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domingo, 31 de mayo de 2015

Mad Max: furia en la carretera (Aka Mad Max: Fury Road)

3.5*

Fábula distópica que pretende ser una ruda alegoría acerca de una humanidad deforme y decadente, post holocausto nuclear, y que es, al mismo tiempo, una continuación, en toda regla, de la saga del policía herido, Max Rockatansky. De forma coherente en relación con los títulos anteriores, se muestra a un Mad Max torturado por sus sentimientos de culpa y por sus traumas personales. Congruentemente, además, el film está rodado (espectacularmente rodado, por cierto) por un septuagenario George Miller, quien consigue insuflar a una historia marcadamente visual y a un guión acertadamente equilibrado, un pulso y una vigorosidad como hacía tiempo que no se veía en la pantalla grande. Además, Miller da un paso más allá en la trama de la serie, colocando a Max en un segundo plano (detrás de una entregada Charlize Theron), embelleciendo todo el diseño de producción (al margen de esa estética retrocutre de las tres primeras partes), obviando al Interceptor (que tan buen papel ha jugado en la saga) y, sobre todo, haciendo que la humanidad se mate, no por la gasolina, como en otras entregas previas, sino por el agua, haciendo, así, una relectura de algunos subproductos videocluberos similares, frutos todos ellos del último ramalazo de la Guerra Fría, el ghost in the shell detrás de la ultraconservadora década de los ochenta. Por cierto, la película tiene elementos paródicos (como el personaje-guitarrista) pero ¿qué parte de la saga no los ha tenido?

martes, 7 de octubre de 2014

El Caballero Oscuro: la leyenda renace (Aka The Dark Night Rises)

2.5*

Tercera parte de la trilogía murciélaga que ha rodado Christopher Nolan y la peor de todas ellas, por múltiples razones: por una trama aparentemente novedosa pero que copia la propia trilogía en varios puntos; por un estilo pomposo y vacuo a la vez, basado en una estrategia mainstream de qualité: subrayar las dificultades y matizar las alegrías para producir una falsa sensación de profundidad (con happy end incluido); por un casting prestigioso puesto al servicio de unos personajes planos y sin matices (desde Alfred hasta Selina, pasando por Blake, Gordon y Miranda); por una cadencia pseudo épica que ofrece lo mismo que Transformers o La amenaza fantasma pero con continuos bajones rítmicos; por unas peleas acartonadas, poco naturales y faltas de tensión (la batalla callejera final sería el mejor ejemplo); por un villano francamente decepcionante; por un emplotment aparentemente ingenioso y enigmático pero que se ve venir aun a costa de los intentos del director por despistar al espectador a través del personaje de Matthew Modine; por varias incongruencias argumentales y cuestiones sin explicar; por una perspectiva política que no oculta su profundo conservadurismo moral; por una mezcla de fatalismo personal, desesperación vital y filosofía orientalizante propia de un Döner Kebab; por una BSO enlatada; por una puesta en escena correcta pero inquieta (¡¡deja esa cámara parada, Mr. Nolan!!); etc., etc., etc.