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lunes, 26 de junio de 2017

La momia: la tumba del emperador Dragón (aka The Mummy)

2*
Reactualización Ni-Ni del cine de aventuras à la Indiana Jones, aunque mucho más convencional y para toda la familia, y con un Brendar Fraser inverosímil, siguiendo sus correrías habituales como guaperas chuleras profesional. En una trama irrisoria y muy pastichera (con elementos de Indiana Jones y el templo maldito, La momia, El Yeti, Shangri-La e Indiana Jones y la última cruzada), el director despliega una enorme cantidad de efectos CGI: es decir, saturación informática sin alma, lo que produce una sucesión incansable de escenas, claramente desdramatizadas, y un humor ramplón y absurdo. A lo que hay que añadir unos diálogos de nivel ESO y una BSO con los cortes desechados de mil y un productos de este tipo. Por cierto, sorprende darse cuenta de que los protagonistas van de arqueólogos cuidadosos pero todo lo que tocan se lo cargan: a su alrededor no queda en pié nada, da igual que sea moderno o antiguo. En definitiva, un film solo aconsejable para los fans del Tamagotchi.


jueves, 15 de junio de 2017

The Void

3*

En una estructura narrativa que recuerda al Carpenter de Asalto a la comisaría del distrito 13 y, por lo tanto, al de El príncipe de las tinieblas, The Void ha desarrollado una historia de terror realmente primigenio, muy sangrante y purulento, entre La cosa, Hellraiser y Silent Hill, con la inspiración lovecraftiana de fondo y, por supuesto, con varias referencias cinéfilas (como la de El más allá fulciano). El film está aceptablemente interpretado y rodado pero tiene errores básicos de guión (como el del cruiser del sheriff, por ejemplo) y alguna que otra inconsistencia en la puesta en escena (sobre todo en el hospital). En cualquier caso, es una producción curiosa de serie b, con unos maravillosos efectos especiales a la vieja usanza y que ha creado una iconografía terrorífica que puede dar juego en manos más cuidadosas y experimentadas (la figura del mad doctor infernal, esos trajes blancos tipo burkas, los triángulos negros, la puerta triangular, etc. Por cierto, el uso de los triángulos paladistas recuerda mucho a La séptima víctima, una producción Val Lewton/Mark Robson para la RKO que, además, tiene una escena que serviría de inspiración a Alfred Hitchcock/Saul Bass para su Psicosis). Estaremos pendientes para ver a dónde nos lleva este terrorífico filón.

sábado, 3 de junio de 2017

Neither the Sea nor the Sand (Aka Ni el mar ni la arena)

3*
Cine oscuro, maldito y de culto, como lo llaman en Exhumed Movies, estamos ante una película absorbente y atmosférica, que está ambientada en el mundo marino de los faros y las costas inglesas, que está basada en una historia hermosa y perversa de amor más allá de la muerte, en la línea de un Edgar A. Poe, y con puntos en contacto con la maravillosa Deathdream de Bob Clark. El film se levanta sobre los paisajes, los diálogos, los silencios, las miradas de los protagonistas, pero, sobre todo, a partir de la excelente interpretación de Susan Hampshire (presente, también, en las maravillosas El amuleto del diablo o Malpertuis), que hace un papel de Oscar (no tanto su partenaire interpretativo). La trama consiste en una historia de amor entre dos personas solitarias, en un ambiente bucólico y con un giro inesperado y dramático en su relación. En definitiva, el producto no es para todos los paladares pero es una obra maestra de la sugestión y el desasosiego y tiene varias escenas tremendísimas y muy bien armadas.
 

lunes, 1 de mayo de 2017

Pánico en el transiberiano (Aka Horror Express)

