Mostrando entradas con la etiqueta 1953. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1953. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de enero de 2017

Carne de horca

3.5*

Un “cochino señorito” andaluz ha de infiltrarse en la pandilla de salteadores y secuestradores de Lucero, un bandolero mitificado por los relatos populares pero que se las gasta muy, pero que muy, mal con todo el mundo. Las razones para esa infiltración son spoiler pero se puede adelantar que hay un cargo de conciencia y, además, un motivo de venganza, como en todo buen Western que se precie. Ladislao Vajda, el húngaro errante (como el llamó Francisco Llinás), conocido por películas como Marcelino, pan y vino o El cebo, regala al espectador actual una obra sobresalienta, desde el punto de vista cinematográfico y narrativo, excelente en las escenas de interiores e impresionante en los planos generales y panorámicos, donde toda la acción se entiende perfectamente y se ven y se disfrutan los detalles, todo gracias a su maestría poniendo en escena la acción. Además, le película comienza con un admirable retruécano narrativo, que se cierra al final, algo propio de directores que conocen la historia del cine. El film, por otro lado, es entretenidísimo y muestra una violencia inusitada para la época: de hecho, estamos ante una obra cruel, salvaje e, incluso, tiene una escena, pre-PeTA que ahora mismo sería delito rodarla (en plan Holocausto caníbal). Por su parte, los actores, especialmente Rossano Brazzi y Fosco Giachetti, están tremendos, aunque no superan al gran y torvo Felix Dafauce; Emma penella está guapísima y el resto de personajes cumplen a la perfección con sus papeles. En definitiva, una película sorprendente, por su dureza y por su maravilloso sentido del ritmo y de la intriga narrativa.

jueves, 23 de junio de 2016

Hombres de infantería (Aka Take the High Ground!)

2.5*

Un puñado de ciudadanos USAmericanos, un poco destartalados ellos, llegan a un fuerte de entrenamiento del ejército de tierra de los EE.UU., en la árida Texas, para prepararse e ir a la Guerra de Corea. Allí, el sargento Ryan y el sargento Holt (el bueno y el malo, respectivamente), les intentarán transformarán en máquinas de sobrevivir y de matar, llevándoles al extremo de su aguante físico y psicológico. Y es que no hay nada peor que la guerra, ni siquiera 16 semanas de cruel y dura instrucción. Entre medias, una historia de amor con la “alcohólica” de la zona, la guapísima Elaine Stewart. Estamos ante el molde del que ha salido buena parte del cine bélico contemporáneo (desde Oficial y caballero y La chaqueta metálica hasta El sargento de hierro, por poner solo tres ejemplos), rodado con “pericia televisiva” por un principiante Richard Brooks y con la típica visión moral de la época: por un lado, la inocencia típica de un país crédulo y de una población ingenua; y, por el otro, la crueldad real de su política exterior durante la Guerra Fría, que asoma en escenas como la de la “carne de cañón” o la de los gases bélicos. En todo caso, un film belicista y convencional, que exhibe los más conservadores valores sociales, aunque con ciertos chispazos propios del progresista Brooks y del insurgente guionista, Millard Kaufman. La podrían poner de hilo de fondo en los restaurantes de comida rápida tipo Foster’s Hollywood o así.

domingo, 15 de mayo de 2016

Mis 5 imprescindibles de Gloria Grahame:


-       Roughshod (1949).
-       Los sobornados (1953).
-       Oklahoma (1955).
-       El hombre que nunca existió (1956).
-       Sangre y encaje (1971).

sábado, 16 de mayo de 2015

Mis 5 imprescindibles de Federico Fellini:


-       Los inútiles (1953).
-       La dolce vita (1960).
-       Fellini 8½ (1963).
-       Satiricón (1968).
-       Amarcord (1973).

viernes, 6 de junio de 2014

Investigación criminal (Aka Vice Squad)

3.5*

Después de rodar una de las pocas películas USAmericanas de los cincuenta con la presencia de un auténtico serial killer, Without Warning, el desconocido Arnold Laven estrenaría otra pareja de excelentes (aunque humildes) films noir, el presente y No hay crimen impune, con la presencia del siempre avieso Broderick Crawford. En este caso, el detective-capitán Barnaby (Edgar G. Robinson) se ha de hacer cargo de varios casos, el principal de los cuales es averiguar quién ha matado a un agente mientras un par de bribones robaban un coche. Con un carácter ciertamente documental (la vida en la comisaria es una auténtica delicia) y entrelazando varias historias, Laven compone una excelente muestra de esa clase de cine policíaco, políticamente comprometido, que se rodó en el Hollywood de las décadas de los años treinta, cuarenta y cincuenta. La puesta en escena es tan sólida como un Buyck del 52 y tan fluida como la lengua de un predicador. No por casualidad, el director se formó en las Fuerzas Armadas y en la televisión. Los actores se mueven por la trama y por L.A. como si fueran auténticos policias y auténticos malhechores y todo el producto final rezuma esa extraña autenticidad propia del mejor Hammett, resultado de una envidiable mezcla de drama, un sentido del ritmo apabullante y varias escenas humorísticas excelentemente insertadas en la trama. Entre los actores, además del mencionado Robinson (por entonces inmerso en varias comparecencias ante el HUAC del senador McCarthy), que está tremendo, aparecen Paulette Godard y un jovencísimo Lee Van Cleff.

