Sutter Cane (un
genial Jürgen Prochnow), el más famoso y popular de los escritores de terror,
ha desaparecido y su editorial contrata los servicios del investigador de fraudes
John Trent (otro sobresaliente Sam Neill) para que le encuentre y le entrege su
último libro, In the Mouth of Madness.
Con una premisa tan simple, John Carpenter rinde un homenaje a Stephen King, lanza una crítica contra el consumismo moderno y elabora una de sus más complejas y
sofisticadas películas: una historia, de claras referencias lovecraftianas,
sobre la fuerza del lenguaje para crear mundos y sobre las fronteras entre la
realidad y la fantasía que, al fin y al cabo, es la materia de la que está hecha
toda la literatura de horror. Pero Carpenter no solamente muestra, a base de
sugerencias e insinuaciones constantes, que las fronteras entre la realidad y
la fantasía son difusas sino que también son intercambiables. Y aquí radica el
principal horror de la historia: que todo se materializa en la perdida de la
razón y en el desdibujamiento de la identidad. Por cierto, Carpenter no
solamente sugiere y bosqueja continuamente horrores indeterminados sino que, además,
cuando muestra las abominaciones y los seres viscosos, no cae en el ridículo
(salvo, quizás, la escena del tunel). Para redondear el carácter metaficcional
e irónico de toda la propuesta, Carpenter convierte a John Trent, el más descreído
y racional de todos los personajes, no solamente en el narrador de todo lo que
ocurre sino, también, en el principal motor de la historia y, finalmente, en
uno de los últimos seres humanos cuerdos sobre la faz de la tierra. Un final
tan desolado y enloquecido no hace sino convertir a este film en la pieza terminal de la Trilogía del Apocalipsis (junto a La cosa y El príncipe de las tinieblas), encarnación del pesimismo
carpenteriano por antonomasia. Por cierto, la película podría haber ganado un par de enteros con una música más apropiada.
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viernes, 27 de diciembre de 2013
jueves, 21 de noviembre de 2013
The Norliss Tapes (Aka Las cintas de Norliss)
3*
Un editor preocupado se encuentra unas cintas donde un escritor sobre lo paranormal relata un hecho fantástico que ha estado investigando: un hombre, dado por
muerto, parece haber vuelto a la vida con la extraña forma de un vampiro, de un
muerto viviente o de algo parecido (un diseño que, por cierto, recuerda un tanto al Solomon Grundy de la DC). Dan Curtis, el director de Pesadilla diabólica, rodó años antes este episodio piloto para una serie que nunca llegó a realizarse. Las cintas de Norliss es un telefilm
curioso, bien realizado en sus aspectos técnicos y con una ambientación muy
atractiva (los alrededores de San Francisco, Sausalito y Carmel). Además,
supone un auténtico descubrimiento porque puede ser considerado un antecedente
directo de una de las obras maestras del fantastique contemporáneo, En la boca del miedo,
de John Carpenter. Harold Bloom considera que la poesía y la literatura están
sometidas, invariablemente, al juego de la ansiedad de la influencia. Y que un artista
posterior, para conseguir ser grande, debe superar el peso cruel y fratricida
de sus admirados antecesores. En este caso, Carpenter sale victorioso aunque la película se deja ver.
jueves, 15 de marzo de 2012
Mis 5 imprescindibles de John Carpenter:
-
Asalto a la comisaría del distrito 13 (1976),
-
La noche de Halloween (1979).
-
La Cosa (1982).
-
Están vivos (1988).
-
En la boca del miedo (1995).
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