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miércoles, 13 de julio de 2016

La ambición de Jodie Palmer (Aka Hard Country)

3*

La lozana Jodie Palmer (Kim Basinger) es una telefonista de Dallas, Texas, que está muy enamorada de su novio (Jan-Michael Vincent) pero, también, muy aburrida de su forma de vida y de sus rutinas, tanto laborales como de ocio. En particular, de las borracheras que se agarra su pareja, con sus amigotes, en los bares country de la ciudad. Por eso decide irse a vivir a California. La alternativa de él es trabajar para su hermano vendiendo casas prefabricadas, lo que implica una cierta prostitución de sus pulsiones vitales (y una cierta madurez, todo hay que decirlo), o acompañar a su novia. Como decía el cartel anunciador “The living was easy. It’s leaving that’s hard”. Con estos hilos se teje esta curiosa comedia agridulce sobre perdedores, uno de los géneros favoritos de la filmografía USAmericana, muy pegada a la idiosincrasia del Estado de la estrella solitaria pero con ese espíritu típico del país que refleja el American Way of Life y que subraya la posibilidad de aspirar a una vida mejor. David Greene, un interesante director de origen inglés (alumno del Oxford Playhouse), pero formado en Canadá y en los EE.UU., pergeña visualmente esta estupenda historia, muy bien interpretada y con un guión sencillo pero efectivo. En el reparto, una jovencísima Daryl Hannah así como la estrella local Tanya Tucker. Para recuperar las ganas de vivir y de amar, sin más.

sábado, 28 de mayo de 2016

Gallos de pelea (Aka Cockfighter)

3*

La novela picaresca, desde El lazarillo de Tormes o el Guzmán de Alfarache hasta las novelas proto postmodernas de Lawrence Sterne o de Henry Fielding, intentaban ofrecer una representación satírica de la sociedad del momento, afilando la descripción realista de los escalafones más bajos de la misma. Parece claro que este extraño film de Monte Hellman podría encajar en esta señera tradición literaria, que tan gloriosa influencia ha tenido también en el mundo del cine. Y es extraño por varios motivos. Primero, por tratarse de una película sobre un oscuro y cruel entretenimiento: las peleas de gallos, un espectáculo solo propio para gente muy limitadilla, intelectual y emocionalmente hablando (Por cierto, en la actualidad sería impensable rodar una película como esta, donde varios animales mueren luchando o son decapitados. Por suerte, ahora tenemos a asociaciones como PeTA, que luchan por un mundo no especista). Segundo, por ser una de las pocas películas del director donde el contenido y la forma resultan bastante convencionales (lejos quedan, por tanto, esos Westerns experimentales de los sesenta). Tercero, por tratarse de una obra rodada con la ayuda de varios monstruos del 7º arte (Néstor Almendros, por ejemplo, pero también Lewis Teague o Roger Corman). Cuarto, por presentar a un Warren Oates, extraordinario, que no pronuncia una sola palabra (salvo su voz en off) en toda la película. Por cierto, también aparece, como co-protagonista, el grandísimo Harry Dean Stanton, el hombre con el rostro de gorrión. Y quinto, por tratarse de una producción que parece que defiende lo que muestra, hasta que llega el irónico y cáustico final. En definitiva: una joya del cine underground USAmericano.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Pisando fuerte (Aka Walking Tall)

3*

1973, Estado de Tennessee, USA: la Guerra de Vietnam ha terminado, los derechos civiles están siendo conculcados y los negros no tienen las mismas libertades que los blancos. En este contexto, un tal Buford (Joe Don Baker) regresa a su hogar y descubre que la corrupción, la prostitución y las destilerías ilegales campan a sus anchas en su pueblo natal. Se hace con el puesto de Sheriff y comienza la limpieza urbana frente a todo tipo de amenazas, intimidaciones e intentos de asesinato. Extraña película de serie B, con el protagonismo de un sólido actor de reparto USAmericano y en la línea de todas esas producciones tan queridas por el público masculino sobre individuos con un alto concepto de la justicia que, por razones sociológicas, se vuelven unos auténticos punishers. Con la ayuda de su familia, un negro y otros ayudantes, Buford luchará vehementemente para defender una concepción decente de la vida en sociedad y contra todos los vicios que sufre su ciudad. Pero no será un camino de rosas sino, al contrario, algo realmente trágico, una lección de vida. Estamos ante una violenta metáfora de la corrupción que asola al país, filmada con cierta habilidad y basada en hechos reales. La moraleja del film es que, con fuerza y una buena estaca de madera, los malos tienen mucho que perder. Es decir, la moraleja es una estupidez porque en la vida real hace falta mucho más para poner las cosas en su sitio. Y, sin embargo, la película tiene cierta gracia y se sigue con interés, aunque se extiende hasta los 120’. Se han hecho varias continuaciones e, incluso, un remake reciente. Por cierto, el mismo director había rodado una historia de temática similar, El imperio del terror, aunque de bien diferentes resultados.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Tomates verdes fritos (Aka Fried Green Tomatoes)

