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lunes, 30 de mayo de 2016

La vida secreta de Walter Mitty (Aka The secret life of Walter Mitty)

3*

El joven Walter Mitty trabaja como corrector en una empresa editora de ficciones pulp. Entre el control de su madre, la opresión de su prometida y de su suegra y las humillaciones de su trabajo, Mitty sueña despierto con todo tipo de aventuras inventadas. Como diría Marcel Proust, “vale más soñar la propia vida que vivirla, aunque vivirla es también soñarla”. Por eso, sí: todos tenemos una “vida secreta”, detrás de nuestras convencionales rutinas y empleos. Pero no todos la tenemos tan colorista y divertida como la de Mitty. Con la indulgencia propia de esta clase de cine mainstream de la época, Norman Z. McLeod dirigió esta comedia ingenua y de enredos, protagonizada por el inmensamente popular y talentoso Danny Kaye y que cuenta con algún que otro número musical en toda regla. La entrada de Boris Karloff en escena, la secuencia de la operación imaginada y la belleza de Virginia Mayo (nunca se la ha vuelto a ver tan hermosa como en esta película, salvo en El halcón y la flecha, por supuesto) son algunos de los puntos álgidos de un film que, sin tratarse de una obra maestra, ha resistido bastante bien el paso del tiempo. En el año 2013 se ha estrenado un remake, protagonizado por Ben Stiller y que ha tirado la casa por la ventana en cuanto a la recreación digital de los sueños de Mitty se refiere. Sin embargo, en cuanto a espíritu revoltoso se refiere, esta versión es más interesante.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Scarface, el terror del hampa (Aka Scarface)

4*

El piloto de aviación y corredor de coches de carreras, Howard Hughes, junto con Howard Hawks, son los artífices de este clásico del cine negro USAmericano, estrenado en 1932, al comienzo de la era del sonoro (por eso se pueden apreciar ciertos elementos del cine mudo, como la teatralización de los actores), aunque rodado en 1930, de forma independiente, como narra el mismo Hawks en el libro de entrevistas con Joseph McBride. En todo caso, los primeros 10-15 minutos del film pueden echar para atrás a cualquier espectador contemporáneo, alejado por completo del mundo de las polainas, tal y como llevaba el Tío Gilito. Sin embargo, una vez que el conjunto de los acontecimientos se ve arrastrado por la ambición y por las tropelías de Tony Camonte (en la modélica interpretación de Paul Muni), la película se dispara y alcanza cotas de inigualable crudeza, algo impropio para una época que había vivido la Gran Guerra, y que se disponía a vivir la 2ª G.M., pero que era incapaz de mostrar la violencia en el cine (salvo contadas excepciones). Brian de Palma intentó hacer un remake 50 años más tarde pero no consiguió imprimir a la historia ni el drama, ni la violencia ni la fuerza de las imágenes de este poderoso y trepidante thriller de gángsters. Un clásico del cine, modélico en su concepción del género y asombroso en su ejecución técnico-artística. Aunque hayan pasado 85 años, la producción mantiene intacta toda su frescura y toda su fuerza, tanto visual como dramática. Resultaría maravilloso poder viajar en el tiempo para comprobar la reacción de los espectadores el día de su estreno. Y los días y las semanas subsiguientes. 


martes, 4 de agosto de 2015

El héroe anda suelto (Aka Targets)

