Mostrando entradas con la etiqueta Documental. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Documental. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de febrero de 2016

Harry Dean Stanton: Partly Fiction

3*

“Toda mi vida he sido un hombre solitario”. Este es el motto principal de este documental dedicado a la figura y a la obra de HDS. Un actor de casi 200 películas, una institución dentro del cine USAmericano, por donde ha paseado su naturalidad desde Falso culpable hasta Sick of It All, un pilar de la historia Hollywoodiense, que ha estado tanto en grandes super producciones como en films de baja estofa, contraculturales, indies y de serie B. Un filósofo, un actor cuya cara es ya una historia, un amigo leal, un amigo de largo recorrido, el amigo de Charlie Sheen en Dos hombres y medio. El amigo de David Lynch, Debbie Harry, Sam Sephard, Wim Wenders, Jack Nicholson, Sean Penn, Kris Kristofferson. El hombre con el rostro de gorrión se sienta frente a la cámara, habla con distintos compañeros, elude las preguntas que se le plantean, canta viejas y profundas canciones. Y toca la armónica. Y fuma, fuma un cigarrillo tras otro. Y se muere. “Todo desaparecerá”. Pero quedarán sus interpretaciones, algunas de las cuales muestra esta "prueba del mundo", esta representación de la realidad social, como diría Bill Nichols.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Harlan County U.S.A.

4*

En 1977, en la ceremonia de los Oscar, la actriz Jane Fonda presentó al público a la legendaria escritora y guionista blacklisted Lillian Hellman. Delante de las gradas del Dorothy Chandler Pavilion, la autora de The Children’s Hour, Little Foxes o La jauría humana presentó el ganador del premio de la Academia al mejor documental. La ganadora fue una jovencísima Barbara Kopple. Los discursos de las tres mujeres son excepcionales, especialmente el de Hellman. Pero el discurso visual por el que Kopple ganó el Oscar sigue en la memoria sentimental de todos los espectadores que hayan visto este honesto documental sobre una larguísima huelga minera, ocurrida en el condado de Harlan, en Kentucky (en la línea de La sal de la tierra o Matewan). Joder, parece una película de ficción pero es un puto documental. De hecho, es una película grabada durante y enfrente de los acontecimientos que retrata y que, por tanto, lanza a la retina de quien la ve la verdad que está ahí delante. Y ello sin renunciar al papel que le corresponde al director: seleccionar los hechos, los participantes, los testigos, los diálogos, las imágenes. Seleccionar todas aquellas cuestiones que van a componer una estructura (en este caso, narrativa y) ficcional, que impone un significado a los hechos. Para ello, Kopple toma partido por un punto de vista, naturalmente, y se compromete con su visión de los hechos (de hecho, el equipo de rodaje vivió y comió con los mineros en huelga). Aunque no silencia las razones y las acciones del otro punto de vista. Pero claro, habrá quien opine que el significado del film, en este caso, está condicionado por la postura de los mineros. Como si el sentido de un acontecimiento no dependiera de a quién se le da la razón. También podría grabarse un documental desde el punto de vista de los capitalistas dueños de la mina. O desde el punto de vista de los matones a sueldo, que son los que intentan reventar strikes y los que asesinan a los huelguistas. Pero entonces, la verdad se hubiera prostituido por ponerse al lado del dinero. Como se pregunta John W. Hevener, “which side are you on?”, a propósito de The Harlan County Coal Miners.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Electric Boogaloo: la loca historia de Cannon Films

