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lunes, 26 de diciembre de 2016

Capitán fantástico (Aka Captain Fantastic)

3.5*
Dedicada a Carlos C.

El homeschooling está de moda. No es una moda (¡no puede ser una moda!) pero está de moda. Y nunca será demodé. La gente se pregunta qué es eso de educar a los chavales en familia. No solamente criarles o consentirles, en familia, sino formarles, instruirles, aportarles experiencias y conocimientos educativos. Y esta película nos viene a contar cómo una familia, no-convencional, puede educar a sus hijos al margen de la escolarización estatal obligatoria. El caso se centra en los EE.UU. pero podría valer para cualquier país. Incluso con lagunas jurídicas como España. Con muchísima imaginación moral y una mirada de respeto por los matices y las contradicciones, Matt Ross ha embotellado un vino joven, fresquísimo, en una botella tradicional, absolutamente reconocible e, incluso, convencional (narrativa y estéticamente). Pero el vino joven que contiene esa botella hace estallar unos taninos de una potencia inusitada, tanto para espectadores predispuestos a sabores nuevos como para los más conservadores y reaccionarios, a quienes, por lo menos, se les despertarán algunas cuestiones en sus papilas gustativas carpetovetónicas. En la etiqueta encontramos varios ingredientes: un libertarismo de izquierdas, una familia “disfuncional” (tamaño monovolumen), filosofía chomskiana, emotividad a raudales, amor a la naturaleza, puntuales pero contundentes contrastes con una familia “funcional” (de tipo utilitaria), Viggo Mortensen, algunas contrariedades en la resolución de alguna escena (como en la escena de los “bajos” del autobús) y una historia de compromiso moral y vital que llega, con todo su sabor, a los paladares más abiertos y desprejuiciados. Una de las sorpresas de la temporada 2016.



lunes, 5 de diciembre de 2011

Un método peligroso

3*


Quien haya disfrutado de la irónica y amarga literatura de Arthur Schnitzler (por utilizar las palabras de Claudio Magris), le sorprenderá muy poco descubrir los pormenores de la vida cotidiana de la burguesía mitteleuropea, tal y como queda retratada en la última película de David Cronenberg, y los factores que la sustentan: una defensa de la vida familiar, las convenciones matrimoniales y las apariencias sociales, en contraste con una obsesión por la satisfacción de los apetitos y las pulsiones sexuales, y todo ello en un clima de represión (ya subrayado por Michel Foucault). Sin embargo, como afirma el propio Jung en la película, es posible que exista en la vida algo más que sexo, en contra de lo que pueda decir el propio Freud o, incluso, un Woody Allen. Y a esto se dedica toda la historia: a desentrañar si existe o no dicha posibilidad. Así, además de una pugna intelectual entre Sigmund Freud y su discípulo C.G. Jung (lo que los personajes hablan), Cronenberg narra la relación triangular entre ambos y una paciente del segundo, la atormentada Sabina Spielrein (lo que los personajes hacen), con las teorías freudianas y el trastorno neurótico de la paciente catalizando toda la acción. El clásico Psychopathia sexualis, de Richard von Krafft-Ebing (1886), ya describió lo que constituye el caso clínico central de la historia: un caso de masoquismo (como el de Belle de jour), que pone sobre la mesa, además, el sadismo latente del terapeuta. Cronenberg sigue con su transición hacía un clasicismo en la forma y en el contenido, que ya comenzara con Spider y con Una historia de violencia, a costa de su torturado y viscoso mundo anterior, a lo que hay que añadir un comentario crítico: se abusa del plano en profundidad (un rostro en primer término y otro al fondo: ambos enfocados), como hiciera De Palma en Carrie y, con más tino, John Houston en Freud, pasión secreta, la cual, como instrumento pedagógico, al servicio del psicoanálisis, es bastante más efectiva. Por otro lado, hay que destacar el excelente trabajo de Michael Fassbender. Finalmente, la película se sostiene sobre una frialdad emocional y estética que sí, puede ser coherente con la época, pero también pueder ser interpretada como un síntoma del tipo de interés que despierta la historia.