Muchas son las películas que han contado
historias alrededor de un bebé abandonado que debe ser cuidado por uno o varios adultos fortuitos. Los tres padrinos, Tres hombres y un bebé y Tokyo Godfathers podrían ser tres de las más famosas. En esta ocasión, el
encargado de cuidar al bebe es nada menos que Zatoichi, el ciego y vagabundo
masajista espadachín. ¿Por qué? Porque se siente responsable de su vida ya que
han matado a su madre en su lugar. Por ello, hará un largo viaje hasta la aldea
donde se supone que vive su padre. Sin hacer uso de ese humor negro y
coreográfico de la versión de Takeshi Kitano de 2003, Kenji Misumi dirige un
hermoso cuento sobre el poder de la inocencia en un mundo cruel y egoista. En
el papel del masajista, el sempiterno Shintarô Katsu, que rodó más de veinte films sobre el personaje entre 1962 y
1989. Con una puesta en escena delicada y cuidadosa y un argumento ambientado
en el Japón rural del siglo XIX, con una brisa que siempre sopla sobre las
plantaciones de arroz y bambú, y unos diálogos cortados con cuchillo de sushi, el director añade ligeros toques
de humor, mucha ternura y esas típicas descargas de violencia del cine japonés
de samuráis (rodadas con la tradicional sabiduría fílmica nipona). Además, la
música y la historia, ambas juntas, terminarán por recordar al espectador
Occidental nuestra querencia por el Western.
En conclusión: una delicia que sorprenderá a propios y extraños.
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martes, 27 de enero de 2015
viernes, 26 de abril de 2013
Cuentos de la luna pálida
4.5*
Hermoso y triste
cuento moral japonés, basado en el Ugetsu
Monogatari (de Ueda Akinari) y dirigido con la elegancia típica por Kenji
Mizoguchi (tercera cabeza del triunvirato formado por Yasujiro Ozu y Akira
Kurosawa). La historia gira en torno a las vicisitudes causadas por las ambiciones de dos hermanos
campesinos (que viven con sus esposas) y de cómo dichas ambiciones condicionan su
respectiva felicidad y la de sus mismas familias (el uno por la atracción del
dinero y el otro por la seducción de la guerra). Si bien la historia es, por
momentos, un tanto ingenua, Mizoguchi mezcla estremecedoramente bien la
realidad (la obsesión por la fama y las riquezas) y lo sobrenatural (un amor
que es más bien un sueño de falsa felicidad), el drama y la fábula, como si de
un relato de los Cuentos fantásticos del
Japón de Lafcadio Hearn se tratara. Por otro lado, la puesta en escena, de
una sofisticación lánguida, de una majestuosidad sincera, es digna de
admiración, así como el aliento poético de la mirada, la fluidez teatral de la
trama y la moralidad de fondo de la historia, todo lo cual entronca la obra de
Mizoguchi con la de su discípulo Kaneto Shindō y, por supuesto, con la del
maestro Jean Renoir.
Etiquetas:
1953,
Adaptación,
Akira Kurosawa,
Cuentos de la luna pálida,
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Drama,
Japón,
Kenji Mizoguchi,
Lafcadio Hearn,
Samuráis,
Sobrenatural,
Yasujiro Ozu
lunes, 11 de febrero de 2013
13 asesinos
3.5*
Fiel a su intención de occidentalizar el chanbara (las películas de samuráis), el prolífico Takashi Miike (una figura extraña dentro del cine
actual, algo así como el Fassbinder nipón) rueda una de esas historias tan
queridas a la cinematografía japonesa, sobre la relación entre la entrega y la justicia. Un
número determinado de espadachines
deben unir sus fuerzas para ejecutar una misión suicida: asesinar a Naritsugu,
el sádico heredero del Shogunato. Miike, que alterna los films feudales con thrillers,
yakuzas, fantasía, terror y alguna
que otra comedia, ofrece algo más que una versión actualizada de Los 7 samurais o que un remake bastante fiel de la historia original, la
oscura cinta de Eiichi Kudo de 1963.
Y este algo más es una
historia cruel e implacable donde no faltan las escenas de acción, el harakiri pertinente, los encuandres
litográficos, una iluminación tétrica de interiores, varios movimientos de
cámara extirpados del Euro Western, violencia gore y una serie de diálogos más
propios del bushido y del autor bonzo del tsurezuregusa que de una clase
de sirvientes mercenarios, casi ronins. Es decir, esa mezcla de furor y lirismo que
ha hecho famosos a Takeshi Kitano o a Yoji Yamada, por ejemplo.
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