La lozana Jodie Palmer (Kim
Basinger) es una telefonista de Dallas, Texas, que está muy enamorada de su
novio (Jan-Michael Vincent) pero, también, muy aburrida de su forma de vida y
de sus rutinas, tanto laborales como de ocio. En particular, de las borracheras
que se agarra su pareja, con sus amigotes, en los bares country de la ciudad. Por eso decide irse a vivir a California. La
alternativa de él es trabajar para su hermano vendiendo casas prefabricadas, lo
que implica una cierta prostitución de sus pulsiones vitales (y una cierta
madurez, todo hay que decirlo), o acompañar a su novia. Como decía el cartel
anunciador “The living was easy. It’s leaving that’s hard”. Con estos hilos se
teje esta curiosa comedia agridulce sobre perdedores, uno de los géneros
favoritos de la filmografía USAmericana, muy pegada a la idiosincrasia del
Estado de la estrella solitaria pero con ese espíritu típico del país que
refleja el American Way of Life y que
subraya la posibilidad de aspirar a una vida mejor. David Greene, un
interesante director de origen inglés (alumno del Oxford Playhouse), pero formado en Canadá y en los EE.UU., pergeña
visualmente esta estupenda historia, muy bien interpretada y con un guión
sencillo pero efectivo. En el reparto, una jovencísima Daryl Hannah así como la
estrella local Tanya Tucker. Para recuperar las ganas de vivir y de amar, sin más.
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miércoles, 13 de julio de 2016
sábado, 28 de mayo de 2016
Gallos de pelea (Aka Cockfighter)
3*
La novela picaresca, desde El lazarillo de Tormes o el Guzmán de Alfarache hasta las novelas
proto postmodernas de Lawrence Sterne o de Henry Fielding, intentaban ofrecer
una representación satírica de la sociedad del momento, afilando la descripción
realista de los escalafones más bajos de la misma. Parece claro que este
extraño film de Monte Hellman podría
encajar en esta señera tradición literaria, que tan gloriosa influencia ha
tenido también en el mundo del cine. Y es extraño por varios motivos. Primero,
por tratarse de una película sobre un oscuro y cruel entretenimiento: las
peleas de gallos, un espectáculo solo propio para gente muy limitadilla,
intelectual y emocionalmente hablando (Por cierto, en la actualidad sería impensable
rodar una película como esta, donde varios animales mueren luchando o son
decapitados. Por suerte, ahora tenemos a asociaciones como PeTA, que luchan por un mundo no especista). Segundo, por ser una
de las pocas películas del director donde el contenido y la forma resultan bastante
convencionales (lejos quedan, por tanto, esos Westerns experimentales de los sesenta). Tercero, por tratarse de
una obra rodada con la ayuda de varios monstruos del 7º arte (Néstor Almendros,
por ejemplo, pero también Lewis Teague o Roger Corman). Cuarto, por presentar a
un Warren Oates, extraordinario, que no pronuncia una sola palabra (salvo su voz en off) en toda la película. Por cierto,
también aparece, como co-protagonista, el grandísimo Harry Dean Stanton, el
hombre con el rostro de gorrión. Y quinto, por tratarse de una producción que
parece que defiende lo que muestra, hasta que llega el irónico y cáustico
final. En definitiva: una joya del cine underground
USAmericano.
domingo, 15 de noviembre de 2015
Pisando fuerte (Aka Walking Tall)
3*
1973, Estado de Tennessee, USA: la
Guerra de Vietnam ha terminado, los derechos civiles están siendo conculcados y
los negros no tienen las mismas libertades que los blancos. En este contexto, un
tal Buford (Joe Don Baker) regresa a su hogar y descubre que la corrupción, la
prostitución y las destilerías ilegales campan a sus anchas en su pueblo natal.
Se hace con el puesto de Sheriff y comienza la limpieza urbana frente a todo
tipo de amenazas, intimidaciones e intentos de asesinato. Extraña película de
serie B, con el protagonismo de un sólido actor de reparto USAmericano y en la
línea de todas esas producciones tan queridas por el público masculino sobre
individuos con un alto concepto de la justicia que, por razones sociológicas,
se vuelven unos auténticos punishers.
Con la ayuda de su familia, un negro y otros ayudantes, Buford luchará vehementemente
para defender una concepción decente de la vida en sociedad y contra todos los
vicios que sufre su ciudad. Pero no será un camino de rosas sino, al contrario,
algo realmente trágico, una lección de vida. Estamos ante una violenta metáfora
de la corrupción que asola al país, filmada con cierta habilidad y basada en
hechos reales. La moraleja del film
es que, con fuerza y una buena estaca de madera, los malos tienen mucho que
perder. Es decir, la moraleja es una estupidez porque en la vida real hace
falta mucho más para poner las cosas en su sitio. Y, sin embargo, la película
tiene cierta gracia y se sigue con interés, aunque se extiende hasta los 120’.
Se han hecho varias continuaciones e, incluso, un remake reciente. Por cierto, el mismo director había rodado una historia de temática similar, El imperio del terror, aunque de bien diferentes resultados.
viernes, 18 de septiembre de 2015
Tomates verdes fritos (Aka Fried Green Tomatoes)
3*
Tragicomedia dramática del Sur,
diseñada para mujeres de tres generaciones pero que puede ser disfrutada,
también, por sus padres, hijos y nietos. Una mujer rellenita y en crisis (la
atractiva e inmensamente convincente Kathy Bates) conoce a una anciana (Jessica
Tandy) que le cuenta una historia ocurrida tiempo ha (de ahí los flashbacks de la trama), en ese estado boscoso y
racista que era (y, en cierta medida, sigue siendo) Alabama. El espectador irá
conociendo los pormenores de dicha historia a la vez que la protagonista aunque
verá recompensado su tiempo con el despertar vital de la propia protagonista.
