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miércoles, 5 de julio de 2017

El hombre de acero (Aka Man of Steel)

2*

Enésimo intento por parte de las majors de Hollywood (en este caso, la Warner y Legendary) de resucitar al mítico superhéroe de Kripton, este film de Zack Snyder es como la grandilocuente carrocería de un coche que no tiene nada por dentro. O bien, que tiene mucha menos potencia y comodidad de los que sus fulgores exteriores anuncian. Estamos ante un puro espectáculo desdramatizado, en su mayor parte, ridículo en muchas ocasiones e infantil en casi todo su metraje. El nuevo Superman es un tipo que no tiene ricito en la frente pero al que se le salen los pelos del pecho por encima del traje… Además, los actores no están especialmente bien elegidos para sus roles (mención aparte es el intento ese bienpensante de sustituir un personaje mítico por un actor negro, como el Nick Furia de la Marvel) y los efectos especiales se han quedado obsoletos el mismo día de su estreno (batiburrillo CGI). La fotografía, por supuesto, tiene la personalidad típica del Blockbuster de turno (azulada, acerada, fría, como un buen centro comercial). La música es un mejunje aparte, ya que es una partitura rutinaria que tiene la extraña virtud de sobrar casi constantemente. En definitiva, otro intento en balde por acercar una mitología portentosa, que tuvo una enorme función sociológica durante los años cuarenta del siglo XX y, particularmente, durante las postrimerías de la irredenta década de los setenta y buena parte de la ultraconservadora década de los ochenta, pero que, ahora, no termina de encontrar la forma de resucitar en el seno de una sociedad consumista, individualista y cínica. Para más INRI, la película se estira hasta esos supuestamente épicos 143 minutos. No por casualidad, detrás del guión está el prepotente y vacuo Christopher Nolan.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Blue Jasmine

2*

No es la vida la que le lleva a acabar así a Jasmine sino su propia forma de ser, su personalidad. Y Woody Allen parece no querer darse cuenta, del todo… En fin, una de las películas de relleno de la máquina cinematográfica anual del director neoyorkino, absolutamente estereotipada y exagerada (en la trama, en el diseño de personajes, en las actuaciones, en los diálogos, en las reacciones, en casi todo. Por no hablar del doblaje). Por no decir innecesaria. Y ello, por supuesto, porque el hecho de que una rica knickerbocker de la Gran Manzana (de Park Avenue, para más señas) se vea en la ruina, se la trae al pairo a la inmensa mayoría de los espectadores. Ni siquiera como explicación de la “estafa financiera” ésta, que muchos llaman “crisis económica”. El resto de giros argumentales, superfluos y fantasmagóricos (Jasmine decide irse al contracultural San Francisco, se dedica a tomar prozac y otros antidepresivos, así como a interferir destructivamente en la vida de su hermana proletaria, es seducida por un riquísimo candidato a la política, etc.), pasan sin pena ni gloria por delante de la pantalla (la omnipresencia de la Blanchett tampoco ayuda mucho, la verdad), en un momento histórico y cultural de auténtica crisis moral y laboral Occidental. El año del estreno fue 2013. Mal momento para soltar al ruedo una película así. Aunque sí que es verdad que podría considerarse como una radiografía sobre la clase de mujeres que están detrás de la especulación financiera que nos ha llevado a la crisis. Pero no funciona como denuncia, ni como diagnóstico, ni como ilustración…

martes, 28 de febrero de 2017

El consejero (Aka The Counselor)

2*

Mano a mano entre el irregular Ridley Scott  y ese genio de las letras USAmericanas que es Cormac Mcarthy, estamos ante un auténtico despropósito cinematográfico, una historia innecesaria y mal contada. Como escribió Peter Travers en la Rolling Stone, “El consejero es una monótona reflexión sobre el capitalismo en forma de thriller sobre el comercio de la cocaína en la frontera Tex-Mex”. Aunque el principal problema del film consiste en desarrollar una galería de vacuos y absolutamente prescindibles personajes que tienen, además, una psicología y una verborrea que no les cuadra en absoluto. El otro gran error de la cinta es un ritmo pausado, cuasi tarantiniano, cuasi literario, alrededor de conversaciones muy sutiles que contrastan negativamente con la sordidez y con la tremenda frivolidad del mundo que retrata y que rodea la historia. Además, al propio Scott se le nota bastante perdido a la hora de poner en escena el guión de Mcarthy. Por no hablar de los caricaturescos actores que ponen rostro a los desenfrenos de la historia (Penélope Cruz, Javier Bardem, Michael Fassbender o Cameron Díaz, todos están horribles). 