3*

Aprovechando la infraestructura y el impulso de Samuel Bronston, Eugenio Martín recibe el encargo de rodar un film de terror con un argumento sorprendente: un antropólogo inglés descubre un fósil congelado en las montañas de Manchuria y decide llevárselo a Londres, metido en una caja, usando el mítico Transiberiano. En el trayecto, en un ambiente de comienzos del siglo XX y con una galería de personajes secundarios extraordinaria (desde la Condesa Petrovski hasta una especie de Rasputín, pasando por el Doctor Wells), una serie de cadáveres comienzan a aparecer, con los ojos inyectados en un blanco maléfico pero sangrantes a su vez, con lo que la intriga, el misterio y el suspense no se hacen esperar. Clásico del fantaterror español, con elementos extraídos de la ciencia ficción (nada menos que del mismo texto que inspiró La cosa de John Carpenter) y un film muy digno para la época en que se rodó y se estrenó (en este sentido, por supuesto, los efectos especiales y los maquillajes se han quedado un poquito añejos, aunque siguen siendo muy estimables, sobre todo los artefactos ópticos así como las maquetas utilizadas). En la misma línea, conviene recordar obras tan interesantes como El esqueleto prehistórico o En el corazón de la tierra. Como elementos destacados, hay que citar los apropiadísimos papeles de Peter Cushing, Christopher Lee y Alberto de Mendoza, así como los de las féminas Helga Liné o Silvia Tortosa. Pero el reparto completo, repleto de secundarios, hace glorioso el visionado de este tour de force de cine fantástico.

lunes, 17 de abril de 2017

La cabaña en el bosque (Aka The Cabin in the Woods)

3.5*

Lovecraft decía que “the oldest and strongest emotion of mankind is fear”, especialmente el miedo a lo desconocido. Y el ser humano, no todos pero sí casi todos, se han sentido atraidos por las distintas formas de representar el terror, tanto en literatura como en las artes plásticas o el cine. Sobre los rituales, sobre los dioses antiguos y sobre los sacrificios, especialmente a los que el maestro de Providence llamaba los Great Old Ones. Una película que rompe las reglas, los moldes de varios géneros (terror, ciencia ficción, comedia), donde no se sabe muy bien qué va a pasar a continuación pero que, en última instancia, se sostiene sobre un guión que de tan sofisticado que es por momentos se muestra parcialmente inverosímil. Por otro lado, como en Muerte entre las flores, hay demasiados detalles que encajan muy forzadamente y que, además, continuamente llaman la atención del espectador sobre la naturaleza titiritera del producto. En última instancia, la película es una muestra de lo que podríamos llama terror metaficcional, como la interesante Detrás de la máscara: El encumbramiento de Leslie Vernon. De hecho, desde una posición típicamente postmoderna (autoconsciencia irónica), el film está repleto de múltiples referencias a los mitos del terror de varias culturas y de varios lugares (desde el hombre lobo hasta Cube, desde el payaso de It hasta la obra de Clive Barker), además de a varias películas, especialmente a Posesión infernal Viernes 13 y a los clásicos slasher de la ultraconservadora década de los ochenta. Es decir, lo mismo que Joss Whedon está realizando con la space opera.

domingo, 12 de marzo de 2017

El misterioso castillo en los Cárpatos (Aka Tajemství Hradu v Karpatech)

3*

Ahora que Valdemar acaba de publicar una hermosísima edición de El castillo de los Cárpatos (la gran novela medio gótica de Julio Verne), merece la pena rescatar esta surrealista, paródica y cómica versión de la cinematografía Checa, repleta de ese humor absurdo y bonachón, propio del país, y de esa maravillosa creatividad y sentido de lo fantástico, especialmente en la construcción de una imaginería bizarra que termina siendo muy apropiada a la película. Una delicia para los sentidos y para la inteligencia, que sigue la trama de la novela en lo fundamental (con esa historia de vampiros "cinéfilos" y operísticos de fondo), que agrada con su ambientación y con su neblinez steampunk, que fascina con su originalidad en la puesta en escena y que asombra, en definitiva, a cualquier tipo de espectador. Un auténtico descubrimiento.

