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martes, 13 de enero de 2015

Un puente lejano (Aka A Bridge Too Far)

4*
Como decía Chris Marker en Level 5, “no puede haber películas de guerra porque las películas de guerra no huelen como la guerra”. Y sin embargo, las hay. Como esta cuasi olvidada producción de los hermanos Levine de la irredenta década de los setenta. A la dirección, Richard Attenborough, el hermano del naturalista y presentador de documentales de la BBC, y poseedor de una filmografía tan extraña como interesante. El reparto, es realmente impresionate (un listado de más de 20 estrellas del cine Hollywoodiense, británico, alemán y sueco de la época). Y la historia, una exquisita y detallada maniobra, repleta de acción y de ironía, que tiene como objetivo desmontar la visión heróica de la guerra, el triunfalismo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial y la supuesta racionalidad de la estrategia militar. Pero para ello hay que ver el film en su integridad porque, esto está claro, la película arranca con tranquilidad, con parsimonia, y, sin embargo, poco a poco, va construyendo un discurso crítico y nada complaciente sobre la sinrazón de la estructura castrense y todas sus acciones. Como contrapunto a esta operación fílmica, John Addison entrega una de sus más sofisticadas partituras.
 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

La caída de los dioses

3.5*

Luchino Visconti, el conde de Lonate Pozzolo, fue uno de los grandes sibaritas de la historia del cine, hasta el punto de ser uno de los directores más manieristas del séptimo arte, especialmente en Italia. Sus intereses cambiaron desde las pautas marcadas por el neorealismo de los cuarenta y los cincuenta (La tierra tiembla o Rocco y sus hermanos) al retrato de las clases sociales más ricas, poderosas y aristocráticas (El Gatopardo o El inocente). Pues bien, dicho esto, si el espectador quiere conocer el pasado nazi de Alemania, una propuesta insoslayable sería acudir al cine de Rainer Wender Fassbinder. En concreto, a Lili Marleen o a Desesperación, por ejemplo. Aunque también hay una evocación del Tercer Reich en Berlin Alexanderplatz o en La ansiedad de Verónica Voss. Sin embargo, debería completar su visión con la obra de Visconti, especialmente con esta película. Lo primero que hay que saber es que tanto la idea como el guión son del propio director. La historia trata sobre el ascenso y el declive de una familia de vieja alcurnia prusiana, los Von Essenbecks (algo así como un trasunto de la familia Krupp), propietaria de la principal acería del país, en tiempos nacionalsocialistas (es decir, en esos extraños tiempos en los que el capitalismo de estado funcionaba con la connivencia de la iniciativa privada). La mirada del director pretende diseccionar las ambiciones y las obsesiones de esta familia, que colaboró con los nazis en la industria armamentística y que, tras varios conflictos y desaveniencias internas, terminó por sucumbir, tanto económica como moralmente, bajo la bota nazi pero también por la violencia espoleada por la propia ambición personal. La cámara no se queda quieta, se mueve constantemente por la trama, acercándose a los personajes, alejándose, dando vueltas alrededor de ellos, siguiéndoles, lo cual llega a hacerse muy explícito según avanza la trama y, por tanto, llega a revelar su naturaleza artificial. Sin embargo, el film resiste, en parte, el paso del tiempo y se alza como una afilada radiografía de la época.




viernes, 5 de abril de 2013

Extraño suceso

3.5*

Uno de los primeros trabajos tras la cámara del maestro del fantástico Terence Fisher (y la segunda colaboración con Antony Darnborough). Extraño suceso es la historia de los hermanos Barton (Jean Simmons y David Tomlinson), que recalan una noche en París, con motivo de la Exposición Universal de 1889. A la mañana siguiente, el hermano desaparece y todos en el hotel donde están hospedados afirman que ni siquiera se alojó la noche anterior. A partir de este momento, Simmons habrá de superar la impotencia y la desesperación inicial para embarcarse en una investigación que le llevará a descubrir lo que verdaderamente ha ocurrido. Para ello, contará con la ayuda de un pintor USAmericano afincado en la ciudad del amor, interpretado por un casi treintañero Dirk Bogarde. Una premisa que recuerda ligeramente al argumento de Alarma en el expreso, del maestro Hitchcok. Al parecer, toda la historia era una leyenda muy popular tiempo ha en Europa y en los EE.UU. Por su parte, Fisher añade al folletinesco relato varios elementos (suspense, drama, misterio, comedia), enriqueciendo el producto final con una intriga bien elaborada. André Morell, admirado por su papel del doctor Watson en la famosa producción de la Hammer, aparece como el doctor Hart. La película recuerda en algunos aspectos a varios films de mediados de los cuarenta de Edwin L. Marin.