martes, 31 de enero de 2017

Mis 5 imprescindibles de Leonardo DiCaprio:


-       Vida de este chico (1993).
-       Diario de un rebelde (1995).
-       Atrápame si puedes (2002).
-       Diamante de sangre (2006).
-       El gran Gatsby (2013).

martes, 22 de marzo de 2016

El único superviviente (Aka Lone Survivor)

1.5*

Camaradería de asesinos profesionales (los Navy Seals), entre misiones antiterroristas, conversaciones familiares en mitad de los montes afganos donde viven los Talibanes y mucha, muchísima sangre aguerrida y unas gotitas de “buen rollito” (como la escena de los pastores). Desde el principio al final de esta épica patriotera, tenemos lenguaje militar (“afirmativo”, “negativo”, “Spartan a base, cambio”, “aquí centro táctico”, etc.), tecnología de ultimísima generación, una música minimalista machacona, cámara desenfocada en mano, sangre digital y “un contacto de la hostia con los del otro bando” (sic). Lo más destacable del film es la idea que parece sugerir: que de vez en cuando, incluso a los matones de patio de colegio también les dan una buena patada en el culo. Y, así, como escribió Irene Crespo en Cinemanía, tenemos un título con spoiler. Igual es la única forma de hacer cine bélico que no sea pro-bélico. Ver a 4 Seals saltando a un supuesto precipicio como si fueran los Take That en el escenario ya es para mear y no echar gota. Como la calidad y convicción de los maquillajes. O como la saturación de la pista de sonido. En fin, carne procesada de la buena, recomendable para todos aquellos que han crecido con el cine de acción rancio, musculado y ultraconservador de la Golan-Goblus. O, bien, para quienes desayunan Fast & Furious por la mañana y, de repente, se dan cuenta de que tienen un Seat Ibiza que todavía no han pagado y están en el paro. “Ahh, coño, pues al ejército”. ¿Os acordáis de Southern Comfort? Pues de ese palo. Pero, eso sí, sin la clase, el arte y la malicia de Walter Hill. De hecho, al final salen las fotos de los “héroes” reales, los de la operación Red Wings original. A quienes van dedicada la película (sic).

domingo, 8 de noviembre de 2015

Las brujas de Zugarramurdi

2*

Dos ladronzuelos en paro perpetran un atraco chapucero y salen huyendo en un taxi secuestrado con el hijo de uno de ellos. Mientras el taxista se les une en su huida a Francia, una pareja de policía y la ex mujer de uno de ellos les siguen la pista por las carreteras de Euskadi. Hasta que pasan por Zugarramurdi y chocan frontalmente con una conspiración de brujas. El problema con el cine de Alex de la Iglesia, en general, y con esta película en particular, es que una cosa es la concepción del film (o la idea de fondo) y otra muy distinta su ejecución. De la Iglesia adormece al espectador con una arrítmica sucesión de gags en los que ocurren cosas (algunas, incluso, interesantes) y, otros, en los que no pasa nada pero los personajes no dejan de hablar (como en el cine de Bajo Ulloa). Por eso, esta película (y buena parte del resto de su obra) tiene múltiples bajones, que la música no consigue disimular. De hecho, la música no encaja ni con la historia ni con la atmósfera, por lo que termina fastidiando. Usando, una vez más, el recurso artístico de un casi infinito plantel de actores y cameos (rasgo que comparte con la saga de Torrente, ¡qué curiosidad!), de la Iglesia sufre un nuevo gatillazo con una de sus fantaterroríficas historias à la Berlanga. Y la culpa la tiene, además de lo ya mencionado, el resto de los elementos habituales del director: su característico humor costumbrista aunque de raigambre pop, una dirección standard y autoconsciente, un guión desmembrado, actores flojitos (lo más divertido es la interpretación de Mario Casas), gore digital, etc. Pero lo peor, sin duda, es un desenlace patético y esperpéntico (en el mal sentido de la palabra). Hay dinero, hay aciertos, hay guiños pero el resultado final vuelve a decepcionar, sobre todo por lo que podría haber dado de sí. Por cierto, un último corolario analítico: De la Iglesia ilumina las escenas nocturnas con dejadez, haciendo que el espectador más sensible a la fotografía se hastíe de esos continuos focos “ocultos” que subrayan elementos del atrezzo o de la ambientación.  

jueves, 9 de abril de 2015

Juegos sucios (Aka Cheap Thrills)