sábado, 4 de marzo de 2017

La torre de los siete jorobados

3.5*

Clásico indiscutible del cine fantaterrorífico español de todos los tiempos, La torre de los siete jorobados es, además, una de las obras maestras de su director, el más Hollywoodiense de los cineastas españoles, el orondo Edgar Neville. Pero claro, con el texto de base no era difícil hacer una película tan interesante como la que hizo el autor de La vida en un hilo. Escrita por Emilio Carrere (ese “sociólogo de la media tostada”, ese “antropólogo de campo, café, copa y puro”, que supo captar la bohemia madrileña con la precisión de un Sawa o de un Valle Inclán), la novela es una eficaz historia de suspense y misterio sobre una sociedad secreta que vive en las catacumbas madrileñas de finales del siglo XIX. La forma en que el protagonista accede a ese mundo y el desenlace acerca de esa intersección de un mundo de pacotilla con un mundo siniestro descansa en una trama galante y cuasi melodramática, donde la influencia de la Radcliffe no parece muy alejada. Enorme Guillermo Marín, por cierto.

martes, 28 de febrero de 2017

La princesa del Nilo (Aka Princess of the Nile)

3*

En plena Alta Edad Media, los beduinos intentan conquistar Egipto, sometiendo a su población y a sus mandatarios. Sin embargo, la princesa Shalimar (Debra Paget) se resiste, haciéndose pasar por la bailarina Taura, la reina del Tambourine, para poder así informar a sus conciudadanos de las intenciones del Rama Khan (Michael Rennie). A su lado, contará con la ayuda del príncipe Haidi (Jeffrey Hunter), el hijo del Califa de Bagdad. Una muestra de cine clásico de aventuras, rodada sin ningún interés histórico pero con ese sentido de lo maravilloso propio de una época que ya ha pasado a la historia: el Hollywood de los cuarenta/cincuenta. Pasadizos, duelos con espada, secretos de palacio, bailes impíos, apasionados amores, una trama de disputas encontradas y lucha por el poder… En fin, todo lo necesario para pasar una buena tarde al calor del Technicolor. Además, Debra Paget, en uno de sus pocos protagónicos, está realmente cautivadora, en un papel que Fritz Lang intentaría resucitar, con éxito, en su díptico sobre la bailarina Seetha (fusionados en un solo film por la AIP para el público USAmericano de matinée). El mismo año de su estreno, vería la luz otro de los clásicos del cine de aventuras de todos los tiempos, la nervuda y entretenidísima El Príncipe valiente, en la que Paget también tenía un hermoso papel.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Manuscrito encontrado en Zaragoza

4*

El conde Jan Potocki es el autor de una de las obras cumbres de las letras polacas, El manuscrito encontrado en Zaragoza, que ha gozado de una excelente difusión entre los aficionados a la literatura fantástica (incluyendo España, que ha contado con varias y excelentes ediciones, en Valdemar, en Palas Atenea o en El Acantilado, por ejemplo). Sobre el texto de dicha obra, el gran director polaco Wojciech J. Has urdió la que, probablemente, sea la joya más resplandeciente de toda la filmografía del país, una joya admirada por Luis Buñuel, Jerry García (de los Grateful Dead) o por Martin Scorsese, entre otros muchos, sobre una concepción laberíntica de los incidentes de la trama y del argumento (como una muñeca rusa, vamos), de un retorcimiento y una complejidad considerables (y admirables), en la línea de las maniobras narrativas de Las mil y una noches, del El Decamerón o de las peripecias vitales del mismísimo Gil Blas. Una extraña y fascinante mezcla de cine histórico, de aventuras y picaresco, con multitud de elementos del fantástico y del costumbrismo patrio. Sin embargo, requiere un tipo de espectador que no es, en absoluto, abundante.


viernes, 30 de diciembre de 2016

Golpe en la pequeña china (Aka John Carpenter's Big Trouble in Little China)