La trama irá yendo del presente al pasado y de éste al futuro (del espectador) y
se levanta como si de un cuento gótico se tratara (a la manera del Ambrose Bierce de El clan de los parricidas),
con su pequeño misterio incluido, un whodunit
alrededor de un crimen que, en pantalla, está construido como si no lo fuera:
más bien es un acto en justicia, como en el famoso cuento de Roald Dahl sobre la
pierna de cordero congelada. Un film bienintencionado y casi cándido, auténtico éxito entre un sector determinado de
la población en el que, además de recetas sureñas y amistad femenina, acaba
triunfando el bien, lo que demuestra el carácter fantasioso del producto en su totalidad.
Lo cual no es malo pero sí perjudicial para un correcto desarrollo del
principio de realidad freudiano.
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lunes, 29 de septiembre de 2014
12 años de esclavitud
3*
¿Qué es la libertad? Muchas son
las páginas que se han llenado intentando responder a esta pregunta pero
ninguna huela a sangre ni a miedo. De hecho, se puede intentar definir por lo
que es pero también por lo que no es. Y el principal enemigo de la libertad es
la esclavitud (mucho más dañino que la muerte, sin duda). Una esclavitud que no
sabe de razas ni de sexo, como ha explicado Edward P. Jones en The Known World. Por eso, una pregunta
aparece en el horizonte: ¿qué significó la esclavitud para los millones de
negros que la padecieron? ¿Y qué significa para los que la siguen soportando? El
cine y la literatura han intentado retratar esta experiencia de crueldad, humillación
y sufrimiento. Una experiencia que nos avergüenza y que merece reconocimiento y
reparación. Por eso, no faltan relatos acusadores y crónicas informativas. En
este caso, el relato (hilvanado con gracia por Steve McQueen) parece tener una
intención catártica y reconciliadora aunque si alguien quiere denunciar la
esclavitud, no puede esconder su cruel realidad, en todo su conjunto, como la
que muesta el horrible mondo Adiós Tío
Tom. Si alguien quiere denunciar la esclavitud, también debe centrarse,
como se hace en I am Slave, en la
explotación de las mujeres (doble o triplemente humilladas, como ha demostrado
Stephen Jay Gould en su ensayo “La Venus Hotentote”, de La sonrisa del flamenco). O en La Noire de..., de Ousmane. En todo caso, si alguien quiere denunciar
la crueldad que implica la esclavitud, que no crece sino gracias a miles o
millones de pequeños hijos de puta que la permiten y se aprovechan de ella,
debe denunciar el fenómeno tal y como se sigue haciendo en la actualidad. No
hay que ir al pasado para eso. En cualquier caso, la película tiene la mezcla
exacta de suspense, esperanza y emoción para entretener al público bienpensante, como algunas películas de Steven Spielberg.
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miércoles, 30 de julio de 2014
La ruta del tabaco
2.5*
Adaptación de una obra de teatro que, a su vez,
proviene de una novela que, al parecer, fue muy exitosa en la época, tal y como
se anuncia al comienzo de la película (curioso inicio para una película de John
Ford, por otro lado). Aunque el guión sea del gran Nunnally Johnson, la
película cuenta una historia destartaladísima que recuerda claramente a las
exageraciones de Los Simpson cuando
describen la forma de vida de Cletus Spuckler y su familia, o esas parodias white trash de la vida sureña, de dudosa
moral, presentes en algunas lecturas de la obra de William Faulkner y otros
autores Southern. Y es que todo el film desprende un humor vulgar, muy
exagerado, excesivamente idiosincrásico y sin nada de gracia. Como de otro
tiempo, vamos. Un humor que, por otro lado, no es apropiado para el tipo de
tragedia que se está contando. Además, la descripción de la realidad social del
momento y del lugar (Georgia) así como la visión candorosa de las clases
propietarias es de una ingenuidad que solo esconde su carácter
demagógico. En cualquier caso, lo mejor de la producción es, sin duda, la
presencia de una jovencísima Gene Tierney, aunque su personaje, como el de Dana
Andrews, es tan innecesario como inconsecuente. Un film que tiene más fama que sustancia.
viernes, 31 de enero de 2014
Canción de cuna para un cadáver (Aka Hush... Hush, Swett Charlotte)
3.5*
Charlotte Hollis (Bette Davies), una vieja solterona y antigua niña mimada del Sur, ha de abandonar su vieja mansión porque en sus terrenos se va a construir una autopista. Sin embargo, se niega a aceptar el deshaucio y, con la ayuda de su prima (Olivia de Havillad) y de un amigo de ambos (Joseph Cotten), intentará luchar contra la expropiación pero se enzarzará en una trama de engaños y rencillas personales. El director de Doce del patíbulo, rueda una historia tortuosa con una puesta en escena que combina una dirección clásica con un diseño de producción y una iluminación casi gótica, de un retorcimiento lumínico casi expresionista, obra del operador habitual del director, Joseph Biroc. Cautro años después de Psicósis, dos de ¿Qué fue de Baby Jane? y estrenada el mismo año que Una mujer atrapada, Robert Aldrich ilumina con hermosos claroscuros morales y una buena dosis de brutalidad fílmica (precursora del giallo y del slasher) una historia que mezcla drama sureño, investigación criminal y cine de misterio, con su correspondiente trauma juvenil. La atmósfera está excelentemente conseguida y el film cuenta con varias espectaculares interpretaciones, tanto del trío protagonista como de Agnes Moorehead, Bruce Dern, George Kennedy y Mary Astor, en el último papel de su carrera. Una película estimulantemente sórdida, una mixtura neogótica entre Tennessee Williams y Dario Argento.
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