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viernes, 7 de julio de 2017

La hermandad de la campana (Aka The Brotherhood of the Bell)

3.5*

Un telefilm maravilloso, de una tensión realmente sorprendente, muy bien escrito y desarrollado y con una interpretación de Glenn Ford extraordinaria. El film gira en torno a una conspiración secreta que solicita un favor muy especial a un antiguo miembro de la misma, que entró en el selecto club en sus tiempos en la universidad, pero que ahora tiene sus ciertas dudas y reservas. A partir de ese momento, el miembro irá conociendo en sus propias carnes el enorme poder del que disfruta la secta. El reparto, dirigido sabiamente por Paul Wendkos, se completa con la extremadamente bella y talentosa Rosemary Forsyth (rescatada de sus tiempos con Charlton Heston), Dan Jagger, Will Geer, Maurice Evans y Robert Pine, entre otros. En definitiva, un thriller conspiranóico de lo más entretenido, tenso y sugerente.

domingo, 14 de agosto de 2016

El último de la lista (aka The List of Adrian Messenger)

3*

Por un lado, cada uno de los 11 miembros de una lista de nombres están muriendo en extrañas circunstancias, aparentemente accidentales. Por otro, un tal Alfred Messenger muere en un accidente de aviación y sus últimas palabras son escuchadas por un veterano de guerra. Ambos hechos darán pié a que un antiguo miembro del Servicio de inteligencia británico, Anthony Gethryn (George C. Scott) se ponga a investigar los sorprendentes sucesos, lo que le llevará, nada menos, que a escarbar en asuntos hereditarios de la nobleza inglesa. Tras Vidas rebeldes y Freud, pasión secreta, John Huston dirige una sorprendente película que nunca figura entre sus grandes obras pero que merece ser recordada. No es una película de espías. No es una película de asesinatos. No es exactamente un thriller. Es, más bien, una película de detectives. Con un interesante misterio por resolver. Y, sobre todo, es un film de embozos y caretas, que propone un divertido juego con el espectador: el de ir reconociendo, tras sus disfraces y maquillajes, a un nutrido plantel de actores: Kirk Douglas, Burt Lancaster, Robert Mitchum, Frank Sinatra, Tony Curtis. Atención al discurso que sobre el mal se marca el gran Kirk Douglas, así como a ese apunte animalista durante la cacería del zorro. En Inglaterra, a propósito de esta última cuestión, no escasean los Pubs del countryside que se llaman “The Fox Goes Free”. Por algo será.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Instinto básico (Aka Basic Instinct)


3*
Thriller erótico megamastodóntico, desde el punto de vista de su resonancia social, y un ejemplo prototípico del camino que seguiría el cine policíaco en la informe década de los noventa: sexo, drogas y rock’n’roll. El éxito del film se debe sin duda, a tres factores. Primero, al carisma sexual de la high-IQ-score Sharon Stone, ”el polvo del siglo”. Segundo, a la tramposa pero efectiva dirección del holandés Paul Verhoeven, que encadena, así, un éxito tras otro desde Robocop y Desafío total. Y, tercero, al guión metaficcional escrito por el exitoso Joe Eszterhas (que venía de triunfar con La caja de música y que intentaría repetir el éxito en Acosada, Showgirls o Jade). Mientras que la puesta en escena parece un reajuste de El cuarto hombre, el script consiste en una sabia mezcla de pulsiones sexuales desaforadas, atracciones diabólicas y juegos lujosos entre el punzón, el Lotus esprit y el pañuelo de Hermès, todo ello refrito con diálogos calenturientos, cigarrillos finos, whiskey de Tennessee y cocaína. La vida real misma de Michael Douglas, vamos. Por eso no es de extrañar que la película haya pasado a la posteridad por un cruce de piernas más que por su rebuscadísimo desenlace. La BSO, obra de Jerry Goldsmith, pulsa las teclas del misterio y se mueve, metalingüísticamente, entre los timbres y la orquestación de un Bernard Herrmann. O un John Barry. No por casualidad, la película se desarrolla en ese oasis de permisividad liberal hitchcockiana que es San Francisco. La fotografía, por cierto, también colaboró en el éxito de la obra: luminosa y californiana en exteriores, oficinista pero cálida en interiores. Obra de Jan de Bont. Como dato curioso, Dorothy Malone dignifica la trama con su imprevista y misteriosa presencia.

jueves, 30 de julio de 2015

El puente de Cassandra (Aka The Cassandra Crossing)

