Fábula distópica que pretende ser
una ruda alegoría acerca de una humanidad deforme y decadente, post holocausto nuclear, y
que es, al mismo tiempo, una continuación, en toda regla, de la saga del
policía herido, Max Rockatansky. De forma coherente en relación con los títulos
anteriores, se muestra a un Mad Max torturado por sus sentimientos de culpa y
por sus traumas personales. Congruentemente, además, el film está rodado (espectacularmente rodado, por cierto) por un
septuagenario George Miller, quien consigue insuflar a una historia
marcadamente visual y a un guión acertadamente equilibrado, un pulso y una
vigorosidad como hacía tiempo que no se veía en la pantalla grande. Además, Miller
da un paso más allá en la trama de la serie, colocando a Max en un segundo
plano (detrás de una entregada Charlize Theron), embelleciendo todo el diseño
de producción (al margen de esa estética retrocutre de las tres primeras
partes), obviando al Interceptor (que
tan buen papel ha jugado en la saga) y, sobre todo, haciendo que la humanidad
se mate, no por la gasolina, como en otras entregas previas, sino por el agua,
haciendo, así, una relectura de algunos subproductos videocluberos similares, frutos
todos ellos del último ramalazo de la Guerra Fría, el ghost in the shell detrás de la ultraconservadora década de los ochenta. Por cierto, la película tiene elementos paródicos (como el personaje-guitarrista) pero ¿qué parte de la saga no los ha tenido?
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domingo, 31 de mayo de 2015
Mad Max: furia en la carretera (Aka Mad Max: Fury Road)
3.5*
Etiquetas:
2015,
Acción,
Charlize Theron,
Ciencia Ficción,
George Miller,
Mad Max,
Mad Max: furia en la carretera,
Post Nuclear,
Secuela,
Tom Hardy
martes, 7 de octubre de 2014
El Caballero Oscuro: la leyenda renace (Aka The Dark Night Rises)
2.5*
Tercera parte de la trilogía murciélaga que ha rodado Christopher Nolan y la peor de todas ellas, por
múltiples razones: por una trama aparentemente novedosa pero que copia la
propia trilogía en varios puntos; por un estilo pomposo y vacuo a la vez,
basado en una estrategia mainstream de qualité: subrayar las dificultades y
matizar las alegrías para producir una falsa sensación de profundidad (con happy end incluido); por un casting prestigioso puesto al servicio
de unos personajes planos y sin matices (desde Alfred hasta Selina, pasando por
Blake, Gordon y Miranda); por una cadencia pseudo épica que ofrece lo mismo que
Transformers o La amenaza fantasma pero con continuos bajones rítmicos; por unas
peleas acartonadas, poco naturales y faltas de tensión (la batalla callejera
final sería el mejor ejemplo); por un villano francamente decepcionante; por un
emplotment aparentemente ingenioso y
enigmático pero que se ve venir aun a costa de los intentos del director por
despistar al espectador a través del personaje de Matthew Modine; por varias
incongruencias argumentales y cuestiones sin explicar; por una perspectiva política que no
oculta su profundo conservadurismo moral; por una mezcla de fatalismo personal,
desesperación vital y filosofía orientalizante propia de un Döner Kebab; por una BSO enlatada; por
una puesta en escena correcta pero inquieta (¡¡deja esa cámara parada, Mr.
Nolan!!); etc., etc., etc.
Etiquetas:
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Acción,
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Christopher Nolan,
Comic,
Drama,
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