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jueves, 29 de septiembre de 2016

Los aristócratas del crímen (Aka The Killer Elite)

2.5*

Una película menor de un director mayor. El argumento es el consabido para esta clase de producciones: un mercenario traicionado y herido que, al recuperarse, tiene la ocasión de vengarse y de hacer su último trabajo. Una especie de Daredevil de Frisco (James Caan) es el mercenario. Robert Duvall, el estibador, el traidor. Y los consabidos jefes sin escrúpulos. La misión: proteger a un político japonés de sus enemigos ninjas. La primera hora del film es estupenda, apunta maneras y crea un buen clima de tensión. Sin embargo, la segunda hora es un barco a la deriva y hace aguas por varios costados (agujeros de guión, diálogos caricaturescos, diversas situaciones humorísticas que rozan el ridículo, un montaje precipitado, etc.). En todo caso, Peckinpah acierta al importar al asesino japonés embozado al thiller USAmericano, años antes de las películas de ninjas de la Cannon, así como al fotografiar a un San Franciso setentero hermoso y luminoso. Por lo demás, ni siquiera el habitual compositor de la casa, Jerry Fielding, resulta especialmente inspirado en esta obra que parece haber sufrido las típicas amputaciones de la filmografía del director. 

martes, 13 de enero de 2015

Un puente lejano (Aka A Bridge Too Far)

4*
Como decía Chris Marker en Level 5, “no puede haber películas de guerra porque las películas de guerra no huelen como la guerra”. Y sin embargo, las hay. Como esta cuasi olvidada producción de los hermanos Levine de la irredenta década de los setenta. A la dirección, Richard Attenborough, el hermano del naturalista y presentador de documentales de la BBC, y poseedor de una filmografía tan extraña como interesante. El reparto, es realmente impresionate (un listado de más de 20 estrellas del cine Hollywoodiense, británico, alemán y sueco de la época). Y la historia, una exquisita y detallada maniobra, repleta de acción y de ironía, que tiene como objetivo desmontar la visión heróica de la guerra, el triunfalismo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial y la supuesta racionalidad de la estrategia militar. Pero para ello hay que ver el film en su integridad porque, esto está claro, la película arranca con tranquilidad, con parsimonia, y, sin embargo, poco a poco, va construyendo un discurso crítico y nada complaciente sobre la sinrazón de la estructura castrense y todas sus acciones. Como contrapunto a esta operación fílmica, John Addison entrega una de sus más sofisticadas partituras.
 

domingo, 30 de marzo de 2014

Ladrón

3.5*

En el año 1995, el director USAmericano Michael Mann estrenó Heat, un thriller épico sobre los sueños y fracasos de un ladrón y de su equipo de amigos y colaboradores. La estructura del film y la esencia de la trama no eran sino una actualización de Ladrón, el primero de sus largometrajes cinematográficos. Sobre el papel, la historia se centra en un ladrón que sueña con juntar todas las piezas que le faltan para completar su propia versión del American Dream, un collage que él mismo hizo mientras estaba en la cárcel y que (de una forma simbólica) lleva en la cartera, al lado del dinero que gana robando joyas. Sin embargo, sobre la pantalla, la historia adquiere un aura de epopeya contemporánea al transformar las fantasías de un outsider en una excusa para criticar un tipo de sistema que nos absorve y corrompe a cambio de una vida en los márgenes de la apariencia y la normalidad. La música de Tangerine Dream, los poéticos momentos de reflexión (característicos del cine de Mann), los diálogos hardboiled y la hipnótica fotografía urbana, marca de la casa, transforman un thriller aparentemente convencional en una demostración de fuerza, autenticidad y autoría artísticas. Por su parte, James Caan borda un papel que mantiene similitudes con el que hizo para Sam Peckimpah en Los aristócratas del crimen, pero mucho más nihilista y, por tanto, más cerca de la sensibilidad trágica de Michael Mann. Tuesday Weld, James Belushi y Willie Nelson acompañan sin entorpecer mientras que Robert Prosky destaca con su personaje de mafioso (por cierto, esta película fué el debut de este actor, además del de Belushi, Dennis Farina y William Petersen, a quien se le ve en un brevísimo papel).