3.5*

Producción Corman para la Paramount, que recupera una historia que ya había plasmado cinematográficamente el Edward Dymytrik post HUAC, en El francotirador: la de un joven, aparentemente normal pero profundamente perturbado, que se dedica a matar gente en la calle, de forma arbitraria y con un fusil (algo así como el Scorpio de Harry el sucio). De hecho, ya Henry Miller había dejado escrito que cuando un USAmericano se vuelve loco sale a plena luz del día y se pone a matar a unos cuantos conciudadanos. Al contrario de lo que ocurre en Europa, donde la gente opta por el suicido, como apostilla el genio de Brooklyn. Ópera prima cuasi oficial de ese crítico y cinéfilo director llamado Peter Bogdanovich que, como en La última película, supone un sentido homenaje al propio cine y a los drive-in típicos de los cincuenta. Una lectura del film podría centrarse en la pérdida de la inocencia que supuso, de hecho, la década de los sesenta en los EE.UU., y en el surgimiento de los monstruos modernos, en contraposición a los monstruos clásicos, representados por el personaje del propio Karloff, Byron Orlock. En todo caso, la ambigüedad del producto, especialmente en relación con lo más que posibles desequilibrios mentales y con las motivaciones del asesino, le acerca, como decimos, a esa oscura obra que fue El francotirador. Como curiosidad, aparecen citadas visualmente dos películas: una de Howard Hawks y la otra, The Terror, del propio Roger Corman. Como complemento perfecto, se puede reunir el visionado de esta película con otra de masacres en autocines, Drive-In Massacre, de Stu Segall (1977). 

miércoles, 5 de junio de 2013

El asesino poeta

3*

Lured, en su título en inglés, es uno de los primeros thrillers en la historia del cine sobre una investigación policial que sigue escrupulosamente las pistas enviadas por un serial killer que, además, se inspira nada menos que en Charles Baudelaire. Un asesino poeta que solo persigue a mujeres jóvenes y bonitas y frente al cual está el inspector Harley Temple, interpretado nada menos que por Charles Coburn (que volvería a  trabajar con Douglas Sirk en la comedia ¿Has visto a mi chica?) y, a su lado, Sandra Carpenter, una joven, bonita y recién contratada detective que servirá como cebo (de ahí el título original). Para ello tendrá que presentarse a todos los anuncios de contacto, método que, al parecer, usa el asesino para conocer a sus víctimas. Algunas características destacables de esta película son: un cuarteto de característicos de excepción (George Sanders, Boris Karloff, Lucille Ball y el propio Charles Coburn), una narración típica del Star System (es decir, pletórica en su desarrollo y concisión y con un aprovechamiento perfecto de las elipsis) y, finalmente, una intriga que se sigue con interés gracias al perfecto dominio del suspense y al poder sugerente de un Londres creado en estudio, misterioso y siniestro. Sin embargo, también presupone la forzada distracción del espectador por lo que, en determinadas ocasiones, el desarrollo es un tanto predecible. Por cierto, es un remake de una película del gran Robert Siodmak.



sábado, 27 de abril de 2013

Más allá de la tumba

2*

Desconocida película de ciencia ficción de Edward Dmytryk, de comienzos de los cuarenta, que cuenta con el protagonismo del gran Boris Karloff. De hecho, es una de las primeras películas de su director aunque ya había ejercido antes como montador y como asistente de dirección. La historia se basa en un científico que está investigando la comunicación cerebral mediante impulsos eléctricos, hasta que su mujer muere en un accidente de coche. A partir de ese momento, hará lo indecible para comunicarse con el espíritu de su mujer, desde asociarse con una medium hasta robar cadáveres para potenciar el bluetooth de ultratumba. La Columbia se apunta al cine de terror para-científico, estructurando la trama de forma clásica (mad doctor impulsado por un sentimiento noble se deja caer en las manos diabólicas de una concepción de la ciencia fáustica), añadiendo al típico y descerebrado ayudante una serie de curiosos elementos: una figura feerica femenina, una familia protectora, el pueblo receloso y un sheriff racional pero entrometido. Curiosamente, la película reproduce con ciertas variaciones la historia de Frankenstein, según la versión de la Universal, pero también prefigura, por su parte, algunas características del ciclo sobre Poe de Roger Corman. Boris Karloff cumple con su papel, sin llegar al nivel interpretativo de El ladrón de cadaveres o de El héreo anda suelto. El resto de actores, por su parte, pasan sin pena ni gloria por el metraje.