3*

Dos amigos se encuentran en un bar. Uno acaba de ser despedido y vive con su mujer y su bebé a punto de ser desahuciados (Pat Healy). El otro es un crápula que vive a salto de mata, entre mujeres y drogas. Mientras celebran su reencuentro, reviven los años de instituto y se quejan de sus miserias actuales, un cuarentón opulento de Los Angeles les ofrece compartir con ellos el cumpleaños de su joven y hermosa mujer. Según avanza la noche, la pareja high class propondrá a los amigos lumpen toda clase de pasatiempos pecuniarios (cheap thrills) para su propio y superficial regocijo. Pero lo que no saben los amigos es que la intensidad y dureza de las pruebas irán incrementando conforme se desquicie la juerga. El joven director neoyorkino E.L Katz, encaja en poco más de una hora y viente, una versión gore de Project X: es decir, una fiesta que se sale de madre, pero esta vez de la peor de las maneras. O de la mejor, según se mire. Situaciones estereotipadas, contexto de crisis económica, lucha por la supervivencia, moral blue collar y una visión ácida y cruel de las clases pudientes (como la de Entre pillos anda el juego) son los retazos temáticos y argumentales del experimento. El resultado, paradojas a parte, es un brindis por la osadía del conformismo. Una burla contra el matón del cole.

domingo, 21 de diciembre de 2014

La plaga

3.5*

En el extrarradio de Barcelona, en una zona rural, cuatro personajes entrecruzan sus destinos por razones vitales y laborales: María, una anciana que ingresa en una residencia; Raúl, un agricultor que tiene que enfrentarse a una plaga en su viñedo; Rose, una enfermerera Filipina que trabaja en la residencia; e Iurie, un inmigrante de origen moldavo que practica la lucha libre mientras intenta salir adelante trabajando en el viñedo de Raúl. Neus Ballús dirige una película valiente, rodada a contracorriente de los tópicos del cine español, con una inspiración casi documentalista y extremadamente sensible y emocionante. Y lo hace mediante una concepción fílmica que basa su efectividad en la sofisticación de la sencillez. Por otro lado, el montaje consigue subrayar perfectamente el ritmo tranquilo y sosegado de quien vive la vida, la sufre pero también la disfruta. El resultado es una reflexion hermosa sobre la vejez y sobre la supervivencia que se aprovecha de un guión que ha sido capaz de adaptarse a las necesidades de la vida, impuestas durante los meses de rodaje. Es sorprendente, también, la naturalidad de varios actores nóveles que demuestran que la buena actuación, la creíble, en muchos casos no depende de una formación escénica previa. Al contrario. En conclusion, un film bello, en el que te metes como por casualidad y que te acaba regalando una sonrisa esperanzadora.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Mis 5 imprescindibles de Cecilia Roth:


-       Todo va mal (1984).
-       Un lugar en el mundo (1992).
-       Kamchatka (2002).
-       Otros días vendrán (2005).
-       Matrimonio (2013).


lunes, 29 de septiembre de 2014

12 años de esclavitud

3*

¿Qué es la libertad? Muchas son las páginas que se han llenado intentando responder a esta pregunta pero ninguna huela a sangre ni a miedo. De hecho, se puede intentar definir por lo que es pero también por lo que no es. Y el principal enemigo de la libertad es la esclavitud (mucho más dañino que la muerte, sin duda). Una esclavitud que no sabe de razas ni de sexo, como ha explicado Edward P. Jones en The Known World. Por eso, una pregunta aparece en el horizonte: ¿qué significó la esclavitud para los millones de negros que la padecieron? ¿Y qué significa para los que la siguen soportando? El cine y la literatura han intentado retratar esta experiencia de crueldad, humillación y sufrimiento. Una experiencia que nos avergüenza y que merece reconocimiento y reparación. Por eso, no faltan relatos acusadores y crónicas informativas. En este caso, el relato (hilvanado con gracia por Steve McQueen) parece tener una intención catártica y reconciliadora aunque si alguien quiere denunciar la esclavitud, no puede esconder su cruel realidad, en todo su conjunto, como la que muesta el horrible mondo Adiós Tío Tom. Si alguien quiere denunciar la esclavitud, también debe centrarse, como se hace en I am Slave, en la explotación de las mujeres (doble o triplemente humilladas, como ha demostrado Stephen Jay Gould en su ensayo “La Venus Hotentote”, de La sonrisa del flamenco). O en La Noire de..., de Ousmane. En todo caso, si alguien quiere denunciar la crueldad que implica la esclavitud, que no crece sino gracias a miles o millones de pequeños hijos de puta que la permiten y se aprovechan de ella, debe denunciar el fenómeno tal y como se sigue haciendo en la actualidad. No hay que ir al pasado para eso. En cualquier caso, la película tiene la mezcla exacta de suspense, esperanza y emoción para entretener al público bienpensante, como algunas películas de Steven Spielberg.

