En un futuro muy cercano (aunque
francamente cutre), las personas solo pueden tener un hijo, como en la China malthusiana
de las últimas décadas del siglo XX, vamos. La razón es la terrible
superpoblación que acosa la Tierra. Una pareja queda embarazada por segunda vez
y deciden huir a Canadá, antes de que el gobierno USAmericano les capture y les
arranque su única posibilidad de procrear, ya que del primer embarazo se
produjo un aborto. Para poder huir, necesitarán la ayuda de un viejo ex senador
USAmericano, Quincy George (la última aparición del gran Van Heflin), que les
ayudará en todo lo que haga falta. ¿Qué tenemos entre manos, queridos lectores?
Pues un telefilm con muy pocos
medios, de los muchos que se hicieron para la ABC durante los setenta, rodado
con mucha elegancia por el gran artesano que fue John Llewely Moxey y con
varias estupendas interpretaciones y la presencia de la siempre hipnótica Janet
Margolin. Pero poco más. Aunque el argumento se puede rastrear en productos más
recientes, como Hijos de los hombres,
de Alfonso Cuarón, basado, a su vez, en una novela de P.D. James.
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domingo, 28 de mayo de 2017
martes, 12 de agosto de 2014
El merodeador (Aka The Prowler)
3*
Como escribe Javier Coma
en su imprescindible Diccionario de la
caza de brujas, Joseph Losey, acusado por el Macarthismo, tuvo
que exiliarse a Gran Bretaña a finales de 1952, donde continuaría su carrera
con un buen puñado de obras prestigiosas, tanto en cine como en teatro. Sin
embargo, con anterioridad, Losey había ya realizado un buen puñado de buenas
películas. En este caso, se trata del segundo de los films de serie negra que Losey rodó al inicio de su
carrera, junto con El forajido, M y Larga
noche. Es curioso pero este humilde film
noir no denuncia la corrupción política ni la policial, ni describe una
sociedad podrida hasta los huesos ni una forma de vida represiva y vulgar. Este
film noir, simplemente, describe una
atracción sexual más poderosa que el disparo de una magnum. Bueno, y también el
mundo de las apariencias sociales y de la falsa honradez. El agente
Webb Garwood (Van Heflin) acude con su compañero a una casa residencial
donde vive una mujer (Evelyn Keyes, por entonces casada con John Houston, quien
produce la película junto con Sam Spiegel para el sello Horizon), que ha denuncia la presencia de un merodeador. Webb, un
policía cínico y descontento con su trabajo, poco a poco se va enamorando de la
mujer hasta que descubre que está casada. Aún así, la
corteja y la consigue. Hasta el momento que el marido lo descubre y
surje la posibilidad de hacerlo desaparecer, aprovechando la denuncia anterior.
Por cierto, la voz que se escucha en la radio, que se supone que es la del
marido, es realmente la voz del guionista, el gran Dalton Trumbo. Y una última
advertencia: no confundir con el clásico
slasher de los ochenta de
mismo título.
lunes, 24 de marzo de 2014
El tren de las 3:10 (Aka 3:10 to Yuma)
Pagado por el dueño de una diligencia que acaban de atracar, el ganadero Dan Evans (Van Helffin) tiene que actuar como sheriff para dejar en el tren de las 3:10 a Yuma al ladrón Ben Wade (Glenn Ford), un hombre que se ha puesto del lado del mal pero que no por ello pierde ni su encanto personal ni su atractivo con las mujeres. En esta tarea, y según se vaya acercando la hora, se encontrará solo, absolutamente solo. Como en otro clásico del Western, Solo ante el peligro, o como en Río Bravo, con la que guarda mucha similitud. Los protagonistas son, por tanto, un hombre que espera con desesperación una tormenta que reverdezca los pastos con los que alimentar a su ganado y, con ello, su propio matrimonio, y un borrachín deseoso de sentirse útil y reconocido (el gran Henry Jones). En un plano más profundo, el film funciona muy bien como metáfora de la sociedad USAmericana: una sociedad de padres de familia y comerciantes, que pretende vivir unida, en paz y dedicada a sus negocios y que frente al delito no puede sino ofrecer la espalda, la otra mejilla o contratar a un mercenario. Pero siempre hay un individuo que hace las cosas bien aun a costa de diversos riesgos para su vida, familia y negocios. Delmer Daves presenta la historia con una puesta en escena sencilla y efectiva, repleta de esa condensada sabiduría cinematográfica USAmericana, que narra una historia ocultando al narrador y desarrollando una excelente composición psicológica. La fotografía de Charles Lawton es magnífica, muy bien iluminada y con un contrastado pero nada estridente W&B. Buena intepretación de la pareja protagonista. Hay un remake del 2007, con Christian Bale y Russell Crowe.
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