratada detective que servirá como cebo (de ahí el título original). Para
ello tendrá que presentarse a todos los anuncios de contacto, método que, al
parecer, usa el asesino para conocer a sus víctimas. Algunas características destacables
de esta película son: un cuarteto de característicos de excepción (George
Sanders, Boris Karloff, Lucille Ball y el propio Charles Coburn), una narración
típica del Star System (es decir, pletórica
en su desarrollo y concisión y con un aprovechamiento perfecto de las elipsis)
y, finalmente, una intriga que se sigue con interés gracias al perfecto dominio
del suspense y al poder sugerente de un Londres creado en estudio, misterioso y
siniestro. Sin embargo, también presupone la forzada distracción del espectador
por lo que, en determinadas ocasiones, el desarrollo es un tanto predecible.
Por cierto, es un remake de una
película del gran Robert Siodmak.
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sábado, 27 de abril de 2013
Más allá de la tumba
2*
Desconocida película de ciencia ficción de Edward Dmytryk, de comienzos de los cuarenta, que cuenta con el protagonismo del gran
Boris Karloff. De hecho, es una de las primeras películas de su director aunque
ya había ejercido antes como montador y como asistente de dirección. La
historia se basa en un científico que está investigando la comunicación
cerebral mediante impulsos eléctricos, hasta que su mujer muere en un accidente
de coche. A partir de ese momento, hará lo indecible para comunicarse con el espíritu de su mujer, desde asociarse con una medium hasta robar cadáveres para
potenciar el bluetooth de ultratumba.
La Columbia se apunta al cine de terror para-científico, estructurando la trama
de forma clásica (mad doctor
impulsado por un sentimiento noble se deja caer en las manos diabólicas de una
concepción de la ciencia fáustica), añadiendo al típico y descerebrado ayudante
una serie de curiosos elementos: una figura feerica femenina, una familia protectora,
el pueblo receloso y un sheriff
racional pero entrometido. Curiosamente, la película reproduce con ciertas
variaciones la historia de Frankenstein, según la versión de la Universal, pero
también prefigura, por su parte, algunas características del ciclo sobre Poe de
Roger Corman. Boris Karloff cumple con su papel, sin llegar al nivel
interpretativo de El ladrón de cadaveres
o de El héreo anda suelto. El resto
de actores, por su parte, pasan sin pena ni gloria por el metraje.
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