domingo, 31 de agosto de 2014

Europa One (Aka Europa Report)

3*

La primera misión comercial espacial viaja a Europa, una de las 67 lunas conocidas de Júpiter, para explorar la posibilidad de encontrar agua y algún rastro de vida bacterial en su superficie o en las supuestas profundidades heladas. Sin embargo, una serie de problemas complica lo que, en principio, iba a ser una estricta aunque valiosa investigación científica y, de hecho, se llega a romper la comunicación con la tierra. Con un presupuesto limitado y algunos recursos cinematográficos recurrentes, el director ecuatoriano Sebastian Cordero presenta una efectiva película de ciencia ficción, excelentemente montada y con elementos de Abyss, 2001, una odisea del espacio y de Gravity. La forma del film, con constantes planos fijos, asegura un carácter científico (como la escena de la Hydrozina) que le viene muy bien a la trama, un survival glosado a posteriori gracias al metraje que los tripulantes de la misión han ido grabando con las cámaras de la nave. El efecto final, de poderosas pero sutiles resonancias vitales, se queda fijado en la memoria del espectador durante días, algo de lo que muy pocos productos de estas características pueden presumir.

jueves, 24 de julio de 2014

Cuando todo está perdido (Aka All is Lost)

3*

Versión pedrestre del Gravity de Cuarón, All is Lost es la recreación de una campaña de pura supervivencia. El velero de Robert Redford choca accidentalmente contra un contenedor en medio del Índico, lo que supone el comienzo de una serie de catastróficas desdichas que llevan al viejo marinero a enfrentarse con todo tipo de adversidades en el mar, incluyendo el riesgo de su propia muerte. El director de Margin Call, J.C. Chandor, juega algunas buenas bazas pero desaprovecha otras. Por ejemplo, el film puede ser disfrutado por personas que conozcan el manejo de un velero y la vida en el mar pero el personaje de Redford sorprende por algunos de sus comportamientos. Por otro lado, la estructura de la trama sigue paso a paso el viejo adagio épico-narrativo “después de la tormenta vendrá la calma”, lo que termina por aburrir al espectador, en una película que no pretende ser épica sino intimista (de ahí su sobriedad general). Finalmente, los efectos digitales son como de telefilm de Antena 3 (esos bancos de peces, esos tiburones…), lo que resta credibilidad al conjunto. Por otro lado, si bien este Redford versión photoshop pone el cuerpo y la cara apropiadas en la mayoría de los casos, en otros no parece del todo convincente, aunque el papel tampoco exige mucho, la verdad.

domingo, 11 de mayo de 2014

Snowpiercer

3.5*

En un futuro cercano, la tierra ha quedado totalmente congelada, con temperaturas que hacen casi imposible la vida en superficie. Sin embargo, un reducido número de seres humanos viven en un tren que no deja de surcar las líneas férreas del planeta debido a un ingenioso dispositivo de movimiento perpétuo. La historia comienza cuando los pobres habitantes de la parte trasera del tren se rebelan contra sus superiores y deciden acceder, vagón tras vagón, a la parte delantera para hacerse con el poder. Lo que irán descubriendo les terminará de helar la sangre, igual que al espectador. Bong Joon-ho dirige una película de ciencia ficción, con un aliento mesiánico similar al de Matrix, pero con cero realidad virtual de por medio. En su lugar, un tren autosuficiente, que funciona como métafora de una especie de capitalismo sostenible pero, a la vez, lleno de trampas y puzzles. Estéticamente, el film es un miasma, bastante aceptable, de retrofuturismo made in Julio Verne, multiculturalismo, The Collector y steampunk (que es lo que ahora se lleva), todo ello sobre la base del cómic original, de Jacques Lob y Jean-Marc Rochette (aunque, como adaptación, la película se queda muy corta). Todos los efluvios se condensan en un tenso thriller de acción y suspense, donde los personajes, un grupo de lumpenproletariat hartos de ser ninguneados, van poco a poco iluminando el orden social sobre el que se ha establecido el nuevo mundo sobre railes, 17-8 años después de su congelación: es decir, la clase baja se revela a sí misma (y revela al expectador) la superestructura material, técnica e ideológica sobre la que se levanta todo el mundo de Wilford (Ed Harris) y sus acólitos, un mundo que predetermina el lugar de las personas, que puede atraer a las mentes más débiles pero que, a la postre, se levanta sobre una gran injusticia. Por eso, el resultado final es un canto a la indocilidad. Como The Machine y como el High-Rise de Ballard, ciencia ficción actual, bien planteada y muy bien ejecutada. Aunque, sin duda, este trabajo de Bong Joon-ho es bastante más atractivo que el de Caradog James, por cierto.