2.5*

Como decía Chesterton, una aventura es algo que nos sucede, algo que nos agarra y nos escoge, no algo que escogemos nosotros. Sobre esta premisa, John Carpenter levantó, a mediados de los ochenta, en glorioso Panavision, su gran oda a la aventura, a una aventura descontrolada, urbana y mística, en la que la filosofía china, las artes marciales, la magia negra e, incluso, un halo fantástico impenitente, tienen un punto en común: el personaje de Jack Burton, un alter ego de Kurt Russell, bastante fanfarrón, bruto y mentecato. La excusa argumental gira en torno al rapto de una muchacha china por parte de una extraña secta de gángsteres. Su pareja y su mejor amigo deciden salir en su búsqueda y, al hacerlo, irán siendo sumergidos en los callejones y las mansiones más extrañas del barrio Chino de San Francisco, un mundo irreal, ilógico y aterrador, como el creado por Lewis Carroll en Alicia en el país de las maravillas. En todo caso, aunque la película comience con un acicate individual, poco a poco se va transformando en la típica película hawksiana de grupo, tan querida por el maestro de Carthage. Situaciones inesperadas a raudales, acción sin descanso, diálogos de la ESO, humor desnudo, monstruos y mucha, mucha imaginación, juegan a su favor. En su contra, algunas escenas inverosímiles, algunos FX obsoletos y una BSO un tanto repetitiva. En cualquier caso, un pequeño clásico del cine de aventuras de la ultraconservadora década de los ochenta (tan pródiga en panfletos de un conservadurismo machacón e ideológicamente ramplón), pero que, sin embargo, en este caso, no disfrutó del éxito de taquilla como otros films de la 20th Century Fox, como Tras el corazón verde, o de la Paramount, como Indiana Jones y el templo maldito. El problema es que, salvo a un público muy juvenil, la película no fue capaz de transmitir verdadero terror o pavor a los espectadores de la época.

jueves, 15 de diciembre de 2016

The Magic Toyshop

3.5*

Melanie, una joven huérfana, es enviada a Londres a vivir con sus tíos, en una tienda de juguetes (una especie de Old Curiosity Shop) que tienen una extraña apariencia y un imprevisible comportamiento. ¡Sí, comportamiento! Allí, vivirá todo tipo de experiencias, entre el despertar sexual, la fascinación por el poder y la madurez. Una obra maestra absoluta, dirigida por David Wheatley para la Granada televisión, aprovechando el set de sus grabaciones para la serie de Holmes, fascinante desde el punto de vista estético y narrativo y que supone una excelente adaptación de una obra, del mismo título, de la gran Angela Carter, justo en la línea de En compañía de lobos (que se había estrenado un par de años antes). Fantasía a raudales, una ambientación maravillosa, unos efectos especiales por los que parece que no ha pasado el tiempo y muchísima imaginación, en una historia que juega con las leyendas, con los cuentos de hadas, con los mitos, con la sexualidad, con la sensualidad y con el erotismo de una manera que solo los grandes pueden hacer. Además, hay toda una reflexión sobre el poder y su ejercicio. En definitiva, una auténtica joya, una auténtica rareza y una sorpresa en toda regla.

Midnight in Paris

3*

Woody Allen se vuelve a copiar a sí mismo. Es lo que hacen todos los directores, sí. Pero a Woody es un director al que se le nota mucho. Para este premiado film, el autor neoyorquino ha agarrado esa maravilla musical que es Todos dicen I love you, lo ha pelado, se ha quedado la estructura (con su chiste burlesco final incluido) y ha rodado una comedia nostálgica sobre la búsqueda de l’age d’or. En realidad, la mitad del cine de Allen es nostálgico, desde La rosa púrpura de El Cairo hasta La maldición del escorpión de Jade o Café Society, pasando por Días de radio. El valor añadido de esta nueva versión es el superficial pero entretenido intento por reconstruir el París de los años treinta (el de la “generación perdida”) y el de la Belle Epoque (el de Toulouse Lautrec) y, todo ello, para enseñar al espectador (con un retruécano irónico digno de mención) que el presente es lo único que vale. Todo el mundo sabe que Allen es un neurótico, como el personaje que interpreta esa especie de Robert Redford allenizado que es Owen Wilson. Pero, desde hace unas cuantas décadas, Allen es, además, un enamorado del amor. De ahí esa obsesión por encajar, en finales felices clonados, a distintos seres humanos, en ese tio vivo emocional que es la relación de pareja.