Dos jóvenes cenan una noche en el
restaurante de una hermosa posada en Mendocino, al Norte de California (algo así como en Nepenthe de Big Sur). Cruzan
miradas, se sonríen, comparten una mesa y, al final, acaban acostándose y
enamorándose. Pero ambos están casados. Cuando acaba el fin de semana, deciden
volver a encontrarse en el mismo lugar al año que viene. La película, basada en
una exitosa obra teatral, recrea varios de esos encuentros a lo largo de los
años, desde la inseguridad de las primeras veces hasta la serenidad de la madurez
y lo hace siguiendo algunas de las principales corrientes, tanto estéticas como
morales, tanto políticas como sexuales, de la reciente historia de los EE.UU.,
hecho que transforma esta película en un retrato modelo de la evolución del
USAmericano medio desde comienzos de los cincuenta hasta finales de los
setenta. Bien mirado, también podría ser una metáfora de una realidad en
peligro de extinción: el matrimonio que dura varias décadas. Ellen Burstyn
arrasa con su emocionante y sutil personaje mientras que Alan Alda vuelve a
demostrar su vena cómica y neurótica. El film
consigue hacer sonreír al espectador pero también le hace sentir las
penalidades de los personajes, a lo largo de los años, e, incluso, le puede
hacer llorar, pulsando su tecla nostálgica. Algo a lo que la música echa una buena mano. Pero Mulligan no hace un drama de
esta preciosa historia de amor. Ni tan siquiera un melodrama. Es, más bien, una
comedia vital.
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jueves, 29 de septiembre de 2016
El próximo año a la misma hora
3*
Etiquetas:
1978,
Alan Alda,
Comedia,
Drama romántico,
El próximo año a la misma hora,
Ellen Burstyn,
Marvin Hamlisch,
Robert Mulligan,
Robert Surtees,
Romance
jueves, 19 de junio de 2014
El exorcista (Aka The Exorcist)
4*
Uno de los clásiscos incontestables del cine de
terror moderno, El exorcista tiene
una estructura narrativa muy interesante: 3 historias extrañas que terminan por
cruzarse. La primera, la de un arqueólogo en Irán; la segunda, la de los
tormentos familiares y personales del padre Karras; la tercera, la de una
actriz separada y su hija Regan Teresa, en Georgetown. La idea básica del film es mostrar al espectador cómo se
viviría en una sociedad coetánea la presencia del diablo, a través de una
posesión y su correspondiente exorcismo. Tanto William Peter Blaty (autor de la
novela original) como William Friedkin (director de la película) juegan muy
bien con la evocación anímica que tanto la iconografía religiosa como la
representación del mal despiertan en el espectador. Al igual que otras
películas del género, como La matanza de
Texas, por ejemplo, Friedkin juega también excelentemente con los efectos
de sonido (en las pesadillas del Padre Karrras, por ejemplo) y, por supuesto, con
la mítica BSO compuesta por Mike Oldfield, Tubular Bells. Por otro lado, si bien la historia puede ser leída en un tono
conservador (moral y socialmente hablando) y el espectador se pregunta cómo
hubiera ido todo si la protagonista no fuera una mujer adinerada, The Exorcist pulsa con contundencia algunos
de los miedos más primigenios del ser humano (a la pérdida de la identidad, a
la propia maldad y al diablo, a la profanación religiosa, etc.). Técnicamente,
la película es soberbia y lo que se ve en pantalla adapta sabiamente el
contraste entre la ciencia y la religión mediante un estilo semidocumental que
alcanza altas cotas en las escenas del hospital y en las escenas del exorcismo.
Aunque la producción muestra algunos errores (esos empleados que caban siempre
en el mismo sitio, algún desliz de montaje, etc.), el film ha pasado a los anales del fantaterror contemporáneo por los efectos que produce en el espectador y por su
lograda conjunción de virtudes, donde los actores, precisamente, no son una
característica accesoria. De hecho, todos ellos están expléndidos (Ellen
Burstyn, Linda Blair, Max von Sidow, Lee J. Cobb y Jason Miller).
Etiquetas:
1973,
El exorcista,
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Lee J. Cobb,
Linda Blair,
Max von Sidow,
Posesión,
Religión,
Sobrenatural,
Terror,
William Friedkin,
William Peter Blatty
martes, 25 de octubre de 2011
La fuente de la vida
3*
Mágica, irreal, hermosa. Una sorprendente mezcla de espiritualidad y carnalidad. Darren Aronofsky trama una reflexión moral y sentimental mediante tres historias que se superponen cronológicamente: una ambientada en la conquista de América, otra en la actualidad y, la tercera, en el futuro. Sin embargo, el esteticismo se superpone continuamene a un eclecticismo religioso que desemboca, finalmente, en un conclusión excesiva y grandilocuente. Todo ello salpicado con las gotas inaprensibles de la obra de un Edgar A. Poe, especialmente las que se destilan de las etéreas pero lúgubres Ligeia o Morella. Por otro lado, la profundidad no consigue estar siempre a la altura de las imágenes e, incluso, alguna escena fuerza la sonrisa del espectador con una inesperada ridiculez, todo lo cual hace totalmente comprensible las opiniones encontradas sobre la película. Como digo, esteticamente absorbente, espiritualmente emotiva pero, a la vez, muy triste, incluso con un love is forever de por medio. A destacar el trabajo de Hugh Jackman y de la oscarizada Ellen Burstyn.
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