Una vez acabada la 2ª Guerra
Mundial, un hombre amnésico vuelve a Los Ángeles para intentar averiguar qué
diantres le ha pasado y, sobre todo, para averiguar quién es realmente. Extraño thriller del gran Joseph Mankiewicz, con
el protagónico de un desconocido y malogrado actor, John Hodiak, y la presencia del
siempre admirable Richard Conte, en un papel irónicamente diseñado y asignado (por
cierto, el personaje femenino, al que pone rostro Nancy Guild, es muy atractivo
y moderno). No se trata de uno de los films más conocidos del director y ni siquiera estamos ante una gran obra. Sin embargo, como
todo lo que hizo el creador de Eva el
desnudo, se trata de una película estimable, sin grandes errores y con varios aciertos atractivos, en la misma línea que la novela de Patrick Modiano, Calle de las tiendas oscuras. Tal y como
escribe Christian Aguilera, en su brevísimo retazo sobre la película, todo el
relato “se mueve permanentemente en una zona de sombras, a imagen y semejanza
del tormento síquico que padece” el protagonista, lo que obliga al director a
utilizar un estilo casi expresionista, de espacios oscuros y retorcidos,
levemente iluminados. Dentro de una cierta confusión argumentativa, en todo
caso, el suspense se mantiene convenientemente, lo que hace interesante seguir
la trama así como resolver el misterio. Además, el argumento hace cabida a
varios cáusticos diálogos y a ciertas chispas de ingenio y, además, aparecen
convenientes homenajes a varios tópicos del género noir.
Segunda obra como director de uno de los mejores guionistas de la historia de
Hollywood.



