Auburn es una típica ciudad universitaria de Alabama, en
el condado de Lee, que está rodeada de bosques, granjas, jugadores de fútbol
americano, fraternidades, iglesias y un Walmart.
Oliver Goldsmith dijo de ella que era “the loveliest village of the plains” y, actualmente, es una de las
ciudades USAmericanas mejor consideradas en terminos de calidad de vida. Cosas
curiosas tiene el mundo, sí señor. Daniel Wallace, un escritor de Birmingham
(que está a unas 50 millas de Auburn), es conocido por su libro de 1998 Big Fish: A Novel of Mythic Proportions,
que ha sido adaptado al cine por Tim Burton en 2003 y que se desarrolla
integramente en Auburn (aunque las localizaciones de la película estén en otras
ciudades de Alabama). Burton consigue uno de sus mejores trabajos con esta
compleja y mágica historia que mezcla realidad y fantasía de una forma
maravillosamente bien conseguida (cl punto álgido podría ser Spectre, la ciudad imaginaria). Además,
Burton puntualiza con correción todos los temas morales del texto original,
especialmente el de la reconciliación de un hijo con su padre, interpretados
con asombrosa entrega y convicción por Billy Crudup y Albert Finney,
respectivamente, aunque es Ewan McGregor el que consigue dejar la impresión más
duradera en el corazón del espectador con su interpretación de Ed Bloom (el
personaje de Finney de joven). Burton consigue vertebrar con madurez y eficacia
toda la riqueza estética y visual que necesita la historia (mil y un elementos
extraídos de los cuentos de hadas) con los engranajes y recovecos de una trama sorprendente,
emocionante y muy bien elaborada. Big
Fish es una magnífica muestra de cómo un director sobrevalorado puede hacer
una excelente película cuando contiene sus delirios visuales y los somete a una
buena historia (como hizo con Eduardo
Manostijeras y con Ed Wood).





