Simpática y apreciable producción
de terror con toques de comedia, producida por Sean S. Cunningham después del
éxito de Viernes 13 y protagonizada
por William Katt (el superhéroe americano). Un famoso escritor de novelas de
terror, traumatizado por la desaparición de su único hijo y recién divorciado,
se instala en la mansión donde se acaba de suicidar su tía con la intención de
escribir una próxima novela sobre sus experiencias en la Guerra de Vietnam.
Progresivamente, la mansión comenzará a instigarle con fenómenos sobrenaturales
y agresiones, mezcla de realidad y pesadilla (con una estética de evidente
inspiración lovecraftiana, por cierto). Unas agresiones que parecen encubrir
una venganza. La película no está muy bien interpretada, la mezcla de comedia y
terror restringe el grupo de posibles espectadores y la resolución es un tanto
rimbombante y moralista. Sin embargo, el éxito fue tal que originó 3 secuelas.
De alguna forma, recuerda a esa premisa sobre la que se basó ese oscuro film de 1988, Terrorgram: el pasado se puede hacer presente, con resultados
funestos.
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domingo, 26 de abril de 2015
lunes, 27 de febrero de 2012
El gran miércoles
3*
En 1978, John Millius escribió y dirigió este homenaje al paso
del tiempo y al proceso de madurez a través del cual la mayoría de las personas
se vuelven más egoístas e individualistas y no solamente pierden la inocencia
de su juventud sino también los valores asociados a ella, como el de la
amistad. Para redondear la propuesta, Millius ambienta la historia en el atractivo
mundo del surf, repleto de cuerpos
hermosos, juventud, rebeldía y fiestas, muchas fiestas. Además, contó con el
protagonismo de varios actores familiarizados con este deporte (Jan-Michael
Vincent y William Katt, el gran héroe
americano, además de Gary Busey), lo cual es de agradecer, especialmente en
las escenas rodadas en la cresta de las olas. Aunque la película comienza con la narración en off del personaje de Katt, la segunda mitad de la historia tiene como protagonista al
personaje de Vincent, con lo que se añade una apología de la amistad al punto de vista nostálgico de la primera mitad. Además, la trama se sitúa en un duro y difícil momento de la historia de los USA (entre
los sesenta y los setenta), con el cambio que implicó también en la conciencia coleciva del país. Con ciertos toques sociológicos, humorísticos y con esa marejada hedonista del momento, la
película fue rodada en Hawai y en California con una absorbente fotografía en Panavisión. Entre el candor rebelde de Ride the Wild Surf, de Don Taylor
(1964), y la actualización semi
profesional de En las manos de Dios,
de Zamlan King (1999), la película tiene su más fiel seguidor en el film de Kathrin Bigelow, Le llaman Bodhi.
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