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viernes, 23 de septiembre de 2016

Ciudadano Kane (Aka Citizen Kane)

5*

Obra maestra. Un poderoso ejercicio sobre la identidad y la memoria. Como decía su propio creador, una película solo es buena desde el momento en que la cámara se transforma en el ojo de un poeta. Por eso, solo por ver la exuberante y barroca fotografía de Gregg Toland ya merece la pena ver esta maravilla del séptimo arte. Históricamente, se trata del estreno en pantalla grande de su jovencísimo director, un Welles teatral muy pagado de sí mismo pero que fue capaz de contar una historia adulta y crítica, con tintes sociológicos, por un lado, y shakesperianos, por el otro, con una narración sofisticadamente adaptada a la profundidad de la trama y con un elenco de actores a la altura de la propuesta. Como no podía ser de otra manera, el propio Welles quedó insatisfecho con la obra. Por su parte, el mundo entero se quedó petrificado. Aunque hay todavía miles de millones de personas que no la han visto e, incluso, algunos que la detestan. ¡Maldita subjetividad!

lunes, 22 de diciembre de 2014

Con la muerte en los talones (Aka North By Northwest)

4*
Dedicada a Orit A. Amar
Un ejecutivo de Madison Avenue (Cary Grant) es confundido con George Kaplan, un agente de la CIA, lo que le coloca en una trama rocambolesca y perfectamente olvidable en la que será secuestrado, perseguido, atacado e, incluso, se enamorará de una hermosa mujer. En esta trama, Grant será acompañado por sus partenaires, James Mason, Eva Marie Saint y Martin Landau. Durante las más de dos horas de película, Hitchcock irá zarandeando al protagonista del film y a los millones de espectadores del mundo entero que han sido arrastrados por esta presa desbordada de puro entretenimiento. Como decía el propio Hitchcock, North by Northwest es una broma contínua, inverosímil, que prefiere hacerse pasar por una película de intriga y de suspense. Por eso, pertenece a esa parte de su filmografía que Truffaut denominada “los tormentos de un inocente perseguido”: un auténtico “melodrama de la caza del hombre”. Hitchcock sigue con sus tramas pesadillescas, repletas de casualidades y misterios, donde la “lógica de los sueños” se desarrolla mediante una historia que pretende asirse a lo verosímil desde postulados fílmicos bastantes abstractos. De ahí la importancia de la imagen y del montaje, más que del guión, así como de algunas secuencias clave. El resultado es un cine de situaciones, del que hablara Truffaut, más que de personajes (una de las grandes carencias del trabajo del orondo director, según sus propias palabras). Por eso, en la memoria del espectador siempre estará ese Cary Grant corriendo por una carretera polvorienta mientras un aeroplano intenta matarle pasándole por encima. O a ese mismo Cary Grant, en su casi despedida del cine, descendiendo por las caras presidenciales del monte Rushmore. O la escena de la ONU.

viernes, 11 de octubre de 2013

El fantasma y la señora muir

4*

Fascinante ghost story de Joseph Leo Mankiewicz, uno de los directores más elegantes y literarios de la historia del cine. Lucy Muir (Gene Tierney) queda viuda y decide abandonar, con su hija (Natalie Wood), la casa donde ha estado conviviendo con su cuñada y su suegra, dos mujeres insoportables. En su búsqueda de libertad y espacio vital, alquila La gaviota, una casa al borde del mar que perteneció a un viejo marinero, el capitán Daniel Cregg (Rex Harrison), el cual comenzará a aparecerse por la casa, sembrando el desconcierto en propios y extraños, menos en Lucy, con la que consigue trabar una hermosa relación que pasa del enfrentamiento al cariño. Curiosamente, como ya ha señalado Javier Marías, en este maravilloso encuentro entre los vivos y los muertos, algunas de las frases del guión paracen extraidas de las extraordinarias memorias de Joseph Conrad, El espejo del mar. Una película hermosa, en el más completo sentido de la expresión, con una puesta es escena deliciosa, liviana, construida a base de pequeños y sutiles elementos (como el cuadro del marinero difunto, que evoca la presencia del pasado en el presente) y que, a la postre, acaba por proponer un poderoso mensaje contra la conformidad. Por cierto, el film fue posteriormente adaptado como serie de televisión para la 20th Century Fox.