sábado, 31 de mayo de 2014

Mis 5 imprescindibles de Grace Kelly:

-       Solo ante el peligro (1952).
-       Mogambo (1953).
-       La ventana indiscreta (1954).
-       Los puentes de Toko-Ri (1954).
-       Alta sociedad (1956).


sábado, 31 de agosto de 2013

Hondo

3*

En tiempos del presidente Ulisses S. Grant, los blancos incumplen un tratado con los apaches, lo cual (como es natural) les enfurece. Por otro lado, Hondo Lane (John Wayne), un vaquero medio indio, conoce a una mujer (una estupenda Geraldine Page) y a su hijo en un rancho en mitad de la nada: el apego nacerá entre los tres personajes. Por tanto, la trama mezcla la historia personal, la vida de frontera y el desarrollo irrenunciable de la USAmerica en expansión, en lucha con los indios. Todo lo cual está en la estupenda novela original de Louis L'Amour, editada por la incansable Valdemar. La dirección de John Farrow es dinámica, rápida, pasan muchas cosas y están muy bien contadas. Además, hay una cierta sabiduría mezclada con la fiereza y la rudeza propia de la vida de frontera. Las escenas de acción son creíbles, especialmente la batalla final (entre polvo, caídas y tiros), apoyadas por varios planos rodados en 3D. Tiene una parte intimista junto con una doméstica, muy interesante y no del todo típica, donde Wayne ejerce como padre y como granjero, en la línea de Raíces profundas. Si bien es verdad que durante toda la película se muestra un cierto respeto por la figura del indio, al final de la historia se da por descontado que a los apaches se les va a exterminar y Wayne espeta “lástima, una forma de vida desaparece. Y era buena”. Y punto, con esa indiferencia festiva del vencedor blanco que tan crudamente ha relatado Cormac McCarthy en Blood Meridian.



viernes, 19 de julio de 2013

Jack el destripador (Aka The Man in the Attic)

2.5*

Este film de Hugo Fregonese es una de las múltiples versiones que se han realizado sobre la leyenda de Jack el destripador, cruel criminal londinense que aterrorizó a toda la sociedad británica con sus asesinatos en serie. No tiene el bizarrismo malsano del Jack the Ripper de Jess Franco ni la profundidad milenarista de la novela gráfica de Alan Moore, From Hell. Ni tampoco tiene ese suspense pulido de El enemigo de las rubias (basada en la misma novela que The Man in the Attic) ni esa desagradable ambientación de Asesinato por decreto. Pero tiene un Whitechapel victoriano digno de las mejores producciones de misterio de la época, con su niebla constante, sus callejones infinitos, sus extraños personajes y sus sempiternos bobbys, a lo que hay que añadir el claqueteo de los zapatos en el pavimento, el sospechoso malencarado (en este caso, un jovencito Jack Palance), varias chispas de british humour y, como es natural, un buen puñado de terribles asesinatos, todos ellos fuera de campo. La persecución final es, con franqueza, bastante estimulante aunque el desenlace es un tanto decepcionante.


viernes, 26 de abril de 2013

Cuentos de la luna pálida

4.5*

Hermoso y triste cuento moral japonés, basado en el Ugetsu Monogatari (de Ueda Akinari) y dirigido con la elegancia típica por Kenji Mizoguchi (tercera cabeza del triunvirato formado por Yasujiro Ozu y Akira Kurosawa). La historia gira en torno a las vicisitudes causadas por las ambiciones de dos hermanos campesinos (que viven con sus esposas) y de cómo dichas ambiciones condicionan su respectiva felicidad y la de sus mismas familias (el uno por la atracción del dinero y el otro por la seducción de la guerra). Si bien la historia es, por momentos, un tanto ingenua, Mizoguchi mezcla estremecedoramente bien la realidad (la obsesión por la fama y las riquezas) y lo sobrenatural (un amor que es más bien un sueño de falsa felicidad), el drama y la fábula, como si de un relato de los Cuentos fantásticos del Japón de Lafcadio Hearn se tratara. Por otro lado, la puesta en escena, de una sofisticación lánguida, de una majestuosidad sincera, es digna de admiración, así como el aliento poético de la mirada, la fluidez teatral de la trama y la moralidad de fondo de la historia, todo lo cual entronca la obra de Mizoguchi con la de su discípulo Kaneto Shindō y, por supuesto, con la del maestro Jean Renoir.




domingo, 30 de septiembre de 2012

Mis 5 imprescindibles de Ava Gardner:


-       Forajidos (1946).
-       Pandora y el holandés errante (1951).
-       Mogambo (1953).
-       La condesa descalza (1954).
-       La noche de la iguana (1964).