3*

Mark Hartley pidió a los primos Menahem Golan y Yoran Globus que participaran en un proyecto de documental sobre la historia y el legado de la Cannon Films. Ambos cineastas declinaron el ofrecimiento y el director siguió su investigación sin ellos. Lo que se puede contemplar en pantalla es una historia sobre el ascenso y la caída de la productora, desde sus orígenes en Israel (con éxitos como Polo de limón) hasta su desaparición a comienzos de la década de los noventa, repasando sus grandes Blockbusters (Yo soy la justicia, Delta Force o Cyborg) y fracasos (La manzana, Sahara o Yo, el Halcón), además de sus obras de qualité (como El tren del infierno, Barfly: El borracho u Otello) y sus múltiples basuras (Bolero, Going Bananas o las dos infumables versiones de la Lambada). Injertando decenas de entrevistas y de testimonios en una urdimbre narrativa ya clásica (desde el Eddie Bartlett de James Cagney) y cuasi cronológica, Electric Boogaloo sigue las andanzas financieras y artísticas de ambos creadores, dos auténticos prestidigitadores del show business, dos tipos que se atrevieron a enfrentarse a las major de Hollywood aunque terminaron escaldados. Pero ahí está la herencia de ambos hombres, una herencia que incluye una nueva forma de hacer y de vivir el cine y de la que se debería destacar, además de algunas de las películas mencionadas en esta PastillaCrítica, Al otro lado de Brooklyn, un film vivo y vivificante, protagonizado por Elliot Gould y que casi nadie ha visto. La versión oficial del estudio la proporciona el documental que los propios Golan/Globus estrenaron solo 3 meses antes de esta obra: The Go-Go Boys: The Inside Story of Cannon Films.

lunes, 10 de agosto de 2015

À bientôt, j'espère

3.5*

En la ciudad de Besançon (esa especie de purgatorio donde recala el Julian Sorel del Rojo y negro stendhaliano, de camino a París), estalla una huelga en una fábrica textil. Chris Marker, miembro de la cooperativa de cine político SLON, dirige este documental sobre los efectos deshumanizadores del trabajo industrial contemporáneo. Un documental que funciona, al mismo tiempo, como la mise-en-scène del despertar de una conciencia de clase, siquiera sea la del espectador. Marker selecciona un monótono conjunto de imágenes de la vida en las fábricas, del interior de los hogares de los trabajadores y de las actividades sindicales de alguno de los protagonistas pero, sobre todo, el director deja hablar a los propios obreros, con su veraz pero limitada idiosincrasia, tanto de sus deseos vitales como del yugo que tienen que sufrir (turnos infames, bajos salarios, poco tiempo libre, escasa seguridad laboral, etc.), simplemente, por causa de la ambición y la avaricia humanas (tal y como denuncia Richard Wagner en la tetralogía del Nibelungo). Si un historiador quisiera entender el mayo del 68 francés, lo primero que debería hacer es intentar aprehender el mayor número posible de sus causas. La condición de vida de las clases asalariadas fue una de esas causas. Y este largometraje de no ficción ficcionada es una buena forma de comenzar a entender uno de esos momentos históricos que se encuentran preñados de esa clase de imaginación política que persigue la justicia social. Como la que, del mismo modo, subraya David Farber en su Chicago 68.

domingo, 21 de diciembre de 2014

La plaga

3.5*

En el extrarradio de Barcelona, en una zona rural, cuatro personajes entrecruzan sus destinos por razones vitales y laborales: María, una anciana que ingresa en una residencia; Raúl, un agricultor que tiene que enfrentarse a una plaga en su viñedo; Rose, una enfermerera Filipina que trabaja en la residencia; e Iurie, un inmigrante de origen moldavo que practica la lucha libre mientras intenta salir adelante trabajando en el viñedo de Raúl. Neus Ballús dirige una película valiente, rodada a contracorriente de los tópicos del cine español, con una inspiración casi documentalista y extremadamente sensible y emocionante. Y lo hace mediante una concepción fílmica que basa su efectividad en la sofisticación de la sencillez. Por otro lado, el montaje consigue subrayar perfectamente el ritmo tranquilo y sosegado de quien vive la vida, la sufre pero también la disfruta. El resultado es una reflexion hermosa sobre la vejez y sobre la supervivencia que se aprovecha de un guión que ha sido capaz de adaptarse a las necesidades de la vida, impuestas durante los meses de rodaje. Es sorprendente, también, la naturalidad de varios actores nóveles que demuestran que la buena actuación, la creíble, en muchos casos no depende de una formación escénica previa. Al contrario. En conclusion, un film bello, en el que te metes como por casualidad y que te acaba regalando una sonrisa esperanzadora.

lunes, 8 de diciembre de 2014

La sal de la tierra (Aka Salt of the Earth)