3*

En Pánico en las calles, Jack Palance es perseguido porque está infectado por una devastadora enfermedad, la peste negra. Richard Widmark es el encargado de perseguir al sujeto vírico para que no se propague la epidemia por una underground Nueva Orleans, en la que hay que moverse con sumo cuidado para que no estalle el pánico social. 26 años después, el recóndito George Pan Cosmatos  (autor de algún que otro pequeño clásico) dirige esta atractiva mezcla de cine de catástrofes setentero y de suspense viral, mezclado con una estructura narrativa que recuerda a decenas de películas sobre trenes y con una ambientación que, no por extraño que parezca, puede recordar al de Asesinato en el Orient Express. Además de una intriga favorablemente dosificada, hay que mencionar, a su favor, el destacado reparto, repletito de jóvenes y no tan jóvenes estrellas (Richard Harris, Burt Lancaster, Sofía Loren, Ava Gardner, Ingrid Thulin, Martin Sheen, O.J. Simpson, Lee “Hyman Roth” Strasberg, John Phillip Law, etc., y con la presencia pululante de la pareja de Richard Harris de entonces, la hiper escuálida pero muy hermosa full of promise Ann Turkel). Con dos partes claramente diferenciadas y un mensaje anti militar muy curioso de ver, el film deja un notable regusto a Los 7 días del cóndor y, sobre todo, a Acción ejecutiva.


viernes, 15 de mayo de 2015

El viento y el león

3.5*

¡Joder, además de algunos portentosos guiones, el cabrón de Milius sabe hacer películas! Larga vida y feliz recuperación a John Milius.


miércoles, 11 de marzo de 2015

El otro (Aka The Other)

3.5*

La figura del doble, del álter ego, ha gozado de una envidiable traidición, tanto en la literatura como en el cine. En la primera, desde William Wilson a Jorge Luis Borges, pasando por Robert L. Stevenson, han sido muchos los escritores que se han sentido seducidos por la atracción del espejo desvirtuado: un reflejo muchas veces siniestro que completa freudianamente la naturaleza de nuestra identidad. En el segundo, desde Metrópolis hasta El cisne negro o Seconds apart, pasando por Inseparables, Desesperación o un capítulo de Refugio macabro, el cine ha intentado también poner en imágenes el mito del Doppelganger. En El Otro, Robert Mulligan narra las diversas trastadas de dos gemelos protoadolescentes, uno de ellos realmente malvado, en el corazón de una granja californiana, y ofrece al espectador una ejemplar muestra de cine de terror, basado en el ambiente, en las atmósferas y en el juego entre la realidad, la imaginación y la ficción, sin acelerar la cámara, el montaje o el ritmo en ningún momento y sin grandes sobresaltos o escenas sanguinolentas. Simplemente, con una buena historia de suspense, bien narrada, bien interpretada, bien musicalizada (por obra y gracia de Jerry Goldsmith) y, sobre todo, muy bien ambientada y fotografiada. Por eso, pese a una luminosidad constante, solo rota por alguna escena de interior, el terror, la crueldad y lo sobrenatural hacen acto de presencia y conforman una satisfactoria muestra de lo que se denomina American Gothic, un subgénero de terror que aglutina films como Psicosis, 2000 maníacos, La matanza de Texas, Tourist Tramp o esa humilde maravilla que es La oscura noche del espantapájaros, por poner solo algunos ejemplos. La influencia de esta cinta se encuentra incluso en fracasos tan poco conocidos como el film de 1983, Disconnected. [Spoiler: Mulligan mantiene el suspense y la ambigüedad contínuamente a través de un uso inteligente y muy preciso del montaje. Por eso, salvo algunos rápidos movimientos de cámara, ambos hermanos nunca figuran juntos en el mismo plano].

viernes, 21 de febrero de 2014

Los valientes andan solos (Aka Lonely are the Brave)

3.5*

John W. Burns es un vaquero que gana unos dólares cuidando vacas aquí y allá. Al enterarse de que un amigo suyo ha sido encarcelado en un polvoriento pueblo de Nuevo México, por ayudar a unos espaldas mojadas, decide acercarse a echarle una mano. Sin embargo, no consigue convencer a su amigo para que se fugue de la cárcel con él por lo que debe huir de la policía del condado. El sheriff (Walter Mathau) comenzará a perseguirle y, poco a poco, se transformará en una cacería. David Miller firma uno de sus mejores trabajos como director, con una dirección solvente y sobria aunque no exenta de personalidad, con una grandísima interpretación del trío protagonista (los mencionados más una jovencísima y magnífica Gena Rowlands), un guión elegante y áspero de Dalton Trumbo y, por último, una magnífica BSO de Jerry Goldsmith, en uno de sus primeros scores para el cine. Además, el semi olvidado Philip Lathrop borda su trabajo con la cámara, fotografiando espléndidamente tanto los interiores como los espacios abiertos. Una película que comienza con humor (lo que recuerda a Cactus Jack) pero que, tras los créditos, se vuelve indómita porque refleja las dificultades de adaptación a la vida moderna de una parte del pueblo USAmericano. Finalmente, el film guarda similitudes con Vidas rebeldes, estrenada solo un año antes, aunque su planteamiento es más radical que la crepuscular Junior Bonner y que La pradera sin ley. En este sentido, el argumento contrasta la vida tradicional, basada en una concepción profesional del trabajo y la fidelidad, con el convencionalismo de la vida modena, absurda, mediocre y despersonalizada. Lo más curioso del film es que tiene algunas de las semillas cinematográficas que luego germinarían en obras como Acorralado, del gran Ted Kotcheff. Por su parte, Kirk Douglas despierta todas las simpatías con un personaje hecho a medida de su enorme personalidad y carisma. 

