En la anterior entrega,
el pequeño Tommy Jarvis se hizo pasar por Jason Voorhees como estrategia
psicológica defensiva para poder acabar con él de una forma despiadada. En este
nuevo comienzo, un ya adulto Travis desarrolla una personalidad
traumatizada, tiene alucinaciones y es ingresado en Pinehurst, un hospital para adolescentes
con trastornos mentales. Por otro lado, parece que Jason está continuando su
infinita venganza, curiosamente cerca del mismo hospital, aunque unas marcas
rojas o azules en la máscara de hockey pueden dar una buena pista. Danny
Steinmann, el director de Gemidos en la
oscuridad y de Calles Salvajes,
una auténtica actionpunk movie, tiene que hacerse con un material
infumable para perpetrar este fake
regreso del asesino psicópata de Crystal Lake, cuya característica más notoria
es su cronología indeterminada (no se conoce cuánto tiempo
ha pasado, en qué estación del año se desarrolla o qué día de la semana es). En
todo caso, el equipo técnico-artístico intenta elevar el nivel de originalidad
en el diseño de los crímenes, en la explicitación de la violencia y en el paseo
de desnudos gratuitos aunque, por otro lado, también hay crímenes calcados a
otros anteriores, lo que demuestra una ejecución rutinaria. En la última
escena, la transformación que se intuía al final de la cuarta entrega, se llega
a materializar, cerrando el círculo del transtornado personaje interpretado por
Corey Feldman (quien, en esta entrega, solo aparece en un cameo porque estaba
rodando Los Goonies). Como
curiosidad, en una escena televisiva un par de personajes están contemplando Un lugar en el sol, de la misma
productora que toda la saga, la Paramount,
que venía ingresando su periódica remesa de dólares del box office con una saga aparentemente sin fin.
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jueves, 6 de abril de 2017
sábado, 31 de diciembre de 2016
Viernes 13 4 parte: último capítulo (Aka Friday the 13th. The Final Chapter)
2*
Justo un día después. Sí. No ha
pasado más que un día desde los acontecimientos mostrados en la tercera parte y
Jason ya vuelve a
hacer de las suyas en esta cuarta entrega de la serie. Tras el típico resumen
pre créditos, comienza el festín de adolescentes, hormonas y sangre. En la
tercera parte, Jason, ese alma torturada, es eliminado con su misma medicina:
un machetazo en la cabeza le dejó seco en una granja cerca de Crystal Lake. En
esta entrega, Jason es trasladado a un hospital y, al poco de llegar, resucita,
sale del hospital y regresa a Crystal Lake para acosar al típico “hatajo de
cachondos”, entre los que se encuentra Tommy Jarvis (Corey Feldman), un
adolescente admirador de los efectos especiales que vive con su madre y su
hermana en una casa cerca de Crystal Point.
Por cierto, años antes, Feldman apareció en Los
pasajeros del tiempo en un brevísimo personaje que se llamaba Jason. Joseph
Zito, el creador de ese clásico slasher
que fue The Prowler, agarra un
presupuesto limitado y con una rusticidad narrativa aplastante, regala al espectador
un nuevo cóctel de sexo gratuito, desnudos, violencia explícita y esos
gotarrones de sangre propios de la saga. Algo que, por otra parte, ya había
rodado en la oscurísima Bloodrage, de
finales de los setenta, aunque con un toque argento. Lo demás, diálogos
absurdos (atención al que tienen Crispin Glover y su acompañante en el coche),
saltos de escena execrables y unas interpretaciones de casting deshechado de teleserie, aunque la sorpresa y el efecto de maquillaje finales dejan
un relativo buen sabor de boca.
lunes, 30 de marzo de 2015
El día de los inocentes (Aka Slaughter High)
2*
El mismo día de su santo, el 1 de abril (fool's day), Marty es objeto de una
broma que termina en accidente. Unos años después, todos los implicados en la
broma son invitados a asistir al High
School donde ocurrió pero, una vez dentro, son asesinados uno a uno, en lo
que parece una terrible y sangrienta venganza. Uno de los slashers más desconodicos para el gran público pero no por ello
totalmente carente de interés. Al contrario. Sobre una excusa argumental
similar a la de The Burning, el equipo de directores
pone en escena una típica trama de asesinatos en serie, con el desparpajo, la
usencia de rigor y las salpicadas de sangre propias del género. Aunque en este
caso, el film es británico, no USAmericano (ni canadiense), como suele ser lo
habitual. La película tiene cientos de fallos de raccord y de guión y unas interpretaciones chapuceras pero
contemplar en pantalla a Caroline Munro, como una adolescente de “36” años, es
una auténtica sorpresa, al igual que el innovador final. En la línea de Inocentada sangrienta, Siete
mujeres atrapadas o Mil gritos tiene
la noche, por ejemplo.
