Relato metaficcional sobre un día de pellas que
se toma Ferris Bueller (Matthew Broderick), junto con su novia y su mejor amigo del High School y con la intención de
recorrer Chicago haciendo todas esas cosas que nunca tienen tiempo para hacer. Aunque
la película haga guiños al anterior éxito del director, El club de los cinco (Simple
Minds mediantes), en Todo en un día
no aparece ningún prototipo estudiantil del susodicho film, lo que demuestra su naturaleza cómica, festiva y optimista. En
todo caso, como muchas de las obras de Hughes, el espíritu global se retrotrae
al Cabaret Voltaire, origen de una de las historias secretas del siglo XX, la
que narra Greil Marcus en su Lipstick Traces (además, también hay una referencia al grupo del mismo nombre). En
este sentido, recuerda muchísimo a la serie Parker
Lewis nunca pierde. Un poco aséptica y con ciertas aparentes incongruencias
(¿un día de colegio con partido de fútbol y de béisbol incluidos?), resulta
simpática en su desarrollo y en el trazo de situaciones y personajes (ese
enorme Ed Rooney). Una película rodada con mucho arte, fotografiada con una luz
optimista como pocas, agradable y divertida a ratos, muy bien interpretada –con
la ayuda de varios iconos de la época (el gran Jeffrey Jones, Jennifer Grey y
Charlie Sheen, en un papel premonitorio)- y, sobre todo, con muy buen gusto.
Atención a la parede scene con el
incombustible Twist and Shout de The Beatles. Y hablando de música, en el
score aparece una canción que
utilizarían también dos pequeños clásicos de la comedia de la época, la
ultraconservadora década de los ochenta: El secreto de mi éxito y Superagente K-9.
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domingo, 8 de junio de 2014
Todo en un día (Aka Ferris Bueller's Day Off)
3*
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Todo en un día
sábado, 28 de septiembre de 2013
Wall Street
3.5*
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| Dedicada a Jonay Rodríguez Quintana |
Robert Rosenstone sostiene una polémica tesis: que Oliver
Stone es uno de los más interesantes historiadores USAmericanos actuales y que su
obra cinematográfica ofrece una representación historiográfica que merece un
análisis más profundo que el que habitualmente se reserva al llamado cine
histórico. Especialmente su trilogía sobre la Guerra del Vietnam, aunque
también otros films como JFK, una
obra maestra del montaje narrativo y del claroscuro político. Hay quienes han
acusado al director de ambigüedad moral (antes) y de izquierdismo ciego (ahora)
pero el visionado sosegado de su cine da como resultado una opinión que puede
hacer más justicia a las intenciones y a los resultados de su controvertida
obra. Wall Street ofrece un
contundente y convincente retrato sobre el capitalismo salvaje, en particular
sobre el monopoly en que se ha
transformado la economía financiera, espoleada por un puñado de brokers proletarios y dirigida por un
selecto grupo de inversores sin escrúpulos. Por el camino, Stone afila su
crítica contra la ambición desmedida y contra el poder del dinero, causas de la
putrefacción moral de una buena parte de las sociedades contemporáneas. Además,
introduce un retrato moral de dos generaciones, las representadas por Martin
Sheen y por su hijo Charlie Sheen, en base a sus respectivos valores y aspiraciones. La
película se completa con un acertado trabajo de Hal Holbrook, Terence Stamp y James
Karen así como con una impresionante composición de Michael Douglas en el papel
de Gordon Gekko, un atractivo y ambiguo tiburón financiero. Sin embargo, tanto
Sean Young como Daryl Hannah decepcionan en sus papeles (especialmente la
segunda). Por último, tanto la BSO, de Stewart Copeland, como los efectos de
sonido y la fotografía (del gran Robert Richardson), aportan un sutil
suplemento semiótico a las intenciones del film. A propósito, Martin Scorsese tiene lista su aproximación al tema, The Wolf of Wall Street.
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Wall Street
sábado, 4 de mayo de 2013
Scary Movie 3
1.5*
Decía Descartes que su único deseo era conocer el mundo y
las comedias que en él se representan. Un deseo así es algo admirable pero hay
que ser prudente con las comedias que se contemplan. Como su propio nombre
indica, Scary Movie 3 es la tercera
entrega de una saga cómica que lleva 4 capítulos, una saga que no es otra cosa
que una típica producción David Zucker. En este caso, se trata de una parodia (por
momentos bastante chabacana) de algunos de los éxitos recientes del cine de
terror. Narrativamente, consiste en un cruce de dos argumentos provenientes de The Ring y de Señales (de Hideo Nakata y M. Night Shyamalan, respectivamente), a
las que se añaden distintos gags
extraidos de otros films como Matrix Reloaded, Ocho millas, Destino final
o Los otros. Dirigido a un público
muy determinado, solo se deja ver en circunstancias muy concretas (una reunión
casera o una visita al cine con amigos jóvenes e imprudentes sería la
ocasión ideal). Las interpretaciones son un chiste en sí mismas, técnica y artísticamente la película deja mucho que desear y
ni siquiera destaca en el nivel de la carcajada fácil (aunque tiene un par de
escenas relativamente graciosas). Aún así, fue un éxito de público, lo que
permitió a sus perpetradores recuperar lo invertido, multiplicarlo por 3 o por
4 y, por tanto, vivir en la abundancia. Y esto sí que es una comedia.
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