3*


Tragicomedia dramática del Sur, diseñada para mujeres de tres generaciones pero que puede ser disfrutada, también, por sus padres, hijos y nietos. Una mujer rellenita y en crisis (la atractiva e inmensamente convincente Kathy Bates) conoce a una anciana (Jessica Tandy) que le cuenta una historia ocurrida tiempo ha (de ahí los flashbacks de la trama), en ese estado boscoso y racista que era (y, en cierta medida, sigue siendo) Alabama. El espectador irá conociendo los pormenores de dicha historia a la vez que la protagonista aunque verá recompensado su tiempo con el despertar vital de la propia protagonista. La trama irá yendo del presente al pasado y de éste al futuro (del espectador) y se levanta como si de un cuento gótico se tratara (a la manera del Ambrose Bierce de El clan de los parricidas), con su pequeño misterio incluido, un whodunit alrededor de un crimen que, en pantalla, está construido como si no lo fuera: más bien es un acto en justicia, como en el famoso cuento de Roald Dahl sobre la pierna de cordero congelada. Un film bienintencionado y casi cándido, auténtico éxito entre un sector determinado de la población en el que, además de recetas sureñas y amistad femenina, acaba triunfando el bien, lo que demuestra el carácter fantasioso del producto en su totalidad. Lo cual no es malo pero sí perjudicial para un correcto desarrollo del principio de realidad freudiano.



lunes, 29 de septiembre de 2014

12 años de esclavitud

3*

¿Qué es la libertad? Muchas son las páginas que se han llenado intentando responder a esta pregunta pero ninguna huela a sangre ni a miedo. De hecho, se puede intentar definir por lo que es pero también por lo que no es. Y el principal enemigo de la libertad es la esclavitud (mucho más dañino que la muerte, sin duda). Una esclavitud que no sabe de razas ni de sexo, como ha explicado Edward P. Jones en The Known World. Por eso, una pregunta aparece en el horizonte: ¿qué significó la esclavitud para los millones de negros que la padecieron? ¿Y qué significa para los que la siguen soportando? El cine y la literatura han intentado retratar esta experiencia de crueldad, humillación y sufrimiento. Una experiencia que nos avergüenza y que merece reconocimiento y reparación. Por eso, no faltan relatos acusadores y crónicas informativas. En este caso, el relato (hilvanado con gracia por Steve McQueen) parece tener una intención catártica y reconciliadora aunque si alguien quiere denunciar la esclavitud, no puede esconder su cruel realidad, en todo su conjunto, como la que muesta el horrible mondo Adiós Tío Tom. Si alguien quiere denunciar la esclavitud, también debe centrarse, como se hace en I am Slave, en la explotación de las mujeres (doble o triplemente humilladas, como ha demostrado Stephen Jay Gould en su ensayo “La Venus Hotentote”, de La sonrisa del flamenco). O en La Noire de..., de Ousmane. En todo caso, si alguien quiere denunciar la crueldad que implica la esclavitud, que no crece sino gracias a miles o millones de pequeños hijos de puta que la permiten y se aprovechan de ella, debe denunciar el fenómeno tal y como se sigue haciendo en la actualidad. No hay que ir al pasado para eso. En cualquier caso, la película tiene la mezcla exacta de suspense, esperanza y emoción para entretener al público bienpensante, como algunas películas de Steven Spielberg.

miércoles, 30 de julio de 2014

La ruta del tabaco

2.5*

Adaptación de una obra de teatro que, a su vez, proviene de una novela que, al parecer, fue muy exitosa en la época, tal y como se anuncia al comienzo de la película (curioso inicio para una película de John Ford, por otro lado). Aunque el guión sea del gran Nunnally Johnson, la película cuenta una historia destartaladísima que recuerda claramente a las exageraciones de Los Simpson cuando describen la forma de vida de Cletus Spuckler y su familia, o esas parodias white trash de la vida sureña, de dudosa moral, presentes en algunas lecturas de la obra de William Faulkner y otros autores Southern. Y es que todo el film desprende un humor vulgar, muy exagerado, excesivamente idiosincrásico y sin nada de gracia. Como de otro tiempo, vamos. Un humor que, por otro lado, no es apropiado para el tipo de tragedia que se está contando. Además, la descripción de la realidad social del momento y del lugar (Georgia) así como la visión candorosa de las clases propietarias es de una ingenuidad que solo esconde su carácter demagógico. En cualquier caso, lo mejor de la producción es, sin duda, la presencia de una jovencísima Gene Tierney, aunque su personaje, como el de Dana Andrews, es tan innecesario como inconsecuente. Un film que tiene más fama que sustancia.

viernes, 31 de enero de 2014

Canción de cuna para un cadáver (Aka Hush... Hush, Swett Charlotte)

3.5*

Charlotte Hollis (Bette Davies), una vieja solterona y antigua niña mimada del Sur, ha de abandonar su vieja mansión porque en sus terrenos se va a construir una autopista. Sin embargo, se niega a aceptar el deshaucio y, con la ayuda de su prima (Olivia de Havillad) y de un amigo de ambos (Joseph Cotten), intentará luchar contra la expropiación pero se enzarzará en una trama de engaños y rencillas personales. El director de Doce del patíbulo, rueda una historia tortuosa con una puesta en escena que combina una dirección clásica con un diseño de producción y una iluminación casi gótica, de un retorcimiento lumínico casi expresionista, obra del operador habitual del director, Joseph Biroc. Cautro años después de Psicósis, dos de ¿Qué fue de Baby Jane? y estrenada el mismo año que Una mujer atrapada, Robert Aldrich ilumina con hermosos claroscuros morales y una buena dosis de brutalidad fílmica (precursora del giallo y del slasher) una historia que mezcla drama sureño, investigación criminal y cine de misterio, con su correspondiente trauma juvenil. La atmósfera está excelentemente conseguida y el film cuenta con varias espectaculares interpretaciones, tanto del trío protagonista como de Agnes Moorehead, Bruce Dern, George Kennedy y Mary Astor, en el último papel de su carrera. Una película estimulantemente sórdida, una mixtura neogótica entre Tennessee Williams y Dario Argento.