Como en
An American Tragedy, de Dreiser,
Minelli rueda la historia de un arribista, David Hirsch (Sinatra), un escritor
medio fracasado que acaba de regresar de la Segunda Guerra Mundial a su pueblo
natal, en busca de sus orígenes pero también de un futuro viable. Excelente
melodrama de finales de los cincuenta, dirigido con esa rara mezcla de compacta
narración, poderosa puesta en escena y perspicaz profundidad psicológica,
propia de buena parte de la obra de Vicente Minnelli. Radiografía de una parte
de la sociedad USAmericana, concretamente de los intersticios y los contactos
entre las clases medias y las clases trabajadoras, representadas por Arthur
Kennedy y su hermano Frank Sinatra, así como por Martha Hyer y Shirley
MacLaine, respectivamente, rodeados por un outsider
(Dean Martin), que es el único personaje que consigue mantener su coherencia
durante todo el metraje,. Comparable a los mejores logros de Douglas Sirk en el
género, tanto en el análisis de los valores y de la moralidad de cada tipo
social, como en la disección de las necesidades y de las pasiones humanas. En
est sentido, Minelli cumple a la perfección con ese apotegma de Italo Calvino
que asegura que el artista ha de tener un compromiso “cívico y político” con la
sociedad que le sustenta, como ser humano y como creador. Por otra parte, la
película explora con mayor contundencia que Sirk el uso del color, los
movimientos de cámara (especialmente en los travellings),
los encuadres expresivos y la composición de las escenas según los estados de
ánimo que sugieren las tonalidades. Pinceladas intelectuales aquí y allá para
un film que acaba, abruptamente, [spoiler] con
el más injusto de los cierres.
Mostrando entradas con la etiqueta Años 40. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Años 40. Mostrar todas las entradas
miércoles, 24 de junio de 2015
sábado, 29 de noviembre de 2014
The Town That Dreaded Sundown (Aka Terror al anochecer)
3*
Una de las joyas del terror de
los años setenta (no confundir con su horrible remake), The Town That Dreaded Sundown es el Alma Mater de casi
todos los slasher posteriores
(especialmente de La noche de Halloween,
Viernes 13, The Burning y Scream).
Dirigida con pulso firme y las ideas claras por Charles B. Peirce, el autor de The Evictors, el film explota con contundencia y efectividad los hechos reales sobre
los que se basa la historia, ocurridos en 1946, para componer un thriller con elementos del cine de
terror, elementos que venían siendo explotados por el manido giallo de la época. Una voz en off va guiando al espectador por
la trama, a la vez que va describiendo el clima de paranoia en el que van
cayendo los habitantes de Texarkana, una pequeña ciudad de Arkansas que está
siendo acosada por un psicópata enmascarado. De tan cruel que es el serial killer y de tan pocas pistas que
tienen los policías locales, las autoridades municipales se ven obligadas a
llamar al Capitán Morales (un espléndido Ben Johnson). Sin llegar a la crudeza
y experimentación de la previa La matanza
de Texas, esta producción del Cormaniano Samuel Z. Arkoff es un prodigio
del horror y la tensión, especialmente por las escenas en las que aparece el asesino, aunque las escenas de humor con las que se salpica la trama son
francamente horripilantes. Por cierto, Zodiac
tiene aquí un claro precedente.
Etiquetas:
1976,
Años 40,
Asesinos en serie,
Ben Johnson,
Charles B. Pierce,
Cine independiente,
Drama,
Intriga,
Slasher,
Terror,
The Town That Dreaded Sundown,
Thriller
viernes, 25 de abril de 2014
El hombre que nunca estuvo allí
4*
Los hermanos Cohen, fieles a su espíritu transgresor pero también apegados a su potente conocimiento de la tradición
cinematográfica USAmericana, establecen una serie de múltiples contrastes entre
varios componentes del film: el
homenaje a muchas convenciones del género negro, especialmente a la obra de
James M. Cain (voz en off,
infidelidades, asesinatos, chantajes, etc.) al que añade un par de subtramas
interesantes (especialmente la de la formación musical); una BSO que alterna la
música clásica (de Beethoven) y un par de cortes de piano y violines de Carter
Burwell; una película pegada a la tierra (Santa Rosa, ese pequeño pueblo de
California) pero con una fotografía a veces neblinosa del gran Roger Deakins
(mitad tabaco y mitad vacilación); una película que se basa en la búsqueda de
la verdad (aunque la verdad “de jaqueca”), en el desentrañamiento judicial de
un caso de asesinato, pero que se encorva ante el principio de incertidumbre de
Heisenberg, defendido por un personaje memorable, Freddy Riedenschneider (“a
veces nuestra mirada altera lo que vemos, desconocemos lo que ha ocurrido de
verdad o lo que hubiera ocurrido si no hubieramos metido las narices en un
asunto”). Y, sobre todo, ese argumento contado al ritmo del discreto peluquero
que lo protagoniza y esa ironía constante, desde el principio hasta el final,
desde su concepción en color hasta su estreno en B&W. Por otro lado, el casting es realmente apropiado, tanto
Billy Bob Thornton como Frances MacDormand portan rostros de finales de los
cuarenta, de 1949, al igual que James Galdolfini, Michael Badalucco, Tony
Shalhoub o Scarlett Johansson, pero el que marca la diferencia es Jon Polito,
que compone un personajes a la altura de su talento. Una película que parece
que solo tiene una cara pero que mira al espectador con mil y un rostros, los
de los múltiples temas y asuntos que pasan por sus fotogramas (hasta hay una
referencia a las conspiraciones marcianas de los cincuenta, muy Daniel Clowes).
Etiquetas:
2001,
Años 40,
Billy Bob Thornton,
Cine negro,
Cine Noir,
Comedia negra,
El hombre que nunca estuvo allí,
Frances MacDormand,
Hermanos Coen,
Roger Deakins,
Thriller
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