4*

Frente al cine alemán anterior a la Segunda Guerra Mundial que, de alguna manera, ayudó a la ascensión del nazismo, Krakauer habló de “la redención de la realidad física” y, con ella, del cine realista. La sal de la tierra es una película, mitad profesional mitad amateur, sobre la lucha de unos mineros por sacar adelante una huelga para mejorar sus condiciones laborales y de vida. Además, la película retrata la lucha por la igualdad y la emancipación de las mujeres, es decir, el papel que las mismas pueden desempeñar tanto en la vida familiar como en el ámbito social. Considerada como una obra de interés histórico, se conserva una copia en el National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de los EE.UU. El film fue rodado por Herbert J. Biberman, uno de los 10 de Hollywood, y muestra un espíritu progresista, comprometido y documental, donde la clase trabajadora aparece con sus miserias y sus limitaciones pero también con su dignidad y con su valentía (como en Matewan o en Odio en las entrañas). El argumento está basado en un hecho real al que solo se han cambiado los nombres. Por otro lado, tanto estética como moralmente, la película despliega una honda belleza. Tan honda que los sufrimientos, la unidad y la dignidad de los protagonistas de esta historia se quedan a vivir con el espectador mucho tiempo después de haber contemplado las imágenes. En 2014, Win Wenders ha estrenado una producción con el mismo nombre, por cierto.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Rumores de guerra (Aka The Fog of War)

2.5*

Documental sobre el ex secretario de estado USAmericano y ex presidente del Banco Mundial, el controvertido Robert S(trange) Macnamara. Como la figura de Zelig o la de Henry Kissinger, Macnamara aparece como un político de contundente inteligencia pero de dudosa moralidad. Sin embargo, el empresario y político californiano, a sus 85 años de edad, se dedica a ofrecer 11 consejos para interpretar correctamente el mundo. Ahí es nada. Aunque, eso sí, desde una perspectiva republicana. Lo curioso del título de este film es que hace referencia a una situación ambigua y neblinosa que suele ser la característica compartida de muchos de los implicados en operaciones militares. Es decir, la ignorancia ayuda a la maquinaria de guerra. Debido a que el director, Errol Morris, deja hacer al entrevistado de su capa un sayo, el documental se resiente en varios aspectos pero es interesante su visualización por su naturaleza testimonial: The Fog of War es el testimonio viviente de uno de los grandes cínicos del siglo XX. Se aconseja disfrutar en compañía del telefilm sobre la crisis de los misiles en Cuba, The Missiles of October, de 1974 y dirigido por Anthony Page.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Searching for Sugar Man

3*
Dedicada a Laura García Arroyo

En 1970, Sixto Rodriguez, un joven músico de origen mexicano afincado en la ciudad del motor, publicó un disco que sería considerado a la altura de las mejores obras de Bob Dylan. Incluso más combativo y crítico que las canciones más combativas y críticas del bardo judío. Un año después, en 1971, Rodriguez publicó su segundo disco, un fracaso de ventas que masculló el mismo fracaso vital que reflejaban las letras. Y ahí acaba su historia. Bueno no. Mientras que en EE.UU., Rodriguez fue un cero a la izquierda, en Suráfrica, su música arrastró un movimiento contracultural contra el Apartheid. Fue un auténtico aunque insuficiente éxito musical. Por eso no es de extrañar que este documental se base en la investigación que un disquero surafricano emprendió para localizar alguna pista de la vida y la obra del músico de Detroit. Organizado como una investigación, el documental alimenta la leyenda de un poeta de la calle que vivió con humildad un trabajo reconocido y aplaudido aunque nunca retribuido. En algunos momentos, el docuframa parece querer poner imágenes a la música de Rodriguez, como si hicieran falta crear videoclips para unas letras que tiran de la piel e iluminan el fracaso. En otros, el documental se regodea en lo sentimental y se muestra más cercano a los reality shows USAmericanos. En todo caso, un producto hermoso, técnicamente muy cuidado y que ofrece una imagen seria de un artista serio pero que no puede evitar convertirse en lo que representa: un efímero éxito comercial acerca de un compositor que buscaba más colores para sus sueños. Ironías de la vida, el director, Malik Bendjelloul, se suicidó dos años después de ser estrenado el film

lunes, 30 de diciembre de 2013

El último bolchevique (Aka La tumba de Alexander)