domingo, 27 de enero de 2013

Vértigo (De entre los muertos)

4.5*

A mediados de los ochenta, se recuperaron 5 de los mejores logros cinematográficos de Alfred Hitchcock. Entre estas famosas 5 obras perdidas estaba La ventana indiscreta. Otra de ellas era Vértigo. Los reconocidos escritores de literatura criminal Boileau y Narcejac escribieron la novela sobre la que el horondo director rodó esta fascinante historia de amores y obsesiones condenados: D'entre les morts. El argumento se centra en la historia de Scottie (James Stewart), un detective retirado al que un antiguo compañero de universidad le pide el favor de que investigue el extraño comportamiento de su mujer (Kim Novak). Con un erotismo constante y un marcado regusto fantástico (que se nota desde el diseño del vestuario hasta las localizaciones, la música y el uso del color), el maestro inglés consigue engañar y perturbar al espectador moviendo a los personajes por un San Francisco onírico, casi quimérico. Además, llega a crear esa sensanción de vértigo, la misma que sufre el protagonista. Dicho efecto se consiguió mediante el famoso contra-zoom de Irmin Roberts. Una película neblinosa y cautivadora, que ha influido con decisión en parte del cine posterior. Fascinación, de Brain De Palma, es una buena muestra de ello pero incluso en Hermanas, Una historia perversa o Arma Letal 4 se puede apreciar la sombra de Vértigo. Sin embargo, por poner dos pegas (junto a los habituales errores de continuidad), igual el casting no fue del todo adecuado porque ni James Stewart ni Kim Novack resultan absolutamente convincentes ni entregados. Por otro lado, vistas ahora, algunas escenas resultan un tanto kitsch (como la del sueño). Finalmente, el personaje de Stewart, al no poder dejar atrás el pasado de una relación amorosa muy intensa pero breve, demuestra ser una mezcla no del todo atractiva de asexualidad patológica, fetichismo necrófilo y, por supuesto, obsesión emocional







martes, 12 de junio de 2012

Taxi Driver

5*

Travis Bickle (Robert de Niro), un veterano de la Guerra de Vietnam, sobrevive en la jungla neoyorkina trabajando como taxista nocturno. Es un hombre traumatizado, simple, sin gustos definidos y está asqueado de todo cuanto le rodea, especialmente de la degradación ética de los detritos urbanos. Necesita un cambio en su vida o, mejor, un objetivo que le otorgue sentido. Lo encontrará al proponerse liberar a Iris, una jovencísima prostituta interpretada por Jodie Foster, que trabaja para Sport (Harvey Keitel), un proxeneta sin escrúpulos. Taxi Driver es, sin duda alguna, la obra maestra del director italoamericano Martin Scorsese (seguida de cerca por Toro salvaje y Uno de los nuestros), filmada con un gusto exquisito, alejada de las estridencias posteriores de su filmografía, y con una magnífica BSO de Bernard Hermann, que se fusiona magníficamente con las imágenes. Además, la película cuenta con una estupenda galería de secundarios (Albert Brooks, Cybill Shepherd, Peter Boyle) así como con una absolutamente genial interpretación de Robert de Niro. Un film sobre el aislamiento y la soledad de la vida contemporánea en una megaciudad, ya explorada por el Edgar Allan Poe de El hombre de la multitud. En este caso es un taxista pero podríamos ser cualquiera de nosotros. La narración desemboca en un bizarro e hiper violento climax final, muy apropiado a las obsesiones e intenciones redentoras habituales del guionista, Paul Schrader, así como al espíritu global de la historia.