domingo, 6 de octubre de 2013

Poltergeist: fenómenos extraños

3.5*

Los Freeling viven en una hermosa casa de un barrio residencial de un suburbio de California. Todo parece ir perfectamente hasta que comienzan a producirse extraños sucesos en la casa. De hecho, Caroline, la hija pequeña es abducida por la propia casa y se manifiesta a través del televisor, todo lo cual apunta a la presencia de un Poltergeist. La espiral de sucesos paranormales irá incrementándose por lo que la familia solicita la ayuda de un equipo de parapsicólogos. Clásico del terror de 1982, dirigido por Tobe Hooper tras realizar La matanza de Texas y ya definitivamente absorbido por Hollywood, aunque la película no sería lo que es sin la intervención de Steven Spielberg, tanto en labores de guión, como en la produccion y en la dirección. El film se erige como un retrato fiel de la forma de vida USAmericana en la ultraconservadora década de los ochenta, aunque con ciertos apuntes liberales. Por otro lado, la composición visual, la planificación y la amplitud de cámara consiguen atrapar al espectador con una historia de casas encantadas en la que toda la familia puede sentirse representada porque toda la familia participa en su trama. Además, ha pasado a la historia del cine el personaje de Tangina, la medium, interpretado con inusual carisma por Zelda Rubinstein, la protagonista de Angustia, de Bigas Luna. La película cuenta con dos continuaciones (una dirigida por Brian Gibson y la otra por Gary Sherman) y un remake reciente, todas de mucha menor calidad. Por cierto, Poltergeist se estrenó a la vez que E.T. El extraterrestre, relegando a La Cosa, de John Carpenter, a un segundísimo plano, tanto en taquilla como en crítica. Extracinematográficamente hablando, la película arrastra una misteriosa maldición.




viernes, 4 de enero de 2013

Los Gremlins

3.5*

No son los Critters. No son los Ghoulies. No son los Goblins. Son los Gremlins, unos seres de origen asiático que tienen una importante serie de handicaps: hay que cumplir una breve pero inflexible lista de normas si queremos que convivan felizmente con nosotros. Y, si se incumplen algunan de esas normas, las cosas pueden torcerse muy mucho. Un alocado padre inventor regala a su hijo por Navidad un pequeño ser llamado Gizmo (un Mogwai). Al poco rato, el descuido y las circunstancias hacen que el entrañable ser se reproduzca y de origen a unas extrañas vainas (una especie de huevos, como los de Alien o los de La invasión de los ladrones de cuerpos), de las que, al cabo de un rato, emergen, como si de mariposas se tratase, unos seres ingobernables y muy bandarras. Si Gizmo representa el bien, estos maléficos seres encarnan el mal (maniqueísmo moral muy en boga en la ultraconservadora década de los ochenta y deudora directa de la moralina propia de Star Wars y de las producciones made in Spielberg). Antes de Tim Burton, Joe Dante ya regalaba a los espectadores fábulas morales navideñas, llenas de maldad y subversión, duras en la superficie pero tiernas en el interior, y con un mensaje poderoso y atemporal: los seres humanos somos mucho más infantiles de lo que aparentamos. Por eso, no podemos hacernos cargo de cualquier forma de vida que pueda caernos en las manos. Guiños cinéfilos a destajo, una BSO conseguidamente creepy (de Jerry Goldsmith, nada menos), una iluminación tenebrosa (subrayada por continuos contrastes de color) y un acertado crescendo redondean la entretenida y divertida propuesta, que tuvo su continuación.



miércoles, 25 de abril de 2012

La reencarnación de Peter Proud

2.5*

Crystal Lake es algo más que el mítico lago donde Jason Vorhess murió ahogado en Viernes 13. Es también una de las localizaciones de esta modesta película de suspense psicológico, que gira en torno a un profesor universitario (Michael Sarrazin) que tiene unos extraños sueños recurrentes, en los cuales no reconoce a ninguna persona ni a ningún lugar. Para conseguir una explicación, visitará todo tipo de médicos y psicólogos. Sus sospechas le harán considerar la idea de que quizá está siendo poseído por alguien que murió tiempo ha (ahí es nada). J. Lee Thompson rueda esta cuasi inofensiva historia de reencarnaciones ilógicas y venganzas renovadas en la que lo más destacable es, sin duda, la presencia de la encantadora Jennifer O’Neill. A destacar también las escenas eróticas, bastante atrevidas para la época, especialmente una con Margot Lois Lane Kidder en la bañera. Por otro lado, ni la música de Jerry Goldsmith, ni la fotografía de Victor J. Kemper (experto en películas de naturaleza similar, como Ojos o Las dos vidas de Audrie Rose), ni el imprevisto final logran elevar el film de su factura artesanal, lastrada (además) por su excesiva duración, por varias escenas reiterativas y por una trama que cae varias veces en el tedio.