3.5*

Alexander Ivanovich Medvedkin fue un director de cine de la antigua URSS que vivió los principales acontecimientos de la Rusia Moderna, desde el momento de su nacimiento (el año en que murieron Nietzsche y Oscar Wilde) hasta su muerte (el año de la caída del muro de Berlín, con lo que podría haber sido una especie de Christiane Kerner). Chris Marker, el maestro moderno del montaje, sigue los pasos de esta extraordinaria vida a través de imágenes, extractos de películas y de documentales de la época, entrevistas, fotos fijas de distintas realidades, etc., subrayando el perfil precursor y la naturaleza honesta y militante del artista. Además, Marker nos habla de la época, del país y del ambiente en el que se movieron los creadores visuales de la revolución bolchevique: Eisenstein, Dziga Vertov, Pyriev, Kammen, etc. El artificio con el que se organiza el documental está constituido por unas supuestas cartas que el realizador francés escribe y manda al realizador ruso, lo que recuerda un poco la construcción de La carte postale, de Jacques Derrida, y, en todo caso, vuelve a subrayar la provechosa mezcla de realidad y ficción que es una característica fundamental de la obra del director francés. Aunque se aleja de la característica y voluntaria ambigüedad con la que trabaja buena parte de la verdadera ficción no referencial. En todo caso, El último bolchevique no es un simple reportaje sobre un creador soviético. Es decir, no es un mero resumen biográfico-laboral. La tumba de Alexander (como también se le conoce) es un puzzle documental y visual que nos invita a vivir una experiencia total a través de las imágenes, las voces de los entrevistados, la voz en off del narrador, los efectos de sonido de la BSO y, especialmente, los descampados dramáticos que va dejando la narración. En suma, una ventana a un mundo fascinante que en Occidente se conoce muy poco y mal.

sábado, 2 de noviembre de 2013

La historia no contada de los Estados Unidos (Aka The Untold History of the United States)

4*

Inmenso documental sobre la historia reciente USAmericana y sobre cómo el país de las libertades se ha convertido (tras la Segunda Guerra Mundial y la eclosión nuclear), en el policía del mundo, pero en un policía temeroso e intransigente. Oliver Stone, cuya trayectoria como historiador cinematográfico está fuera de toda duda, escribe (junto a Matt Graham y Peter Kuznick), narra (con su característica capacidad de seducción) y rubrica (es decir, se responsabiliza de) una original visión del pasado reciente de su propia nación, en la línea de historiadores progresistas como Howard Zinn, Richard Rorty o Tim Clark. Stone monta casi 10 horas de imágenes, textos y grabaciones con la intención de ofrecer una representación crítica de la actividad pública del gobierno USAmericano, especialmente de su proyección exterior, de su imperialismo. Para ello, Stone utiliza fuentes desclasificadas y desacreditadas, mezcla imágenes de archivo con declaraciones coetáneas, ofrece el lado oscuro de varios héroes nacionales, rescata figuras progresistas olvidadas y denuncia las enormes y crueles injusticias cometidas por una parte importante de las élites del país. Cada imagen y cada segundo dicen algo al espectador: todo está cargado de sentido y cada parte cumple su papel en el discurso final, a diferencia de cientos de documentales repletos de secuencias de relleno. En su contra, hay que citar su duración, su polémico contenido (aunque consistentemente contrastado) y la rapidez con la que se narran los hechos, lo que reserva la visión del documental (y su adecuada comprensión) a una estrecha pléyade de iniciados, ya convencidos. Al Tea Party, a los Republicanos y a los Demócratas conservadores, Stone los dejará de piedra: una lástima, porque el resto del público mirará con desdén esta obra hasta que el tiempo le de la razón a Oliver Stone. Por cierto, no es mala idea comparar este domumental con The American Future: A History, de Simon Schama.




