La joven Meg vive con sus
padrastros en una granja de un pueblo perdido del Medio Oeste USAmericano. Su
compañero de instituto, del que se siente atraida, comienza a trabajar para su padre adoptivo (Edward G. Robinson) y, poco a poco, comienzan a descubrir pequeñas señales
sobre un oscuro secreto cuyo símbolo es una casa roja que se encuentra en un
bosque cercano a la granja. Con una excusa argumental que recuerda a la de El bosque de M. Night Shyamalan, Delmer
Daves firma un secreto y casi deconocido clásico del cine de suspense, dirigido
con elegancia y buen gusto e interpretado con el vigor tradicional de sus dos
actores protagonistas (el mencionado más Judith Anderson). Además, tanto la
fotografía como la música (de Miklós Rózsa) apuntalan convenientemente los elementos misteriosos
y sugestivos de la trama, transformando a esta pequeña cinta, que parece hecha sin
grandes pretensiones, en una entretenida historia de arcanos rurales, algo que
hubiera hecho las delicias de autores como Algernon Blackwood o Arthur Machen.
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domingo, 14 de septiembre de 2014
sábado, 12 de julio de 2014
Jubal
3.5*
El mismo año en que Centauros del desierto cobró vida en las pantallas de todo el mundo,
Delmer Daves estrenaba una de sus mejores producciones, con el protagonismo de cuatro
actores de carácter: Glenn Ford, Rod Steiger, Charles Bronson y Ernest Borgnine,
quien acababa de protagonizar la estupenda Marty.
Además, el film cuenta con la
presencia de Valerie French y del siempre torvo Jack Elam. El argumento es muy
sencillo: Jubal, un atormentado cowboy, llega a un rancho donde enseguida
entabla amistad con Shep, el rudo propietario, mientras que la hermosa mujer
del mismo comienza a seducirlo, causando que Pinky, su anterior amante,
comience a sentir celos de Jubal y envidia de su reciente éxito en la finca,
con resultados bien trágicos. Es decir, el argumento es una versión actualizada
del Othello shakesperiano aunque
ambientada en la boscosa Wyoming y en la vida de frontera. Por ello, lo
importante en la película es más la disección de los traumas y deseos de los
personajes que las acciones que realizan y las consecuencias de las mismas.
Aunque éstas, a la postre, también son importantes, como corresponde a todo Western que se precie de ese nombre. La
novela original, por cierto, es obra del reputado Paul Wellman, autor de historias
tan potentes como las de Apache o Los comancheros. La puesta en escena es compacta
y robusta como una res, la fotografía captura con enorme belleza los hermosos
paisajes naturales que abrazan la historia y la música empuja a toda la
narración con esa sutileza propia de las mejores partituras. En definitiva, un Western tan redondo y entretenido como
desconocido.
lunes, 24 de marzo de 2014
El tren de las 3:10 (Aka 3:10 to Yuma)
Pagado por el dueño de una diligencia que acaban de atracar, el ganadero Dan Evans (Van Helffin) tiene que actuar como sheriff para dejar en el tren de las 3:10 a Yuma al ladrón Ben Wade (Glenn Ford), un hombre que se ha puesto del lado del mal pero que no por ello pierde ni su encanto personal ni su atractivo con las mujeres. En esta tarea, y según se vaya acercando la hora, se encontrará solo, absolutamente solo. Como en otro clásico del Western, Solo ante el peligro, o como en Río Bravo, con la que guarda mucha similitud. Los protagonistas son, por tanto, un hombre que espera con desesperación una tormenta que reverdezca los pastos con los que alimentar a su ganado y, con ello, su propio matrimonio, y un borrachín deseoso de sentirse útil y reconocido (el gran Henry Jones). En un plano más profundo, el film funciona muy bien como metáfora de la sociedad USAmericana: una sociedad de padres de familia y comerciantes, que pretende vivir unida, en paz y dedicada a sus negocios y que frente al delito no puede sino ofrecer la espalda, la otra mejilla o contratar a un mercenario. Pero siempre hay un individuo que hace las cosas bien aun a costa de diversos riesgos para su vida, familia y negocios. Delmer Daves presenta la historia con una puesta en escena sencilla y efectiva, repleta de esa condensada sabiduría cinematográfica USAmericana, que narra una historia ocultando al narrador y desarrollando una excelente composición psicológica. La fotografía de Charles Lawton es magnífica, muy bien iluminada y con un contrastado pero nada estridente W&B. Buena intepretación de la pareja protagonista. Hay un remake del 2007, con Christian Bale y Russell Crowe.
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