viernes, 13 de febrero de 2015
Viernes 13 3 parte
2*
Al día siguiente de los asesinatos de Viernes 13 2ª parte, Jason Voorhees (que, naturalmente, ha
sobrevivido) comienza a zascandilear por la zona en busca de nuevas víctimas
para su peregrina y ya absurda venganza. Mientras que la policia se lleva los
cadáveres humeantes del campamento cercano a Crystal Lake, unos jóvenes deciden
pasar el fin de semana en Higgins Haven, una granja propiedad del padre de uno
de ellos, localizada en la misma zona donde se han cometido los asesinatos. Al
llegar al lugar, comienzan a producirse los típicos arrumacos macheteros del
hijo de Betsy Palmer. Esta tercera parte, dirigida por el autor de la segunda,
Steve Miner, aporta como novedad que está rodada en 3D y el hecho de que Jason
incorpora la
máscara de hockey a su atuendo. Por otro lado,
el ambiente rural desarrolla algunos motivos white trash e, incluso, roza lo redneck,
como en la segunda parte y luego en la quinta. En todo caso, el body count sigue su curso en una entrega
que se caracteriza por un cierto ingenio en la narración y por un buen puñado
de zurzidos temáticos (de La matanza de
Texas a La noche de Halloween pasando por la misma Viernes 13). De hecho, el final de esta entrega es similar al de
la primera parte. Por otro lado, es la primera película de la saga que ya exhuma
el típico olor de la ultraconservadora década de los ochenta (en los peinados,
la ropa, la moral, la música, etc). Finalmente, lo más destacable es la
presencia entre las víctimas de un enamorado de los FX, la Fangoria y Tom Savini, lo que le da un cierto toque metaficcional
al producto, aunque se hecha en falta unos crímenes más elaborados y algún toque más de sexo
gratuito (si hablamos de slashers,
claro está).
viernes, 13 de junio de 2014
Viernes 13 2ª parte (Aka Friday the 13th, Part 2)
2.5*
5 años después de la
masacre del Campamento Crystal Lake, un grupo de monitores
vuelve al mismo condado para abrir un campamento de verano en un terreno
cercano. Como es natural, los organizadores son un heterogéneo grupo de jóvenes
hermosos y hormonados que alternan el trabajo y el placer. Steve Miner inaugura
oficialmente la saga de Viernes 13
con esta secuela del clásico slasher
de Sean S. Cunningham de 1980. Y es una inauguración porque mientras que en la
primera parte el asesino era la madre de Jason Vorhess, en esta segunda es el
propio Vorhess, un boogeyman
desfigurado, afásico y mongoloide, una especie de Quasimodo que se disfraza
como el asesino del clásico gótico The Town That Dreaded Sundown.
El guión es similar al de la primera parte, los asesinatos son un poco menos
truculentos y la calidad cinematográfica es similar (con los característicos
defectos de continuidad), aunque convendría reseñar la impresionante
iluminación nocturna. Aunque la estructura de ambos films es parecida (escena precréditos, presentación, asesinatos y
epílogo), ambas desarrollan una buena parte del metraje
por la noche y ambas finalizan con la típica escena resurreccional, to be continued, hay que destacar
algunas diferencias reseñables: en esta, la survival
girl ha practicado sexo con su pareja; el protagonista de la largísima
escena pre créditos no es Jason sino la superviniente de la primera, Alice (Adrienne
King); y hay, al menos, un superviviente (más los que se quedan en
el bar de carretera), mientras que en la primera sobrevivían tanto Alice como
Crazy Ralph. Dentro de la tradición del cine de terror, conviene señalar que
hay una escena homenaje a La matanza de
Texas y otra que recordará en el espectador el truculento final de Cumpleaños mortal, estrenada
ese mismo año (1981), y de El día de la
madre. Como curiosidad, también en 1981 se estrenó otro slasher con varios puntos de contacto
con este film, Scream.
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