El Homero visual USAmericano, John
Ford (el único par visual a la altura de Walt Whitman y el director favorito de
Orson Welles), dirigió tres películas que forman parte de lo que se conoce como
“La trilogía de la caballería”. En ellas (y simplificando), Ford presentaba una
imagen militarista, defensora de la autoridad e, incluso, racista. Pero en
otros films, Ford se auto enmendó la
plana. Este es uno de ellos y consiste, por encima de todo, en una especie de
versión oficial, “yanqui”, de la Guerra de Secesión. El argumento, digamos, sigue
las campañas del coronel Marlowe (John Wayne) en territorio del Sur hasta que
se topa con una rebelde sureña (interpretada por Constance Towers), que hará lo
indecible para echar al traste los objetivos del Norte. Para terminar de azuzar
el fuego, Marlowe tiene que realizar su misión con la simple ayuda de un
regimiento al mando del Mayor Cirujano Kendall (William Holden). La historia
original proviene de una novela escrita por Harold Sinclair, que fue un
auténtico best seller en su momento y
que tuvo una especie de continuación en The
Cavalryman (1958). Por cierto, atención a las excelentes escenas de acción
bélica. Como es típico en las producciones Fordianas de la época, en la BSO se
deslizan melodías del score de Centauros del desierto. Por cierto, la
fecha de publicación de la novela de Sinclair coincidió con el estreno de The Searchers. Y otra casualidad más: el
título original de ésta y el de aquella, pulsan en el espectador la imagen del
caballo, auténtica mano derecha, aquí también, de “las campañas del desierto”,
de esa “avanzadilla del progreso” que tan bien ha hecho a unos como mal a muchos
otros.
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martes, 8 de marzo de 2016
Misión de audaces (Aka The Horse Soldiers)
3.5*
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viernes, 28 de junio de 2013
Los violentos de Kelly
3*
Hayden White afirmó en Metahistoria que el pasado puede ser contado de varias formas: como
tragedia, como comedia, como sátira o como un romance. De hecho, el cine sobre
la Segunda Guerra Mundial ha ido tocando cada uno de estos palos, aunque ha
prevalecido la forma trágica (disfrazada o mezclada con el cine de aventuras).
Incluso se pueden encontrar películas cómicas lo que, en el fondo, le da la
razón al historiador USAmericano. De hecho, el cine bélico en clave de comedia,
referido a la 2ª GM, tiene su propia sección en la historia del cine, desde El gran dictador hasta La vida es bella, pasando por ¿Qué hiciste en la guerra, papi?, 1941 o Desventuras de un recluta inocente. Y, por supuesto, no han faltado
los críticos que se han llevado las manos a la cabeza por frivolizar y
trivializar tan dramático y cruel acontecimiento histórico. En todo caso,
matiza White, la preferencia por una u otra versión de la misma porción del
pasado responde a razones estéticas o morales más que científicas. En el caso
de Los violentos de Kelly, la
historia se centra en un grupo de soldados que descubren que, pocos kilometros
tras las líneas enemigas, los nazis guardan 16 millones de dólares en oro, lo
que disparará sus ganas de hacerse ricos y, por tanto, sus avaricias personales.
Pero también la capacidad de trabajar en equipo, como en Tres reyes. Brian G. Hutton rueda una ácida historia de acción, con
un nutrido grupo de simpáticos y entrañables personajes y con un acertado uso del
ritmo narrativo (aunque la mezcla de géneros y la excesiva duración no juegen
siempre a favor del film). Además, no
faltan los momentos de humor, las parodias y las burlas, lo que estimula
nuestras representaciones amables de la guerra (sic).
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martes, 11 de junio de 2013
El viento que agita la cebada
3*
El joven doctor Damien O’Donovan (Cillian Murphy) se
dispone a completar sus estudios de medicina pero los acontecimientos que se
están viviendo en Irlanda le obligan a tomar partido y a comprometerse en la
lucha contra los ingleses y por la independencia. De hecho, se involucra en la
organización y actividades del Sinn Fein
y del IRA, lo que le pondrá en varias situaciones conflictivas y peligrosas,
tanto personal como políticamente. Rodada en la misma Irlanda, Ken Loach regala
al espectador un seco retrato de los ideales republicanos irlandeses y de sus
luchas, a través de la confrontación de dos formas de entender la justicia y la
igualdad, una teórica y la otra práctica o, si se quiere, una racional y la
otra temperamental. Pero lo interesante del guión es que tanto Loach como
Laverty se esfuerzan en complejizar las distintas perspectivas (socialistas,
nacionalistas, católicos), contextualizándolas histórico-politicamente y
diluyendo posibles subrayados así como un eventual y maniqueo mensaje. Por otro
lado, el film está bien terminado y
correctamente interpretado, aunque no destaca precisamente en ninguno de sus
aspectos técnico-artísticos, aunque la fotografía naturalista sea del habitual
Barry Ackroyd (En tierra hostil o Green Zone, por ejemplo) y la música de
George Fenton. De hecho, aunque se vea en pantalla grande, la película tiene un
cierto tufillo telefílmico. El título
proviene de un poema del poeta Robert Dwyer Joyce y, tras conseguir la Palma de
Oro en Cannes, The Wind that Shakes the
Barley disfrutó de un relativo éxito comercial, para lo que suele ser
habitual en la obra del director.
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sábado, 20 de octubre de 2012
El desafío de las águilas
3*
A la sombra del
inaugural Los Doce del patíbulo (1967),
de Robert Aldrich, Brian G. Hutton dirigió esta cinta bélica de aventuras con un variopinto grupo de militares empeñados
en intentar rescatar a un alto mando aliado que los nazis retienen en el Schloss Adler, un
inexpugnable castillo en pleno corazón de los Alpes. Con eficaces toques de intriga, propios de las
película de espionaje, el film juega
muy bien sus escasas pero contundentes bazas: un guión sencillo (de Alistair
MacLean, el autor de Los cañones de Navarone) pero efectivamente rodado y montado, un ritmo pausado que va
adaptándose convenientemente al suspense y a la acción (donde no faltan las
convenientes elipsis), una fotografía con apropiados tonos fríos para los
exteriores y cálidos tonos para los interiores y, finalmente, unos intérpretes
adecuados. Debut oficial de Clint Eastwood, tras la trilogía del dólar y tres papeles más: Las brujas, Cometieron dos errores y La jungla humana.
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