viernes, 21 de diciembre de 2012

El desencanto

3.5*

En uno de los geniales poemas de Ángel González, el poeta asturiano, tan amigo del Single Malt, afirma que “aquel tiempo/no lo hicimos nosotros;/él fue quien nos deshizo./Miro hacia atrás./¿Qué queda/de esos días?/Restos,/vida quemada,/nada./Historia: escoria”. Historia, es decir, escoria. Los restos del incendio. Las sombras del calor. Lo que queda, también, de una familia difícil. Leopoldo Panero, uno de los poetas laureados del franquismo (junto con Luís Rosales, por ejemplo), murió en 1962. En 1975, el director Jaime Chávarri estrenó este documental sobre la viuda y los hijos del poeta. Chavarrí expone a la cámara las revelaciones que de manera individual Felicidad Blanc, Juan Luís Panero, Leopoldo María Panero y Michi Panero hacen (hicieron) a toda una generación de españoles que aún se frotaban las manos en las ascuas de la fogata franquista. Lo más interesante es, sin embargo, las conversaciones y discusiones que tuvieron entre ellos, llenas de reproches, condescendencias y envidias. La película funciona, en un primer plano, como la radiografía de una familia en crisis, años después de la muerte del padre y con los traumas individuales que provocó una educación rígida e hipócrita. Pero, en segundo plano, el desmoronamiento de dicha familia puede interpretarse como una sinécdoque perfecta de las graves consecuencias psicológicas y familiares del desarrollo de la cultura franquista. Curioso resulta descubrir la extraña mezcla de intelectualismo, agarrotamiento moral e indiferencia vital de toda la familia, que no dudan en hacer risa, retrospectivamente, acerca de la muerte de unos cachorros que fue ordenada por el pater familias. Está claro: muchos intelectuales confunden sensibilidad con una educación intelectual. Por cierto, aunque no es una película para todos los públicos, Ricardo Franco rodó una especie de secuela, Después de tantos años, debido al éxito relativo que tuvo en ciertos círculos.



miércoles, 7 de noviembre de 2012

Jiro Dreams of Sushi

3.5*

Yoshikazu Jiro es el hijo de uno de los chefs más apreciados de Japón, el maestro sushi Jiro Ono, de casi 90 años. Padre e hijo son los cocineros de uno de los restaurantes más premiados de Tokio, el Sukiyabashi Jiro, que se encuentra en una estación de metro del barrio de Ginza, en el distrito central, y que ha sido largamente admirado por cocineros de todo el mundo, como Joël Robuchon. Además, Jiro Ono tiene un segundo restaurante, más amplio, porque el anterior solo dispone de sillas para 10 comensales. De todos los libros y documentales dedicados a la cocina japonesa, Jiro Dreams of Sushi es uno de los más interesantes porque describe la maestría y sofisticacion que se debe alcanzar para ser considerado un gran profesional del sushi (cortando pescado, cocinando arroz y presentando los platos) y porque, además, muestra el proceso a través del cual se puede adquirir dicha maestría. David Gelb filma una sosegada muestra del día a día del restaurante (de su fundador, de su heredero, de los aprendices, de los clientes) y ofrece una completa fenomenología del esfuerzo, de la rutina y del talento que hay detrás de cada minimalista creación culinaria del maestro shokunin. Pero Geld también ofrece pinceladas sobre la vida de Jiro, sobre su infancia y crecimiento, sobre el Japón de postguerra, sobre las relaciones paternofiliares, sobre las 3 estrellas Michelin así como sobre cada uno de los proveedores del restaurante (pescado, arroz, wasabi, nappa, etc.). En penúltimo lugar, el documental ofrece la forma y el orden en que se sirven los 20 exclusivos niguiri sushis del menú (desde los de sabor menos intenso, como el halibut, hasta los más fuertes, como el saba, el ikura o el anago). Y, para finalizar, se apuntan algunas ideas ecologistas. Sin embargo, el espectador, incluso el más entregado, no puede dejar de sospechar que alrededor de todo este mundo hay algo hinchado, algo exagerado, algo mitificado. Pero qué menos si de lo que se trata es de la búsqueda del umami perfecto.